El Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) ha dado a conocer un significativo nombramiento en su unidad de capellanes, designando al Cardenal Timothy Dolan, recién retirado como Arzobispo de Nueva York, y al Reverendo A.R. Bernard como co-capellanes principales. Este liderazgo dual está diseñado para reforzar el soporte espiritual y moral ofrecido a los miles de agentes que sirven a la metrópolis. La comisionada de policía, Jessica Tisch, hará oficial el anuncio durante su esperado discurso sobre el “Estado del NYPD” el 10 de febrero de 2025, según lo confirmado por la Arquidiócesis de Nueva York en un comunicado emitido el 9 de febrero.
La comisionada Tisch, al reflexionar sobre la elección de los nuevos líderes espirituales, enfatizó la importancia del apoyo pastoral dentro de la fuerza. En sus declaraciones, destacó que la unidad de capellanes del NYPD ha sido, por más de un siglo, un pilar fundamental para los oficiales, asegurando que no enfrenten en soledad las enormes presiones y desafíos inherentes a su labor. “Han sido una guía para que los agentes encuentren su fortaleza interior y recuerden la vocación altruista que define su servicio”, afirmó Tisch.
De ascendencia judía, la comisionada reveló que un concepto en particular resonó en su mente durante el proceso de selección: “tzadik”, una palabra hebrea que describe a una persona de profunda rectitud. “El Cardenal Timothy Dolan y el Reverendo A.R. Bernard son, sin duda, dos de las figuras más íntegras que esta ciudad haya conocido”, sostuvo Tisch. Elogió a ambos por su “fe inquebrantable” y por encarnar “claridad moral, compasión y sabiduría”, cualidades esenciales en las que los agentes confían durante sus momentos más difíciles. Tisch también destacó su capacidad para moldear la vida espiritual de Nueva York, proyectando su liderazgo más allá de los confines de sus púlpitos. La decisión de estos dos influyentes líderes religiosos de servir al NYPD, agregó la comisionada, subraya una conexión perdurable entre la fe y el cumplimiento de la ley, y reafirma el papel vital que la capellanía principal ha ocupado históricamente en las vidas de los hombres y mujeres que portan el escudo de la ciudad.
El Cardenal Timothy Dolan asume este nuevo rol tras una reciente y notable transición en su vida eclesiástica. Su renuncia como Arzobispo de Nueva York fue aceptada por el Papa León XIV el 18 de diciembre de 2024, marcando el fin de su mandato al frente de una de las arquidiócesis más prominentes del país. Pocos días antes de este nombramiento en el NYPD, la Arquidiócesis de Nueva York celebró la instalación de su sucesor, Monseñor Ronald Hicks, el 6 de febrero de 2025. Como Arzobispo Emérito, el Cardenal Dolan continúa siendo una figura de gran influencia y respeto, conocido por su carisma y su enfoque accesible, cualidades que, sin duda, serán de gran valor en su servicio a los miembros del Departamento de Policía de Nueva York. Su profunda conexión con la comunidad católica y su reconocida trayectoria en el liderazgo religioso lo posicionan como un asesor espiritual clave para los desafíos que enfrentan los agentes.
Junto a él, el Reverendo A.R. Bernard aporta su vasta experiencia y liderazgo comunitario. Es el párroco y fundador del Christian Cultural Center, una megaiglesia influyente con sede en Brooklyn, reconocida por su impacto social y cultural en la ciudad. La trayectoria del Reverendo Bernard se ha caracterizado por su compromiso con el desarrollo comunitario y su habilidad para conectar con diversas poblaciones y culturas, lo que lo convierte en un complemento idóneo para el Cardenal Dolan en esta nueva función. Su voz ha sido fundamental en el diálogo sobre justicia social y bienestar comunitario, ofreciendo una perspectiva valiosa para los oficiales que interactúan diariamente con la diversidad de Nueva York.
Dolan y Bernard sucederán en el puesto al Rabino Alvin Kass, quien sirvió como capellán principal del NYPD durante muchas décadas y cuyo fallecimiento en octubre de 2024 dejó un vacío significativo en la unidad. El legado del Rabino Kass, venerado por su dedicación y su profundo impacto en la vida de innumerables oficiales y sus familias, establece un estándar de servicio que los nuevos co-capellanes buscarán mantener y expandir. La unidad de capellanes del NYPD tiene una rica historia, proporcionando consejería, apoyo emocional y orientación espiritual a los oficiales de todas las creencias religiosas, especialmente en momentos de crisis, trauma o dificultad personal y profesional. Este soporte es crucial para mantener la moral y el bienestar psicológico de una fuerza policial que opera en un entorno de alta presión y constante exposición a situaciones complejas.
La designación de estas dos figuras religiosas tan respetadas, una del ámbito católico y otra del protestante evangélico, simboliza un esfuerzo por trascender barreras confesionales y ofrecer un respaldo integral a la diversidad de creencias dentro del NYPD. Este movimiento no solo refuerza el compromiso del departamento con el bienestar integral de sus agentes, sino que también subraya la profunda conexión entre la fe, el servicio público y la construcción de una comunidad resiliente. La presencia de líderes espirituales de tal calibre en el corazón de la fuerza policial de Nueva York es un testimonio del valor que se otorga al soporte moral y ético en el cumplimiento de la ley, reafirmando la idea de que la fortaleza de un agente no solo reside en su entrenamiento físico y táctico, sino también en su equilibrio espiritual y emocional. La ciudad de Nueva York, a través de esta iniciativa, busca cimentar un precedente de apoyo compasivo y sabio para aquellos que diariamente dedican sus vidas a garantizar la seguridad pública y el orden en una de las ciudades más grandes y complejas del mundo.





