3 marzo, 2026

Miami, Estados Unidos – La comunidad del exilio cubano en Miami ha marcado un hito reciente con la firma de un ambicioso “Acuerdo de Liberación” para Cuba. Este documento, descrito como una hoja de ruta con diez pasos fundamentales, busca sentar las bases para el restablecimiento de la democracia y el estado de derecho en la isla caribeña. El pacto fue impulsado por figuras prominentes de la oposición, entre ellas Rosa María Payá, fundadora de la iniciativa “Cuba Decide” e hija del disidente fallecido Oswaldo Payá.

El acto protocolario tuvo lugar en el emblemático Salón Padre Varela del Santuario Nacional de la Ermita de la Caridad del Cobre, un lugar de profundo significado para la diáspora cubana. El Acuerdo lleva el respaldo de importantes coaliciones como la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), liderada por Orlando Gutiérrez-Boronat, y Pasos para el Cambio, encabezada por la propia Rosa María Payá. A estas se suman diversas organizaciones opositoras, tanto dentro de Cuba como en el exterior, lo que subraya un esfuerzo unificado y coordinado.

**Detalles de la Hoja de Ruta para la Libertad**

El texto del “Acuerdo de Liberación” invoca una profunda convicción, declarando haber sido suscrito “con fe en Dios, inspirados por los ideales y valores fundacionales de la Nación Cubana y el Acuerdo por la Democracia”. Esta referencia no es casual, ya que remite a un documento histórico del 20 de febrero de 1998 que también delineó diez puntos para una transición pacífica hacia la democracia en Cuba. La recuperación de la memoria histórica y los principios republicanos son pilares centrales de esta nueva propuesta.

El plan estratégico del Acuerdo se estructura en cuatro fases interconectadas, diseñadas para guiar el país hacia un futuro democrático: liberación, estabilización, reconstrucción y, finalmente, la democratización plena. Un objetivo central y explícito del documento es el “desmantelamiento de la empresa criminal que es el Partido Comunista de Cuba (PCC), así como la desarticulación de todos sus mecanismos y organizaciones represivas”. Esta declaración refleja la firme convicción de los firmantes de que el régimen actual es el principal obstáculo para el progreso y la libertad del pueblo cubano.

Entre las prioridades inmediatas que el Acuerdo destaca, se encuentra la liberación incondicional de todos los presos políticos en la isla, una demanda constante de la comunidad internacional y los grupos de derechos humanos. Asimismo, el plan subraya la urgencia de poner fin a la “catástrofe humanitaria” que azota a la población, comprometiéndose a atender de manera inmediata las necesidades básicas de los ciudadanos. Este periodo inicial de transición, de duración limitada, sería administrado por un gobierno provisional, encargado de sentar las bases para la convocatoria de elecciones libres y justas.

“Una vez cumplido el plazo del gobierno provisional se convocarán elecciones generales: las primeras elecciones libres, justas y multipartidarias de la nueva era republicana de Cuba”, enfatiza el documento, haciendo un llamado a todos los cubanos a unirse a este esfuerzo colectivo por el cambio.

**La Voz de la Oposición y la Urgencia del Cambio**

Durante la presentación del Acuerdo en Miami, Rosa María Payá articuló con vehemencia la motivación detrás de esta iniciativa. “Hoy impulsamos la alternativa democrática a la barbarie que rige nuestro país. Hoy sabemos que la única salida a la crisis es la salida de la dictadura”, afirmó Payá, conectando directamente la situación actual con la necesidad imperante de un cambio de sistema.

La activista cubana denunció la brutalidad del sufrimiento humano que padece la población en la isla, describiendo una realidad marcada por apagones que se extienden por días, la ausencia de medicamentos en los hospitales y la escasez crónica de alimentos en las bodegas. Estas condiciones, según Payá, han provocado una crisis sin precedentes.

Las cifras presentadas por Payá son reveladoras y desgarradoras. Entre 2021 y 2024, la población cubana habría disminuido en 1.6 millones de personas, una estadística que incluye a aquellos que han perecido debido a las condiciones de vida extremas impuestas por el régimen. Estos datos se complementan con informes de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, que señala el fallecimiento de unas 480,000 personas en la isla entre 2021 y 2024, y estudios de la sección de Global Affairs de la Universidad de Navarra, que estima que más de un millón de personas han abandonado Cuba desde 2021, huyendo de la represión intensificada a partir de las protestas ciudadanas de ese año.

“Los cubanos están demandando libertad y las protestas continúan en la isla diariamente. La red de organizaciones de oposición en toda la isla crece, a pesar de estar operando bajo condiciones extremas. Por eso hoy es un día histórico”, sentenció Payá, subrayando la resiliencia y determinación del movimiento opositor.

**El Rol Internacional y la Posición de Estados Unidos**

La crisis en Cuba y los esfuerzos por una transición democrática no son ajenos a la arena internacional, especialmente en Estados Unidos. Durante su administración, el expresidente Donald Trump manifestó en varias ocasiones su postura sobre la isla, llegando a declarar que “tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba” y describiéndola como “una nación fallida” que “quiere nuestra ayuda”. Estas declaraciones se enmarcaron en un periodo de endurecimiento de las sanciones, incluyendo el bloqueo al envío de petróleo a la isla, aunque posteriormente su gobierno autorizó que algunas empresas estadounidenses suministraran combustible al sector privado cubano.

Más recientemente, la postura de la actual administración estadounidense ha sido observada con atención. Mike Hammer, jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, señaló en una entrevista a finales de febrero que Cuba se encuentra en un “momento decisivo” y que el país pronto alcanzará “la libertad que no ha tenido en 67 años”. Hammer confirmó la existencia de “intercambios con personas dentro del régimen cubano a alto nivel” y “conversaciones para ver qué es lo que se puede hacer y llevar al país en una nueva dirección” que posibilite una transición democrática.

En un intento por recabar más reacciones sobre los próximos pasos con respecto a Cuba, ACI Prensa contactó a la oficina del Arzobispado de Miami, encabezada por Mons. Thomas Wenski, aunque hasta el momento no se ha obtenido respuesta. La firma de este “Acuerdo de Liberación” representa, para la oposición cubana en el exilio, un paso crucial y unificado en la larga lucha por la autodeterminación y la democracia en la isla.

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