21 marzo, 2026

El Principado de Mónaco se prepara para un acontecimiento que quedará grabado para siempre en los anales de su historia y en el corazón de sus habitantes. El próximo 28 de marzo, Su Santidad el Papa León XIV realizará la primera visita apostólica de un Pontífice a esta pequeña nación europea, un hito que subraya la profunda conexión del Estado con sus raíces católicas, que han forjado su identidad a lo largo de los siglos.

La confirmación oficial de este viaje por parte del Vaticano ha desatado una ola de entusiasmo. “Es una inmensa alegría y un grandísimo honor”, expresó a ACI Prensa el Padre Christian Venard, delegado episcopal para la comunicación de la Diócesis de Mónaco, reflejando el sentir generalizado en el principado.

**Un Viaje de Elección Personal: La Libertad Interior de León XIV**

Lo que distingue aún más esta visita es su carácter intrínseco de elección personal del Santo Padre. El Padre Venard, quien también ejerce como capellán de la Fuerza Pública de Mónaco, destacó que este será el primer viaje apostólico “que él mismo ha elegido” desde su ascenso al Solio Pontificio. Esta afirmación adquiere mayor relevancia al recordar que sus anteriores desplazamientos, como los de finales de noviembre a Turquía y Líbano, estaban ya programados en la agenda del difunto Papa Francisco.

Esta decisión, según el sacerdote monegasco, es un claro reflejo de la “gran libertad interior de León XIV”. El Pontífice, al parecer, no se ha dejado influenciar por las percepciones superficiales que a menudo caracterizan a Mónaco, reduciéndolo a sus lujosos casinos y a la ostentación que ignora su rica historia, su vibrante cultura y, sobre todo, su arraigada fe. “Sin duda, el Papa tiene en mente la importancia de los microestados en el concierto de las naciones”, afirmó Venard, sugiriendo una visión más amplia del papel de estas pequeñas entidades en el diálogo global y en la Iglesia universal. La visita a Mónaco podría, por tanto, interpretarse como un mensaje del Santo Padre sobre la importancia de la diversidad y la presencia de la fe en todos los rincones del planeta, sin importar su tamaño geográfico o su perfil mediático.

**Preparación Meticulosa: Espiritualidad y Logística Unidas**

A pesar de que la visita papal se extenderá por un solo día en este pintoresco microestado, su preparación demanda una atención al detalle sin precedentes, abarcando tanto el ámbito espiritual como el logístico. La Iglesia monegasca ha iniciado un período de intensa preparación que coincide con el tiempo litúrgico de la Cuaresma, visto como una oportunidad propicia para el recogimiento y la oración. El Padre Venard enfatizó la importancia de este período para rezar “de manera especial para que esta visita dé muchos frutos espirituales”. En esta línea, el Arzobispo de Mónaco, Monseñor Dominique-Marie David, ha propuesto una oración específica para la visita del Papa, que se reza en todas las comunidades del principado.

En el plano organizativo, la naturaleza confesional del Estado monegasco facilita una colaboración excepcional. El Padre Venard precisó que la Iglesia, el Gobierno principesco y el Palacio “caminamos de la mano” en la planificación de este evento de magnitud histórica. Esta estrecha coordinación asegura que todos los aspectos, desde la seguridad hasta los detalles litúrgicos, se gestionen con la máxima eficiencia. La movilización es palpable: todos los sacerdotes y los aproximadamente 38.000 fieles que conforman la única diócesis de Mónaco participan activamente en los preparativos, creando un ambiente de expectación y comunión.

**Un Estado Provida: El Principado y la Defensa de la Vida**

La visita de León XIV adquiere un matiz adicional de resonancia en el contexto de un reciente acontecimiento. El pasado mes de enero, el Príncipe Alberto II de Mónaco fue recibido por el Santo Padre en el Vaticano, un encuentro que tuvo lugar poco después de que el Monarca reafirmara la posición del principado en defensa de la vida. El Príncipe se negó a promulgar una ley que habría sido favorable a la despenalización del aborto, una decisión que destacó el lugar preeminente que ocupa la religión católica en la Constitución y en la vida del principado.

“Numerosas autoridades le agradecieron su valentía como príncipe católico por haber rechazado una posible legalización del aborto en el Principado, en nombre incluso de la Constitución que sus antepasados quisieron otorgar al país”, señaló Venard, subrayando la coherencia entre la fe del Monarca y la legislación nacional. El Padre Venard reiteró el compromiso inquebrantable de la Iglesia del país con la defensa de la vida humana “desde su inicio hasta su fin natural”, una postura que se materializa en una legislación que busca estar en plena conformidad con las exigencias de la fe cristiana. Esta postura sitúa a Mónaco como un faro en la defensa de los valores provida en Europa.

**Anticipando el Programa: La Piedad Popular en Santa Devota**

Mientras los preparativos avanzan, la expectación crece en torno al programa oficial que seguirá el Pontífice durante su estancia. Entre los lugares y eventos que se barajan, el Padre Venard expresó su profundo deseo de que Su Santidad pueda acudir a la iglesia de Santa Devota. Este santuario es un lugar emblemático de la piedad popular monegasca, arraigado en la historia y la devoción del principado, siendo la patrona de Mónaco y de la familia Grimaldi. Su visita a este sitio sería un gesto de profunda cercanía con el pueblo monegasco y sus tradiciones más arraigadas.

“La delegación de la Santa Sede tiene todas las propuestas y, dentro de unos días, pienso que la Sala de Prensa del Vaticano podrá dar a conocer el programa oficial de esta jornada histórica que ya nos llena de alegría y esperanza”, concluyó el Padre Venard. La primera visita papal a Mónaco no es solo un evento religioso, sino también un momento de afirmación cultural, política y social para una nación que, a pesar de su tamaño, proyecta una identidad fuerte y una fe viva en el concierto global.

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