CIUDAD DE MÉXICO – El Vaticano ha anunciado un cambio significativo en la jerarquía católica de Texas, al aceptar la renuncia del Obispo Patrick J. Zurek de la Diócesis de Amarillo y nombrar al Cardenal Daniel DiNardo, Arzobispo emérito de Galveston-Houston, como Administrador Apostólico. Esta transición, efectiva desde el pasado 14 de febrero, marca el fin de casi dos décadas de liderazgo episcopal del Obispo Zurek en el Panhandle de Texas y el inicio de un período de administración provisional bajo una de las figuras eclesiásticas más prominentes de Estados Unidos.
La renuncia del Obispo Zurek, de 77 años, se produce tras haber superado la edad canónica de jubilación para los obispos, fijada en 75 años por el Código de Derecho Canónico. Su decisión, aceptada por el Papa Francisco, da paso a un nuevo capítulo para la diócesis. Durante su servicio, Mons. Zurek ha sido reconocido por su profunda dedicación y su arraigo en la comunidad de Amarillo, donde se le considera una figura pastoral clave.
Mons. Patrick J. Zurek asumió el obispado de Amarillo en 2008, tras ser nombrado por el Papa Benedicto XVI. A lo largo de sus dieciséis años de episcopado, la Diócesis de Amarillo lo ha identificado en su sitio web como “el obispo con más años de servicio en la historia de la Diócesis de Amarillo”. Anteriormente, Mons. Zurek había servido como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San Antonio, una experiencia que le proporcionó una sólida base en el panorama eclesiástico texano antes de su llegada a Amarillo. Su legado incluye el fomento de la evangelización, la consolidación de programas de alcance comunitario y la guía espiritual de los fieles en una región vasta y diversa.
El papel de un obispo diocesano es multifacético, abarcando la responsabilidad pastoral de la grey, la administración de los bienes temporales de la diócesis y la representación de la Iglesia Católica en su jurisdicción. Durante su largo período al frente de la Diócesis de Amarillo, el Obispo Zurek ha supervisado el crecimiento y los desafíos de una Iglesia local en un estado dinámico, trabajando incansablemente para fortalecer la fe y el servicio social en la comunidad. Su retiro marca el cierre de una era significativa para los católicos de la región.
En este contexto de transición, la designación del Cardenal Daniel DiNardo como Administrador Apostólico es un paso crucial. Su función principal será gobernar la diócesis temporalmente, asegurando la continuidad de todas las actividades pastorales y administrativas hasta que el Santo Padre nombre a un nuevo obispo diocesano permanente. La elección de una figura de su calibre subraya la importancia de esta transición para el Vaticano y la Iglesia en Estados Unidos. El Cardenal DiNardo aportará una vasta experiencia y un liderazgo probado durante este período de interinidad, facilitando una transición ordenada y estable.
El Cardenal Daniel DiNardo es una figura de gran peso en la Iglesia Católica estadounidense. Sirvió como Arzobispo de Galveston-Houston desde 2006 hasta su retiro en 2023, período durante el cual fue elevado a cardenal por el Papa Benedicto XVI en 2007. Este nombramiento lo convirtió en el primer cardenal residente de Texas. Su trayectoria incluye una profunda implicación en los asuntos de la Iglesia a nivel nacional e internacional, lo que lo dota de una perspectiva única para esta nueva tarea provisional.
Además de su liderazgo en Galveston-Houston, el Cardenal DiNardo ha jugado un papel fundamental en la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), habiendo ocupado los cargos de presidente (2016-2019) y vicepresidente (2013-2016). Durante su presidencia, la USCCB abordó temas cruciales para la Iglesia en EE. UU., como la protección de los menores, la defensa de la vida, la reforma migratoria y la libertad religiosa. Su experiencia en estas funciones nacionales le confiere una comprensión profunda de los desafíos y oportunidades que enfrenta la Iglesia hoy.
Su liderazgo en la USCCB, especialmente durante momentos complejos, consolidó su reputación como un obispo con capacidad para la diplomacia, la gestión y la articulación de la postura de la Iglesia en temas sociales y morales. La presencia de un cardenal como Administrador Apostólico en Amarillo es una señal de la seriedad con la que el Vaticano aborda la estabilidad de las diócesis durante los períodos de vacancia, y DiNardo se presenta como una garantía de solidez y dirección hasta la llegada de un nuevo obispo.
La Diócesis de Amarillo, ubicada en el norte de Texas, abarca un extenso territorio que incluye veintiséis condados y sirve a una población católica diversa. La comunidad ahora aguarda con expectación el anuncio del próximo obispo que asumirá las riendas de la diócesis. El proceso de selección es meticuloso e involucra consultas a nivel local, nacional y finalmente la decisión del Santo Padre, un procedimiento que puede extenderse por varios meses.
Mientras tanto, la designación del Cardenal Daniel DiNardo como Administrador Apostólico garantiza que la Diócesis de Amarillo continúe con su misión evangelizadora y pastoral sin interrupciones significativas. Esta transición representa un momento importante para la Iglesia en Texas, reflejando tanto la continuidad de la tradición como la adaptación a los tiempos actuales bajo la guía de líderes experimentados y comprometidos.





