La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México ha iniciado un meticuloso proceso de limpieza de su imponente Altar de los Reyes, una obra cumbre del barroco virreinal. Este proyecto, que busca salvaguardar su valor cultural y espiritual, cuenta con el respaldo de la iniciativa privada, liderada por Farmacias Similares y su fundador, Víctor González Torres, “Dr. Simi”, y su hijo Víctor González Herrera.
Las obras fueron bendecidas en una ceremonia eucarística el 1 de febrero. El Padre José Antonio Carballo García, rector de la Catedral, agradeció el apoyo, destacando la importancia de esta colaboración para el vasto patrimonio histórico y religioso de la capital mexicana.
**Un Desafío Artístico y Logístico**
El Altar de los Reyes, o Retablo de los Reyes, se eleva 25 metros. Esta monumental obra de 300 años, del escultor español Jerónimo de Balbás, introdujo el estilo churrigueresco en la Nueva España, una vertiente barroca de exuberante decoración y profusión de detalles, lo que la convierte en un desafío para cualquier intervención.
El P. Carballo García explicó que, pese a una restauración en 2004, una limpieza profunda era indispensable para mantener su esplendor. “Es un trabajo muy minucioso y difícil”, señaló. La intrincada ornamentación, las diversas profundidades y las múltiples texturas del churrigueresco exigen un equipo altamente especializado y un andamiaje único, diseñado específicamente para acceder a cada rincón sin comprometer la obra, preservando la delicadeza de la madera dorada, esculturas y lienzos.
**Iconografía y Simbolismo del Retablo**
Consagrado en 1737, el Altar de los Reyes es una rica expresión de fe y arte. Su diseño incorpora esculturas de santos reyes y reinas católicos, simbolizando la unión entre la monarquía terrenal y la celestial. Al centro, la pintura “La Adoración de los Reyes” del artista novohispano Juan Rodríguez Juárez, muestra a los Reyes Magos rindiendo homenaje al Niño Jesús. Coronando la pieza, “La Asunción de María” honra a la patrona de la Catedral Metropolitana y simboliza la culminación de la vida terrenal hacia lo divino. Este conjunto no solo narra pasajes bíblicos, sino que también glorifica la misión evangelizadora de la Iglesia.
**La Conservación como Legado Generacional**
El P. Carballo García enfatizó que esta limpieza es una responsabilidad generacional. “Busca atender el patrimonio espiritual que hemos heredado y que muchas generaciones han conservado”, afirmó. Recordó que templos como la Catedral, cuya construcción inició hace aproximadamente 450 años, fueron concebidos para perdurar, pensando en la “Iglesia que se prolonga a través de los siglos” y las futuras generaciones. “Hoy nos toca a nosotros conservar esto que han puesto en nuestras manos”, reiteró.
**La Fe y Generosidad del “Dr. Simi”**
La financiación de Farmacias Similares surge de una profunda convicción personal. El rector relató que Víctor González Torres, “Dr. Simi”, durante un Año Jubilar, visitó la Catedral con su equipo en Misa de Pascua. Al contemplar el Altar de los Reyes, expresó la necesidad de su limpieza. “Lo asume en esa situación de fe y de hacer el bien. Porque a la base de Don Víctor está la vida de la fe”, explicó el sacerdote, subrayando que esta generosidad está cimentada en sus creencias.
González Torres ha demostrado previamente su compromiso religioso. El P. Carballo García recordó que el “Dr. Simi” y Farmacias Similares también impulsaron la visita de las reliquias de San Judas Tadeo por el país, fortaleciendo la devoción popular.
**La Catedral: Un Espacio Vivo de Fe, No Solo un Museo**
El rector concluyó que la Catedral Metropolitana es un espacio de culto activo, no solo un museo. “Está abierta siempre y se tiene Misa todos los días”, afirmó. Es un edificio donde “se busca la vida eterna, es decir, se busca el reino de Dios, evoca el reino de Dios”. Para ilustrar esta distinción, el P. Carballo ofreció un ejemplo elocuente: “Nunca va a ser lo mismo cantar el Gloria de Vivaldi como parte de una Misa que como parte de una sala de conciertos”. Esta labor de limpieza y conservación, entonces, no solo embellece una obra de arte, sino que reafirma el propósito trascendente de la Catedral como corazón espiritual de México.





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