21 febrero, 2026

El Cardenal Timothy Dolan, recientemente jubilado de su cargo como Arzobispo de Nueva York, ha expresado su compromiso continuo con la comunidad neoyorquina, asumiendo una nueva identidad como su “abuelo espiritual”. En una reciente entrevista, Dolan abordó una amplia gama de temas que impactan tanto a la Iglesia como a la sociedad en general, incluyendo la libertad religiosa, la dignidad de la vida humana, la política católica y el papel de la fe en la nación.

**Un Compromiso Espiritual Perenne**

A pesar de su retiro de las responsabilidades administrativas como arzobispo, el Cardenal Dolan enfatizó que su vocación sacerdotal y episcopal es un llamado de por vida, que trasciende cualquier asignación formal. “Uno nunca se jubila de ser sacerdote o obispo”, afirmó, explicando que su vínculo con los fieles de Nueva York ha evolucionado, pasando de ser un “padre espiritual” a un “abuelo espiritual”, una figura que ofrece sabiduría y apoyo desde una perspectiva más experimentada.

Su servicio a la ciudad continuará activamente. Dolan asumirá el rol de co-capellán del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), colaborando con el reverendo A.R. Bernard, pastor y fundador del Christian Cultural Center en Brooklyn. Esta alianza interconfesional destaca el espíritu de cooperación que el Cardenal Dolan valora profundamente en la diversa metrópolis.

**Transición Episcopal y el Diálogo con el Liderazgo Cívico**

Respecto a su sucesor, el Arzobispo Ronald Hicks, Dolan expresó una profunda admiración, describiéndolo como una “verdadera joya”. No obstante, su relación con el actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, presenta matices. Si bien el Cardenal Dolan reconoció puntos de convergencia con las prioridades del alcalde, como la apertura hacia los inmigrantes, el acceso a una vivienda justa y el fomento de la prosperidad económica para la mayoría de los ciudadanos, no dudó en señalar algunas preocupaciones.

El Cardenal lamentó la ausencia del alcalde en la toma de posesión del Arzobispo Hicks y la falta de una invitación al propio Dolan para la investidura de Mamdani. Estos gestos, según Dolan, contravienen la rica tradición de “armonía” religiosa y el respeto mutuo entre las diversas comunidades de fe que caracterizan a Nueva York. Subrayó la relevancia de la Iglesia Católica en el tejido social de la ciudad, dada la significativa proporción de sus habitantes que profesan esta fe, y el papel vital que la institución desempeña en la metrópoli.

**Defensa de la Libertad Religiosa y la Dignidad Humana**

Un área donde Dolan ha mostrado un liderazgo firme es la protección de la libertad religiosa. Relató su colaboración con el reverendo Franklin Graham, hijo del evangelista Billy Graham, en la Comisión de Libertad Religiosa de Estados Unidos. Ambos unieron fuerzas ante la preocupación por las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que, según Dolan, “hostigaban” a las iglesias al aparecer en las Misas dominicales, lo que disuadía a los feligreses de asistir. El Cardenal calificó estas acciones como una “violación de la libertad religiosa”, defendiendo el derecho fundamental de las personas a practicar su culto sin intimidación gubernamental. Tras gestiones directas con el director de ICE en Nueva York, se logró un acuerdo para detener esta práctica en la arquidiócesis.

Sin embargo, no todas las batallas han sido victoriosas. Dolan se opuso vocalmente al reciente proyecto de ley de suicidio asistido por médicos en Nueva York, llegando a dialogar personalmente con la gobernadora Kathy Hochul, una católica practicante. A pesar de sus esfuerzos, la ley fue promulgada. Dolan estableció una conexión directa entre esta legislación y la política de aborto del estado, señalando que “si la vida humana es barata, si la dignidad de la persona humana y la sacralidad de la vida humana no se respetan, especialmente cuando es más vulnerable —el bebé en el vientre o la abuela en cuidados paliativos—, ¿por qué deberíamos sorprendernos?” Argumentó que la devaluación de la vida humana, cuando se percibe como una carga o cuando su valor se reduce a la utilidad, sienta las bases para problemas sociales profundos, incluida la violencia en las calles.

**Católicos en la Esfera Pública y la Identidad Nacional**

Sobre el “escándalo” de los políticos católicos que apoyan posturas contrarias a la enseñanza de la Iglesia, Dolan aclaró que las doctrinas morales católicas no son meramente dogmas, sino que se fundamentan en la razón humana, la ley natural y la dignidad inherente de la persona. Reconoció que es particularmente “desagradable” cuando un católico comprometido contradice la fe, pero enfatizó que la posición de la Iglesia se basa en principios universales. Admitió que ningún político logra una alineación perfecta con los valores del Evangelio.

Mirando hacia el 250º aniversario de la fundación de Estados Unidos, el Cardenal Dolan expresó optimismo sobre la creciente influencia católica en la nación. Destacó que, a diferencia de los primeros días de la república, los católicos de hoy están mejor educados, son prósperos, ocupan puestos de liderazgo y servicio, y son activos en el gobierno, lo que permite que los valores católicos influyan positivamente en la sociedad. Subrayó las similitudes fundamentales entre los valores católicos y los estadounidenses: la creencia en una nación bajo Dios, el papel central de la familia, el principio de subsidiariedad, el poder de la democracia y el impulso de proteger el bien común.

No obstante, Dolan también advirtió sobre un peligro inherente: volverse excesivamente similar a la cultura dominante. Si bien es deseable abrazar lo bueno de la cultura estadounidense, la Iglesia debe mantener un elemento “contracultural”, recordando que la verdadera ciudadanía está en el cielo y que el reino de Cristo “no es de este mundo”. Esta tensión entre compromiso cultural y fidelidad a los principios de fe define el complejo papel de la Iglesia en la sociedad contemporánea.

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