19 marzo, 2026

La Iglesia Católica en México clausuró este jueves 8 de enero su primer Encuentro Nacional de Pastoral, un evento trascendental que, durante tres días, congregó a destacadas figuras eclesiales para reflexionar sobre el rumbo y la misión evangelizadora del catolicismo en el país. Desde el 6 de enero, la Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), fue el epicentro de un diálogo profundo que reunió a obispos, sacerdotes y líderes de diversas comisiones pastorales de las diócesis mexicanas, todos dedicados al trabajo pastoral. Este cónclave, diseñado para fortalecer la acción eclesial, estuvo marcado por un mensaje inicial contundente que sentó las bases para todas las deliberaciones: la indispensable identidad misionera de la Iglesia.

El espíritu del encuentro fue encapsulado por Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, Secretario General de la CEM y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, quien en su alocución inaugural del 6 de enero, articuló una visión clara para el futuro de la Iglesia en México. Con una contundencia que resonó entre los presentes, afirmó que “la Iglesia es misionera o no es Iglesia”, estableciendo un horizonte de trabajo que trasciende las preferencias personales o los planes puramente humanos. Según el prelado, esta labor no se trata de decidir “qué quiero hacer yo o qué quiero que hagan los demás, sino qué es lo que Dios quiere”. Esta llamada a la docilidad ante la voluntad divina se complementa con la advertencia de que “si no somos misioneros, no estamos siendo fieles a nuestra vocación bautismal”, enfatizando que la evangelización no es una opción secundaria, sino una manifestación intrínseca de la fe cristiana. Además, Mons. Pérez Villarreal subrayó la vital importancia de la sinodalidad en el cumplimiento de esta vocación misionera, destacando que “mientras no nos escuchemos, no podremos cumplir esta misión”, un pilar fundamental para la comunión y la acción conjunta de la Iglesia mexicana.

El Encuentro Nacional de Pastoral estuvo estructurado para fomentar tanto la reflexión espiritual como el trabajo colaborativo. Cada jornada se inició con la celebración de la Santa Misa, seguida de espacios dedicados a la oración, la meditación y el discernimiento grupal. Estas sesiones permitieron a los participantes profundizar en los desafíos y oportunidades que enfrenta la pastoral en sus respectivas regiones y comisiones. La interacción y el intercambio de experiencias fueron elementos clave, promoviendo una visión de conjunto y una comprensión más profunda de la diversidad de realidades eclesiales en el país.

Una de las sesiones destacadas, celebrada el 7 de enero y recogida por la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM), fue la presentación a cargo del P. César Astorga Guerra, miembro del Equipo Nacional de Promoción de la Sinodalidad. El P. Astorga detalló exhaustivamente el proceso sinodal vivido por la Iglesia universal, culminando con la exposición del esquema general del documento final del Sínodo de la Sinodalidad. Su intervención fue una invitación abierta y firme a que este documento sea asumido como una “hoja de ruta” esencial para la planificación y ejecución de la vida pastoral en todas las diócesis y comisiones episcopales de México. La resonancia de esta propuesta se evidenció en la subsiguiente compartición de experiencias, donde cada región pastoral compartió cómo había “asumido el proceso sinodal en sus realidades”, mostrando la adaptabilidad y el compromiso local con esta senda de escucha y participación.

El Encuentro Nacional de Pastoral llegó a su fin con una Misa conclusiva presidida por Mons. Rutilo Felipe Pozos Lorenzini, Obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón. En su homilía, Mons. Pozos Lorenzini articuló un mensaje de profunda confianza en la guía divina, afirmando con convicción que “tenemos que creer que es el Espíritu Santo el que lleva a la iglesia, es el Espíritu Santo el que lleva a la diócesis, es el Espíritu Santo el que lleva a la secretaría, a la comisión episcopal, el que lleva la vicaría de pastoral, es el Espíritu Santo”. Esta afirmación subraya la necesidad de una fe robusta en la acción providencial del Espíritu en cada nivel de la estructura eclesial.

El obispo de Ciudad Obregón también lanzó una importante advertencia, instando a la comunidad católica a no reducir “nuestras iglesias a monumentos”, sino a reconocer que “nuestras comunidades están llamadas a ser hogares”. Esta poderosa imagen invita a transformar las estructuras físicas en espacios de acogida, calidez, pertenencia y vida compartida, elementos cruciales para una Iglesia que se concibe como familia de Dios. Con un llamado a la valentía y la esperanza, Mons. Pozos Lorenzini concluyó su mensaje alentando a los fieles a no tener miedo, pues “el Espíritu que nos empuje, el Espíritu está sobre nosotros” y “sigue actuando en nosotros”, sellando el encuentro con una nota de renovado vigor y confianza en la acción divina para la misión evangelizadora de la Iglesia en México.

Este primer Encuentro Nacional de Pastoral se consolida como un hito crucial para la Iglesia Católica en México, marcando una ruta clara hacia una evangelización más activa, participativa y guiada por el Espíritu Santo. Los obispos y líderes pastorales regresan a sus respectivas diócesis con un compromiso renovado con la misión y la sinodalidad, pilares fundamentales para construir comunidades vibrantes y fieles a su vocación bautismal en un mundo en constante cambio.

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