4 febrero, 2026

La creciente crisis de salud mental, que afecta de manera particularmente preocupante a las nuevas generaciones, ha motivado a líderes eclesiásticos a ofrecer nuevas perspectivas y soluciones. En este contexto, el Obispo Michael Burbidge, al frente de la Diócesis de Arlington, Virginia, ha emitido una carta pastoral y compartido sus reflexiones sobre la necesidad imperante de un acompañamiento integral, arraigado en la fe cristiana, para afrontar este desafío global.

En diálogo con medios especializados, Monseñor Burbidge destacó la gravedad de la situación, señalando que las conversaciones con sus párrocos revelan una “verdadera crisis” en el bienestar mental y emocional, especialmente entre la juventud. Este panorama alarmante se ve reflejado en las estadísticas de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), que indican que uno de cada cinco adultos estadounidenses enfrenta problemas de salud mental anualmente, mientras que la depresión se erige como la principal causa de discapacidad a nivel mundial.

La carta pastoral del obispo, titulada “El Médico Divino y un enfoque cristiano de la salud mental y el bienestar”, busca ofrecer “aliento y dirección” inspirados en las enseñanzas de Jesucristo y el Evangelio. Su propósito es guiar a quienes buscan superar las adversidades que la sociedad contemporánea presenta para la salud mental. Burbidge enfatizó la brecha existente en el apoyo pastoral: “Existe una necesidad genuina de consejería en salud mental, y mis párrocos me han expresado que no poseen la experiencia que muchas familias requieren”.

**La Esencia de una Consejería con Fundamentos Cristianos**

Un punto central en la propuesta del Obispo Burbidge es la integración de la fe en el proceso terapéutico. Si bien numerosos padres y parejas católicas buscan orientación profesional, a menudo encuentran que esta carece de una cosmovisión cristiana o católica, donde la persona se comprende en su relación con Dios, en la búsqueda de vínculos humanos auténticos y en el desarrollo de virtudes.

La fe, argumenta Burbidge, constituye el “factor decisivo”, incluso cuando la adhesión a ella pueda parecer irracional o ineficaz desde una perspectiva secular. “La confianza en Dios y la fe se presentan como las claves para un bienestar y una salud perdurables en la humanidad”, afirma en su documento. El obispo subraya que la fe “nos permite vislumbrar el cielo desde ahora… Si esta dimensión no se incorpora a la consejería ofrecida, la sanación integral que anhelamos no se concretará”.

En respuesta a esta necesidad, la Diócesis de Arlington ha tomado medidas concretas. Hace aproximadamente un año, se estableció una comisión especializada en salud mental, compuesta por expertos en psicología, teología y consejería. Con el apoyo de este grupo multidisciplinario, la diócesis se prepara para publicar un listado exhaustivo de profesionales recomendados, asegurando que los fieles tengan acceso a consejería alineada con la doctrina católica.

El Padre Charles Sikorsky, LC, presidente de Divine Mercy University, una institución católica líder en posgrados en psicología y salud mental clínica, refuerza esta perspectiva. En declaraciones, el P. Sikorsky aseveró que la psicología no puede ser abordada adecuadamente sin “una visión cristiana y católica de la persona”. Explicó que “somos seres encarnados”, lo que exige una atención holística que abarque tanto la dimensión humana como la espiritual del individuo. “La palabra ‘psique’ proviene del griego y significa alma. La psicología es, por ende, la ciencia del alma, y Cristo es el Médico Divino. Cualquier enfoque que no contemple la totalidad de la vida interior y espiritual de las personas resultará incompleto. Si se reduce al ser humano meramente a su biología o experiencias, no alcanzará el éxito”, añadió.

**El Vínculo Crucial: Comunidad frente al Aislamiento**

La falta de comunidad es identificada por Monseñor Burbidge como una causa significativa en el agravamiento de la crisis de salud mental. “Debemos estar dispuestos a conectar con los demás. Hemos sido creados para vivir en comunidad y encontramos sentido al cultivar relaciones genuinas y al practicar virtudes como la compasión”, escribió.

El obispo enfatiza la responsabilidad particular de los cristianos para desmantelar los estigmas asociados a la búsqueda de ayuda y eliminar las barreras que perpetúan la soledad y el sufrimiento de muchos. Tras el aislamiento impuesto por la pandemia de COVID-19, la diócesis de Arlington ha visto florecer iniciativas para fortalecer el tejido comunitario. “Las personas comprendieron rápidamente que el aislamiento y la falta de pertenencia a una comunidad de apoyo obstaculizan el crecimiento personal y afectan la salud mental”, afirmó Burbidge. Entre estas iniciativas, mencionó el incremento de estudios bíblicos, conferencias y programas de liderazgo masculino católico, como That Man is You.

El P. Sikorsky coincide plenamente, destacando cómo la ruptura de la estructura familiar y matrimonial, junto con el aislamiento provocado por la tecnología, intensifica la soledad. “Muchas personas temen expresar su necesidad de ayuda”, observa. “Si la Iglesia cumple su verdadero propósito, será un espacio donde se experimente la pertenencia a algo mayor, donde las personas puedan sentirse amadas y comprendidas”.

**El Sufrimiento como Camino hacia la Santidad**

Para aquellos que atraviesan dificultades de salud mental, el obispo Burbidge ofrece un mensaje de esperanza y dignidad inquebrantable. Recuerda que son “hijos amados de Dios” y que su dolor “no los define”. “Eres hijo de Dios, y eso jamás cambia. No te identifiques con ese sufrimiento”, exhorta.

Además, Monseñor Burbidge sugiere que el sufrimiento, aunque no siempre desaparezca, puede transformarse en una senda de crecimiento espiritual: “Puede ser la cruz que te conduzca a la santidad. Es posible recibir ayuda y, aun así, llevar una vida sana y equilibrada, incluso con ansiedad u otras luchas. Si el sufrimiento persiste, puede unirse al de nuestro Señor”. El Padre Sikorsky reafirma este punto: “Nuestra dignidad está arraigada en ser hijos de Dios. Tu dignidad es infinitamente mayor que tus luchas o dificultades”.

La Diócesis de Arlington no está sola en este llamado. Monseñor Burbidge se une a una creciente lista de obispos estadounidenses que alertan sobre la crisis. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha anunciado nuevas acciones dentro de su Campaña Nacional Católica de Salud Mental, con miras a un impulso significativo antes del Día Mundial de la Salud Mental en 2025. El mensaje unificado de los obispos es claro: “Como pastores, deseamos enfatizar a quienes sufren enfermedades mentales: nada puede alterar o disminuir la dignidad que Dios les ha conferido. Son hijos amados de un Dios de sanación y esperanza”.

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