10 febrero, 2026

Un trágico suceso sacudió la fe y el patrimonio arquitectónico de Ciudad del Este, Paraguay, este lunes, cuando la emblemática Catedral San Blas, sede de la diócesis local, fue consumida por un voraz incendio. El fuego, que se extendió rápidamente por la estructura, requirió de intensas horas de trabajo por parte de los cuerpos de bomberos y una movilización ejemplar de la comunidad, que acudió en masa para rescatar valiosos objetos religiosos, incluida la venerada imagen de su santo patrono.

Las primeras alertas se encendieron en horas de la tarde, cuando una densa columna de humo comenzó a emanar del techo del templo. Medios locales reportaron que el siniestro se originó en la cubierta superior de la catedral, un área construida predominantemente con madera, lo que facilitó la rápida propagación de las llamas. La combinación de materiales combustibles y la altura de la edificación presentaron un desafío monumental para los equipos de emergencia que acudieron al llamado de auxilio.

Inicialmente, los bomberos locales se vieron limitados por la falta de equipamiento adecuado para alcanzar la considerable altura del techo, donde el fuego se desataba con mayor virulencia. Esta dificultad obligó a solicitar refuerzos. La llegada de una unidad de bomberos con un camión autoescala fue crucial, permitiendo a los efectivos abordar el incendio desde una perspectiva aérea y contener la expansión de las llamas que amenazaban con devastar por completo el histórico santuario. La operación de extinción se prolongó por varias horas, evidenciando la magnitud y la complejidad del incidente.

El capitán Andrés Fernández, líder de los bomberos que trabajaron en el lugar, describió la situación como “sumamente compleja”. En declaraciones a un portal local, explicó que la estructura del techo de la catedral estaba compuesta por múltiples capas de pintura y barniz, que, sumadas a las instalaciones eléctricas antiguas y una capa protectora de PVC diseñada para evitar filtraciones, actuaron como un combustible adicional, exacerbando la velocidad y la intensidad del fuego. Estos factores técnicos fueron determinantes en la virulencia del siniestro y la dificultad para controlarlo.

Sobre la posible causa del incendio, Mons. Pedro Collar, Obispo de Ciudad del Este, indicó que las primeras hipótesis apuntan a un cortocircuito. El prelado sugirió que las elevadas temperaturas registradas en la región durante los días previos podrían haber contribuido a un sobrecalentamiento de las antiguas instalaciones eléctricas, desencadenando la chispa fatal que dio inicio al desastre. Si bien esta es una hipótesis inicial, será la investigación pericial la que determine con precisión el origen del fuego.

Mientras los bomberos libraban una ardua batalla contra las llamas, la comunidad católica de Ciudad del Este demostró una admirable resiliencia y devoción. Convocados por el Obispo Collar y el párroco de la catedral, P. Darío Britos, vecinos y feligreses se organizaron espontáneamente en una cadena humana para rescatar el valioso patrimonio que albergaba el templo. La pronta acción permitió salvar una considerable cantidad de objetos de gran valor artístico, histórico y, sobre todo, afectivo.

El P. Britos, en entrevista con un programa radial, relató con emoción la intensa colaboración ciudadana. Explicó que, debido a que el fuego se inició en una de las habitaciones de la parte trasera y se propagó hacia el frente de la iglesia, tuvieron una ventana de tiempo crucial para ingresar y salvar elementos emblemáticos. Entre los objetos rescatados, destacó la imagen de San Blas, el santo patrono de la ciudad, cuyo valor sentimental para la comunidad es incalculable. “El altar, las imágenes y los bancos son de mucho valor, pero con ayuda de la ciudadanía estamos logrando acarrear a un salón adyacente. Con respecto a la efigie de San Blas, no se vio afectada y ya se encuentra protegida”, precisó el sacerdote, aliviado por la salvaguarda de este símbolo de fe.

Aunque la rápida intervención de los bomberos y la heroica labor de la comunidad lograron evitar una catástrofe total, los daños materiales son considerables. El techo de la Catedral San Blas quedó seriamente afectado, y el interior del templo sufrió el impacto del fuego, el humo y el agua utilizada en las labores de extinción. La reconstrucción y restauración de este importante hito religioso y cultural de Ciudad del Este representará un desafío significativo, que sin duda movilizará nuevamente el espíritu solidario de sus habitantes y la comunidad católica de Paraguay.

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