19 febrero, 2026

El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha dirigido una misiva al Papa Francisco, solicitando formalmente su intervención ante la grave crisis humanitaria que atraviesa Cuba. La comunicación, entregada al Santo Padre a través del Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, durante un encuentro celebrado el pasado viernes en el Palacio de La Moneda, subraya la profunda preocupación por la situación en la isla caribeña.

En su carta, el mandatario chileno enfatizó la urgente necesidad de abordar la crisis cubana, la cual ha alcanzado dimensiones humanitarias alarmantes. Boric detalló desafíos críticos que impactan directamente a la población, incluyendo la escasez de alimentos, las deficiencias en el funcionamiento de los hospitales, las severas limitaciones en el transporte público y los continuos problemas con el suministro eléctrico. Estas condiciones, según el presidente, generan un deterioro significativo en la calidad de vida de los ciudadanos.

El líder chileno sostuvo en su comunicación al Sumo Pontífice que el bienestar humanitario debe primar por encima de cualquier disputa o diferencia entre estados. Asimismo, recalcó que cualquier solución sostenible y duradera para Cuba requiere de avances sustanciales en materia de democracia y el pleno respeto a los derechos humanos. Boric hizo un llamado específico a promover el respeto por las libertades fundamentales, prestando especial atención a la situación de las personas que han sido detenidas por motivos políticos. En su opinión, acciones concretas en esta dirección podrían fomentar un ambiente más propicio para el diálogo y el entendimiento, sentando las bases para aliviar las tensiones entre los diversos actores de la comunidad internacional.

Este gesto diplomático por parte de Chile se suma a iniciativas previas de apoyo a Cuba. Hace algunas semanas, el gobierno de Gabriel Boric anunció la destinación de un millón de dólares en ayuda humanitaria. Esta asistencia financiera será canalizada a través de agencias de las Naciones Unidas, como UNICEF, y administrada por el Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza, con el objetivo de mitigar las necesidades más apremiantes de la población cubana.

La República de Cuba enfrenta actualmente una aguda crisis energética y de desabastecimiento, una situación que se ha visto exacerbada por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Estas medidas punitivas incluyen aranceles extraordinarios aplicados a países que suministran petróleo a la isla, afectando directamente la disponibilidad de servicios básicos esenciales para la población. La escasez de combustible ha paralizado amplios sectores de la economía y la vida cotidiana.

Históricamente, Cuba dependió en gran medida de proveedores como Venezuela, Rusia y Argelia para su suministro de crudo. Sin embargo, en años recientes, los envíos desde Venezuela han cesado, y la situación política interna de ese país hace poco probable una reanudación significativa. De manera similar, Rusia y Argelia también han suspendido sus exportaciones de combustible a la isla. En la actualidad, México se ha convertido en uno de los pocos proveedores restantes, con el último envío registrado en los primeros días de enero, dejando a Cuba en una posición extremadamente vulnerable.

Ante este panorama crítico, el gobierno cubano, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, ha reconocido públicamente un severo desabastecimiento de combustible. En respuesta, ha implementado un plan de emergencia que incluye estrictas medidas de racionamiento de gasolina, la reducción de la semana laboral a cuatro días, el teletrabajo obligatorio para un amplio segmento de la fuerza laboral y el cierre temporal de hoteles, entre otras acciones drásticas destinadas a conservar los recursos energéticos disponibles.

La comunidad internacional ha manifestado su preocupación por la escalada de la crisis. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido advertencias sobre un posible colapso socioeconómico en el país si el embargo petrolero persiste y la escasez de energía no se resuelve a corto plazo. Esta perspectiva sombría subraya la urgencia de encontrar vías para aliviar la presión sobre la nación caribeña.

En un esfuerzo por abordar las necesidades humanitarias, y como un ejemplo de las diversas vías de asistencia internacional, el pasado 10 de febrero, Cáritas Cuba recibió uno de los cargamentos de ayuda humanitaria enviado desde Estados Unidos. Esta ayuda fue destinada específicamente a asistir a los damnificados por el huracán Melissa. Es relevante destacar que la coordinación de estos envíos se gestiona directamente entre las autoridades estadounidenses y la Iglesia Católica en Cuba, operando de manera independiente del gobierno local, lo que establece un canal directo para la asistencia humanitaria en la isla.

La intervención del Papa Francisco, reconocido por su influencia moral y diplomática, es vista por Chile como un paso crucial para despolitizar la asistencia y centrar los esfuerzos en la mitigación del sufrimiento humano en Cuba, en un contexto de complejas dinámicas geopolíticas y necesidades urgentes.

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