El encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, ha llevado a cabo una significativa y extendida gira por varias provincias de la isla en los últimos días, marcando una estrategia diplomática de contacto directo con diversos sectores de la sociedad cubana. Desde finales de enero y principios de febrero, Hammer ha sostenido reuniones con la jerarquía de la Iglesia Católica, figuras de la disidencia y ciudadanos comunes, una agenda que la sede diplomática estadounidense ha documentado activamente a través de su cuenta en la plataforma X, y que no ha estado exenta de incidentes y fuertes pronunciamientos.
La serie de encuentros de alto perfil del diplomático comenzó con figuras clave de la Iglesia Católica cubana. Uno de los primeros encuentros difundidos fue con Mons. Arturo González Amador, actual presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana. Según la información proporcionada por la embajada el 30 de enero, el propósito de esta reunión fue revisar el progreso de la distribución de ayuda humanitaria enviada por el gobierno de Estados Unidos a través de Cáritas Cuba, destinada a los damnificados por el huracán Melissa en la región oriental del país. Este diálogo subraya un punto de cooperación en el ámbito humanitario entre Washington y la Iglesia cubana, abordando necesidades críticas de la población afectada.
La gira, sin embargo, pronto reveló las fricciones inherentes a la compleja relación bilateral. El 1 de febrero, Hammer compartió un video de su reunión en Trinidad con el sacerdote José Conrado, conocido por su histórica postura crítica frente a las situaciones de injusticia en Cuba. Lo más destacado de este encuentro fue la denuncia de Hammer sobre un incidente ocurrido al salir de la parroquia, donde, según sus propias palabras, “unas pocas comunistas”, a quienes atribuyó una frustración por el rumbo de la revolución, le gritaron obscenidades.
Esta denuncia provocó una inmediata y enérgica respuesta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos. La entidad gubernamental no solo condenó el incidente, sino que exigió al “régimen ilegítimo cubano” el cese “inmediato de sus actos represivos de mandar a individuos para interferir en la labor diplomática del encargado de Negocios Hammer y los miembros” del equipo de la embajada. En un mensaje contundente, la oficina dejó claro que los diplomáticos estadounidenses “continuarán reuniéndose con el pueblo cubano, a pesar de las tácticas fallidas de intimidación del régimen”, lo que reafirma la determinación de Washington de mantener su estrategia de acercamiento directo a la sociedad civil.
En el marco de esta misma iniciativa, la embajada estadounidense ha instado a “cubanos de a pie” a contactarles directamente para coordinar visitas, señalando que el diplomático busca reunirse con aquellos que les han “contactado mandando correos”. Esta apertura a la ciudadanía común es una señal clara del intento de establecer puentes más allá de las esferas oficiales.
Continuando con su itinerario, el representante diplomático visitó las provincias de Ciego de Ávila y Camagüey. En Camagüey, se reunió con el Arzobispo Wilfredo Pino. Aunque no se detalló el contenido específico del diálogo, Hammer enfatizó el 2 de febrero que, “como los EE.UU., la iglesia tiene un rol importante en apoyar a los cubanos de a pie”, subrayando la convergencia de intereses en el bienestar de la población. La embajada recalcó que los “actos de repudio organizados por el régimen no van a impedir que nos sigamos reuniendo con Cubanos preocupados por la crisis que enfrenta el país”.
La agenda de Hammer también incluyó una parada en Holguín, donde el 4 de febrero se encontró con Mons. Emilio Aranguren, Obispo de la diócesis. En un gesto simbólico, Hammer le obsequió una réplica de la “Liberty Bell” de Filadelfia, aprovechando la ocasión para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos, un recordatorio de los valores de libertad que Washington busca proyectar.
Más allá de los encuentros religiosos, el alcance de la gira del encargado de negocios se extendió a figuras prominentes de la oposición cubana. Entre ellas, visitó a Iván Hernández Carrillo y a la familia de Félix y Sayli Navarro, quienes fueron encarcelados tras las masivas protestas de julio de 2021. En este contexto, la Embajada de Estados Unidos emitió un firme llamado, declarando: “Seguimos insistiendo que se liberen ellos y todos los presos políticos”, posicionándose activamente en la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión en la isla.
La intensa actividad diplomática de Mike Hammer en Cuba, caracterizada por su amplio espectro de contactos y la transparencia de su difusión en redes sociales, ilustra la persistente estrategia de Estados Unidos de involucrarse directamente con diversos componentes de la sociedad civil cubana. Esta aproximación, que incluye desde la coordinación humanitaria con la Iglesia hasta el respaldo explícito a la disidencia y los presos políticos, se desarrolla en un escenario de claras tensiones y denuncias mutuas, evidenciando las complejidades y los desafíos constantes en las relaciones entre Washington y La Habana.





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