La Diócesis de San Bernardo, bajo la dirección de Monseñor Juan Ignacio González, ha anunciado oficialmente la instauración de un significativo Año Mariano Diocesano. Esta iniciativa surge para conmemorar el centenario de la solemne Coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile, un hito de profunda relevancia en la historia y la fe de la nación. El período especial para la comunidad diocesana dará inicio el próximo 19 de marzo, coincidiendo con la Solemnidad de San José, y se extenderá hasta el 1 de enero de 2027, fecha en que la Iglesia Católica honra a Santa María, Madre de Dios.
Al presentar esta convocatoria, Monseñor González subrayó el arraigado papel de la Virgen del Carmen en el desarrollo de Chile, reconociéndola como guía y protectora desde los albores de su independencia. Recordó episodios emblemáticos, como la crucial víspera de la Batalla de Maipú en 1818, cuando los líderes patriotas, inmersos en la lucha por la libertad, encomendaron la causa a la intercesión mariana. Este acto de fe dio origen al célebre Voto de O’Higgins, que culminaría años después con la edificación del imponente Templo Votivo de Maipú, un monumento a la gratitud nacional y la devoción.
La historia de la Virgen del Carmen con Chile se profundizó aún más cuando, en 1923, el Papa Pío XI la proclamó formalmente Patrona de la nación. Años después, en 1926, su figura fue solemnemente coronada como Reina de Chile, en una ceremonia que selló su vínculo indisoluble con la identidad y el sentir del pueblo chileno. Es este centenario de la coronación el que ahora impulsa la celebración de este Año Mariano en la Diócesis de San Bernardo.
El prelado enfatizó que este tiempo jubilar no será meramente conmemorativo, sino una profunda invitación a la renovación espiritual. “Este Año Mariano diocesano”, afirmó Monseñor González, “se concibe como un período propicio para la conversión personal, para experimentar la misericordia divina y para una genuina revitalización espiritual de nuestra comunidad”. Extendió una invitación a todos los fieles a fortalecer su vida sacramental, haciendo especial hincapié en la participación consciente y regular en la Santa Misa dominical y en la recepción frecuente del sacramento de la confesión. Además, instó a cultivar la oración personal y familiar, a rezar el Santo Rosario con devoción y a acentuar la práctica del Escapulario del Carmen como signo de protección y entrega a María.
Dentro del marco de este Año Mariano, la diócesis promoverá activamente iniciativas de evangelización en sus diversas estructuras: parroquias, comunidades de base y centros educativos. Se prestará especial atención a la preparación de los jóvenes para la recepción de los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación, buscando fomentar una fe sólida y comprometida desde las nuevas generaciones.
**Oportunidad de Indulgencia Plenaria**
Uno de los aspectos más destacados de este período jubilar es la posibilidad que se ofrece a los fieles de obtener la indulgencia plenaria. Para ello, deberán realizar una peregrinación a los templos jubilares que han sido designados por la diócesis. Estos lugares de gracia incluyen la Catedral de San Bernardo, la parroquia Nuestra Señora del Carmen de San Bernardo, el Santuario de la Inmaculada del Maipo, la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Hospital y el Santuario del Sagrado Corazón de La Pintana.
Para acceder a esta gracia espiritual, los devotos deben cumplir con las condiciones habituales establecidas por la Iglesia Universal: realizar una confesión sacramental en los días cercanos a la peregrinación, recibir la Sagrada Comunión y orar fervientemente por las intenciones del Santo Padre. Es importante destacar que, en un gesto de inclusión y misericordia, aquellas personas que por enfermedad o impedimento no puedan desplazarse de sus hogares también podrán beneficiarse de la indulgencia, uniéndose espiritualmente a las celebraciones y peregrinaciones con un corazón contrito y deseoso de gracia.
Monseñor González extendió un llamado particular a los sacerdotes de la diócesis. Les exhortó a promover activamente en sus respectivas comunidades la devoción a la Virgen del Carmen, a facilitar la imposición del Escapulario como un signo tangible de fe y a organizar peregrinaciones a los templos jubilares, animando a sus feligreses a vivir plenamente este tiempo de gracia.
Asimismo, anticipó que el calendario del Año Mariano estará jalonado por numerosos momentos de gran significado. Entre ellos, destacó una bendición papal especial con indulgencia plenaria que se impartirá en la Catedral de San Bernardo el 16 de julio, coincidiendo con la Fiesta de la Virgen del Carmen. Invitó a todos los fieles a congregarse y participar en este evento central.
Finalmente, el obispo recordó que la culminación de la celebración nacional del centenario tendrá lugar el 30 de julio en la Catedral Metropolitana de Santiago. Este magno evento contará con la presencia de obispos de todo el país, simbolizando la profunda comunión y unidad eclesial que la figura de la Virgen del Carmen inspira en Chile.
Monseñor González concluyó su exhortación encomendando todo este período a la intercesión maternal de la Santísima Virgen María, expresando su ferviente deseo de que este Año Mariano se convierta para la Diócesis de San Bernardo y para toda la nación chilena en una “verdadera escuela de fe, oración y amor incondicional a Cristo”.




