El Vaticano ha reaccionado ante un hito sin precedentes en la historia eclesiástica anglicana. Este jueves, el Papa León XIV remitió un mensaje a Sarah Mullally con motivo de su investidura como Arzobispa de Canterbury, un cargo de inmensa trascendencia que, por primera vez, recae en una mujer. Este nombramiento no solo redefine el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra, sino que también ha provocado una profunda fractura dentro de la Comunión Anglicana global, un contexto que el Pontífice abordó con un llamado renovado a la unidad y al diálogo ecuménico.
Desde la Santa Sede, con fecha del 20 de marzo, el mensaje papal extendió un “cordial saludo lleno de oración” y expresó la cercanía espiritual del Pontífice a Mullally. En sus palabras, León XIV subrayó la magnitud de la responsabilidad inherente al cargo, describiéndola como una misión “de gran responsabilidad, con deberes no solo en la diócesis de Canterbury, sino en toda la Iglesia de Inglaterra y en la Comunión Anglicana en su conjunto”. El Santo Padre enfatizó que esta asunción de liderazgo ocurre en un “momento desafiante en la historia de la familia anglicana”, aludiendo tácitamente a las tensiones y divisiones surgidas tras la designación de Mullally.
**Un Diálogo Ecuménico de Larga Data Ante Nuevos Desafíos**
El mensaje papal se centró en la imperiosa necesidad de mantener y profundizar el diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana. El Pontífice rememoró los significativos avances logrados desde el histórico encuentro de 1966 entre el Papa San Pablo VI y el Arzobispo Michael Ramsey, un evento que marcó el inicio de “una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones fraternas, basada en la caridad cristiana”. También puso en valor el fructífero trabajo de la Comisión Internacional Anglicano-Católica Romana (ARCIC), cuyas contribuciones han permitido “dar un testimonio conjunto más eficaz” frente a los complejos desafíos contemporáneos que enfrenta la fe cristiana.
Sin embargo, León XIV no eludió las dificultades actuales. Citando las palabras del Papa Francisco y del Arzobispo Justin Welby, predecesor de Mullally, reconoció “con franqueza que nuevas circunstancias han dado lugar a nuevos desacuerdos entre nosotros”. Esta referencia señala las divergencias doctrinales y prácticas que han surgido en años recientes, especialmente en temas relacionados con la ordenación de mujeres y la sexualidad, que han puesto a prueba la unidad interconfesional.
El Pontífice hizo eco de un potente mensaje de su predecesor, el Papa Francisco, dirigido a los primados de la Comunión Anglicana en 2024. En aquella ocasión, el Papa argentino advirtió que “sería un escándalo que, a causa de nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo”. León XIV adoptó estas palabras como propias, enfatizando que “es a través del testimonio de una comunidad cristiana reconciliada, fraterna y unida como el anuncio del Evangelio resonará con mayor claridad”. Por ello, instó a ambas tradiciones a proseguir el diálogo “en la verdad y en el amor, porque solo en la verdad y en el amor llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios”.
**Sarah Mullally: Un Nombramiento Histórico y Divisorio**
La figura central de este acontecimiento es Sarah Mullally, quien hasta su nombramiento como Arzobispa de Canterbury, se desempeñaba como obispa de Londres. Su designación en octubre de 2025, con la aprobación del rey de Inglaterra, y su toma de posesión oficial el miércoles en la histórica catedral de Canterbury, representan un cambio sísmico en la Iglesia de Inglaterra. Mullally no solo se convierte en la primera mujer en ostentar este título, sino que asume el liderazgo espiritual de la Iglesia madre de la Comunión Anglicana, una red global de iglesias con decenas de millones de fieles.
Este hito, sin embargo, ha estado lejos de ser universalmente aceptado dentro del anglicanismo. Su elección ha generado una de las mayores crisis internas en la Comunión Anglicana en décadas. Inmediatamente después de su nombramiento, la Conferencia Global sobre el Futuro Anglicano (GAFCON), una influyente coalición de iglesias anglicanas conservadoras, anunció una ruptura significativa con Canterbury y la Iglesia de Inglaterra.
GAFCON declaró que no participaría en ninguna reunión convocada por la nueva arzobispa ni contribuiría económicamente a los organismos anglicanos centrales. Esta decisión no es menor; las iglesias afiliadas a GAFCON representan aproximadamente el 80% de los anglicanos practicantes a nivel mundial. Este hecho subraya la profunda “fractura abierta” que ha provocado el nombramiento de Mullally, revelando una división marcada entre las facciones más progresistas y las más tradicionalistas de la Comunión Anglicana, particularmente en lo que respecta a la ordenación de mujeres al episcopado y otras cuestiones doctrinales y éticas.
La situación actual presenta un panorama dual: por un lado, un avance histórico en la inclusión dentro de la Iglesia de Inglaterra, y por otro, una intensificación de las tensiones y divisiones dentro de la vasta Comunión Anglicana. En este escenario de cambio y disenso, el mensaje del Papa León XIV emerge como un recordatorio de la persistente búsqueda de unidad en la diversidad cristiana, aun cuando los caminos hacia esa unidad se vuelven cada vez más complejos y desafiantes.
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