La Curia Romana se prepara para una semana de profunda reflexión y discernimiento espiritual bajo la dirección de un obispo con una trayectoria singular: Mons. Erik Varden, obispo cisterciense de Trondheim, Noruega. Del 22 al 27 de febrero, el Palacio Apostólico acogerá estos Ejercicios Espirituales de Cuaresma, un evento anual clave para la renovación interior de los más altos colaboradores del Papa Francisco. La elección de Mons. Varden, conocido por su particular itinerario de fe y su prolífica obra literaria, ha generado expectación en los círculos eclesiásticos, prometiendo una perspectiva fresca y profunda sobre la espiritualidad cristiana.
Esta convocatoria anual reúne a los cardenales residentes en Roma, los prefectos de los dicasterios de la Curia y los colaboradores más cercanos del Santo Padre, quienes participan en un tiempo de retiro dedicado enteramente a la meditación y la oración. Este espacio de pausa espiritual es crucial para quienes asumen las responsabilidades de gobierno de la Iglesia universal, ofreciéndoles una oportunidad para reconectar con los fundamentos de su vocación y misión.
El ciclo de meditaciones de este año llevará por título “Iluminados por una gloria escondida” (Iluminados por una gloria oculta), una propuesta que busca guiar a los participantes a través de un itinerario espiritual inspirado en la rica tradición de San Bernardo de Claraval, figura emblemática del Císter. Mons. Varden abordará la experiencia cristiana desde una doble perspectiva: una dimensión idealista, que invita a la elevación espiritual y la búsqueda de la perfección, y una mirada, al mismo tiempo, profundamente realista sobre los desafíos y las alegrías del camino de fe. Esta síntesis es característica del pensamiento cisterciense, que conjuga la contemplación mística con la vivencia concreta de la fe en el mundo.
En el marco de esta inspiración bernardina, Mons. Varden estructurará sus reflexiones en torno a tres ejes fundamentales que resonan con la experiencia humana y cristiana contemporánea. El primero es la **libertad**, concebida no como mera ausencia de restricciones, sino como un proceso dinámico y constante hacia la plenitud del ser, una verdadera liberación interior que solo se alcanza en Dios. El segundo eje es la **verdad**, presentada no como un concepto abstracto, sino como una realidad viva que irradia luz, transforma la existencia y es fundamento de todo conocimiento auténtico. Finalmente, el tercer pilar es la **esperanza**, planteada como un desafío concreto y urgente para el tiempo presente, instando a los fieles a mantener una visión luminosa frente a las adversidades y a construir activamente el futuro con fe.
La figura de Mons. Erik Varden es, en sí misma, uno de los aspectos más interesantes de esta designación. Nacido en Noruega en 1974, su perfil dista del de muchos predicadores tradicionales de la Curia. Él mismo ha compartido en diversas ocasiones su fascinante itinerario personal, que lo llevó desde el ateísmo declarado hasta la profunda fe cristiana. Este camino de conversión culminó con su ingreso en la Orden Cisterciense después de completar su formación en las islas británicas, una decisión que marcó el inicio de su vida monástica y teológica. Años más tarde, regresó a su país natal, donde fue nombrado obispo de Trondheim, consolidando una trayectoria que combina la vida contemplativa con el servicio pastoral.
A su notable recorrido monástico se suma una reconocida y apreciada faceta pública como escritor de espiritualidad. Sus obras han logrado una amplia difusión internacional, abordando temas esenciales de la fe con un lenguaje accesible y una profundidad teológica. Entre sus publicaciones destacan títulos como “Sobre la conversión cristiana: entrar en el doble misterio”, donde invita a reorientar la vida hacia Dios, abrazando tanto el dolor como el gozo inherentes a la condición humana, y “Heridas que sanan”, una obra que fusiona la reflexión teológica con su propia experiencia personal y pastoral. Este estilo particular, caracterizado por un diálogo abierto y honesto con el hombre contemporáneo y sus inquietudes, es una de las razones principales por las que su designación para dirigir los Ejercicios Espirituales ha captado un interés considerable en diversos ámbitos eclesiales.
La capacidad de Mons. Varden para articular la experiencia de fe desde una vivencia personal tan transformadora, y su habilidad para comunicarla de manera profunda y a la vez cercana, ofrecen una oportunidad única para los líderes de la Curia. Su perspectiva, forjada en la disciplina monástica del Císter y enriquecida por una búsqueda intelectual y espiritual incesante, puede aportar una nueva luz sobre cómo enfrentar los retos pastorales y administrativos en un mundo secularizado.
Durante esta semana de retiro, Mons. Varden ofrecerá varias meditaciones, incluyendo títulos como “Entrar en Cuaresma” y “El auxilio de Dios”, diseñadas para favorecer un clima de silencio, recogimiento, discernimiento y una profunda renovación interior entre los responsables de la Curia. El objetivo último es que este tiempo de gracia permita a los participantes fortalecer su vida espiritual, discernir la voluntad de Dios para la Iglesia y renovar su compromiso con el servicio al Evangelio, regresando a sus responsabilidades con un espíritu renovado y una visión más clara.
Este evento anual subraya la importancia de la dimensión espiritual en la vida de quienes guían la Iglesia, recordándoles la primacía de la oración y la relación personal con Dios en medio de sus complejas tareas. La elección de Mons. Varden para este año promete ser un momento significativo de inspiración y reflexión para toda la Curia Romana, con ecos que, sin duda, resonarán en la Iglesia global.





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