Ciudad del Vaticano – En un paso significativo hacia la renovación legislativa y la promoción de una mayor sinodalidad dentro de la Iglesia Católica, la Secretaría General del Sínodo ha establecido una nueva entidad: la Comisión de Derecho Canónico Oriental. Este organismo se centrará en la revisión del Código de Cánones de las Iglesias Orientales (CCEO), la principal normativa que rige a las Iglesias Católicas Orientales *sui iuris*. La iniciativa, que tuvo su primera reunión el 20 de febrero, responde al llamado del camino sinodal y a las solicitudes de los líderes de estas Iglesias, marcando un hito en el esfuerzo por integrar las particularidades y la rica tradición de los ritos orientales en el marco legislativo universal de la Iglesia.
El Cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo, preside el órgano que ha impulsado esta comisión, concebida por el Papa Francisco para la preparación de las asambleas sinodales de 2023 y 2024. La creación de este grupo especializado subraya la importancia que el proceso sinodal otorga a la diversidad eclesial y al diálogo inter-eclesial, buscando que la legislación refleje de manera más precisa las realidades y necesidades de las Iglesias orientales, a la vez que se fortalece la comunión con la Iglesia Latina.
La labor de esta recién formada comisión complementa la de una comisión canónica anterior, establecida en diciembre de 2023, que había identificado ya propuestas de reforma para el CCEO, pero con un enfoque primordial en el Código de Derecho Canónico (CIC) de la Iglesia Latina. La especificidad del derecho canónico oriental, con sus propios principios teológicos, históricos y culturales, justificaba la necesidad de un equipo dedicado exclusivamente a esta área. El Cardenal Grech enfatizó que, dada la naturaleza intrínseca del derecho oriental, era “oportuno constituir una comisión específica” para abordar las complejas relaciones entre las Iglesias Católicas Orientales y la Iglesia Latina.
La génesis de esta comisión tiene sus raíces en múltiples peticiones elevadas por los jefes de las diversas Iglesias *sui iuris*. Estas Iglesias, que gozan de autonomía dentro de la plena comunión con el Romano Pontífice, poseen estructuras jerárquicas propias, liturgias distintivas y un rico patrimonio teológico y disciplinar. Sus solicitudes de revisión del CCEO reflejan el deseo de una legislación que no solo preserve su identidad única, sino que también les permita responder mejor a los desafíos contemporáneos y a la evolución del magisterio eclesial, particularmente a la luz de los principios de sinodalidad.
Además de su función revisora, la comisión aspira a fomentar una mayor colaboración entre los diversos dicasterios vaticanos que prestan servicio a las Iglesias locales. Para lograr este objetivo, su composición incluye a expertos canonistas orientales procedentes tanto del Dicasterio para los Textos Legislativos como del Dicasterio para las Iglesias Orientales. Esta configuración interdisciplinaria busca garantizar que las propuestas de reforma sean sólidas desde el punto de vista jurídico y, al mismo tiempo, sensibles a la realidad pastoral y cultural de las comunidades orientales. La coordinación de los trabajos estará a cargo de Mons. Juan Ignacio Arrieta Ochoa, Secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos, una institución curial que tiene entre sus responsabilidades la actualización y la interpretación de la legislación canónica.
Los objetivos de la comisión trascienden la mera actualización normativa. Su misión principal es implementar las orientaciones y los desafíos surgidos del proceso sinodal. Esto implica una atención especial al Informe de Síntesis de 2023 y al Documento Final de 2024 del Sínodo de la Sinodalidad, que han delineado un camino para una Iglesia más participativa, inclusiva y misionera. La revisión del CCEO no solo buscará ajustar textos legales, sino también infundir un espíritu sinodal en las estructuras y prácticas de gobierno de las Iglesias Orientales, promoviendo una mayor consulta y discernimiento comunitario.
El CCEO, promulgado en 1990 por el Papa Juan Pablo II, fue un hito en la codificación de las leyes de las Iglesias Católicas Orientales, que históricamente habían carecido de un código unitario. Sin embargo, más de tres décadas después, la experiencia sinodal ha revelado la necesidad de una reflexión más profunda sobre ciertos aspectos, especialmente aquellos relacionados con la autonomía de las Iglesias *sui iuris*, la participación de los fieles laicos, la colegialidad episcopal y la interrelación con la Iglesia Latina. La nueva comisión se adentra en este complejo campo, con la esperanza de proponer cambios que fortalezcan tanto la unidad de la Iglesia universal como la legítima diversidad de sus tradiciones.
En un gesto de apertura y discernimiento amplio, el Cardenal Grech ha extendido una invitación a todas las Iglesias *sui iuris*, las Conferencias Episcopales y las universidades católicas para que envíen sus contribuciones a la Secretaría General del Sínodo. El plazo para la recepción de estas aportaciones ha sido fijado para el 15 de abril de este año. Esta llamada a la participación resalta el espíritu sinodal del proceso, buscando incorporar una pluralidad de voces y perspectivas en la elaboración de un derecho canónico que sea verdaderamente al servicio del Pueblo de Dios en las Iglesias Católicas Orientales.
La creación de esta Comisión de Derecho Canónico Oriental es una clara señal del compromiso del Vaticano con la promoción de la unidad en la diversidad y la revitalización de la legislación eclesial a la luz del magisterio del Papa Francisco. Se espera que el trabajo de este grupo de expertos contribuya significativamente a una Iglesia más sinodal, arraigada en sus tradiciones milenarias y a la vez atenta a los signos de los tiempos.




