28 marzo, 2026

Jerusalén, Tierra Santa – Una reciente directriz del gobierno israelí ha generado profunda preocupación en la comunidad educativa cristiana de Jerusalén, poniendo en riesgo la continuidad laboral de más de 200 profesores palestinos y la sostenibilidad de un legado centenario de escuelas cristianas en la región. La medida, que entrará en vigor para el curso académico 2026-2027, establece que no se expedirán permisos de trabajo a los docentes palestinos residentes en Cisjordania que actualmente laboran en instituciones educativas dentro de Jerusalén.

Según un informe detallado de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el anuncio realizado el pasado 10 de marzo impactará directamente a 230 educadores que, a pesar de vivir en Cisjordania, poseen la “green card” que les permite el tránsito y el ejercicio de su profesión en territorio israelí, particularmente en las 15 escuelas cristianas situadas en Jerusalén. La implicación de esta decisión es de gran envergadura, ya que no solo afecta el sustento de cientos de familias, sino que también amenaza con desestabilizar un pilar fundamental de la presencia cristiana en la Ciudad Santa.

Un portavoz de la Secretaría General de Escuelas Cristianas en Tierra Santa, que prefirió mantener su anonimato dada la sensibilidad del tema, expresó a ACN la gravedad de la situación: “Si esta determinación se aplica, nuestras instituciones educativas cristianas se verán en una posición extremadamente precaria, lo que comprometerá su viabilidad a largo plazo y las desviará de su misión cristiana esencial”. Esta declaración subraya la doble crisis que enfrentan estas escuelas: una operativa y otra de identidad.

La presión sobre las escuelas cristianas en Jerusalén no es un fenómeno reciente. ACN ha señalado que, durante los últimos meses, estas instituciones han operado bajo una “presión sin precedentes”. El contexto de esta nueva restricción se enmarca en una serie de políticas previas. Ya en el año 2025, el parlamento israelí había implementado una prohibición que impedía la contratación en Israel y Jerusalén Este de profesores palestinos cuyas titulaciones académicas hubieran sido obtenidas en Cisjordania. Los efectos de estas políticas no se hicieron esperar; al inicio del actual año escolar, 171 educadores palestinos se encontraron sin la autorización necesaria para impartir clases, lo que desató una huelga generalizada en todas las escuelas cristianas de Jerusalén hasta que los permisos requeridos fueron finalmente emitidos. Sin embargo, la resolución actual del 10 de marzo representa una escalada significativa, pues exige a las escuelas locales contratar únicamente a docentes que residan de forma permanente en Jerusalén y que, además, posean certificaciones profesionales expedidas por el propio Estado de Israel.

La relevancia de las escuelas cristianas en Tierra Santa trasciende lo meramente educativo. Fundadas en el siglo XIX, estas instituciones han sido desde entonces baluartes de la enseñanza, formando a cientos de miles de niños, tanto cristianos como musulmanes. A lo largo de su historia, han desempeñado “un papel esencial a escala nacional en el ámbito interreligioso”, según destaca ACN. Su misión original y continuada ha sido “promover la educación cristiana y salvaguardar la fe y la presencia cristiana en Jerusalén”. Sin embargo, el panorama actual las sitúa en una posición cada vez más vulnerable.

El representante de la Secretaría General de Escuelas Cristianas advirtió sobre la escasez de maestros cristianos residentes en Jerusalén que cumplan con los nuevos criterios, lo que hace inviable reemplazar a los docentes afectados. “A largo plazo, estas limitaciones amenazan con alterar de manera irreversible el carácter cristiano de nuestras instituciones y con debilitar tanto la fe como la presencia cristiana en la ciudad”, explicó. Esta es una preocupación fundamental, ya que la continuidad de la identidad cultural y religiosa de la comunidad cristiana en Jerusalén depende en gran medida de la vitalidad de sus instituciones educativas.

Para los docentes palestinos afectados, las consecuencias económicas serán devastadoras. ACN ha enfatizado que la pérdida de sus puestos de trabajo les privará de un salario justo, empujándolos a una situación de grave dificultad financiera. En un contexto ya de por sí precario en Tierra Santa, esta adversidad podría forzarlos, junto a sus familias, a considerar la migración en busca de mejores condiciones de vida, un escenario que aceleraría aún más la disminución de la comunidad cristiana en la región.

Frente a este complejo panorama, la Iglesia ha reafirmado su compromiso inquebrantable: “La Iglesia no los abandonará en estas difíciles circunstancias”, aseguró la fuente anónima. En este sentido, la institución está intensificando sus esfuerzos para establecer un diálogo con todas las instancias posibles dentro del gobierno israelí, a pesar de las dificultades inherentes a este tipo de conversaciones.

Además de las gestiones diplomáticas, la Iglesia considera fundamental la difusión global de esta problemática. “Es esencial visibilizar este asunto a escala mundial, divulgando información para hacer conocer la verdad”, añadió el portavoz. Asimismo, se anticipa la necesidad de apoyo económico si la decisión se implementa y las familias de los docentes se ven privadas de sus ingresos. Finalmente, la fuente hizo un llamado a la oración por los educadores y todos los cristianos de Tierra Santa, recordando que “la oración sigue siendo la llave para el corazón de Dios Todopoderoso en la tierra que Él bendijo y santificó”. La comunidad internacional y los defensores de los derechos humanos observan con atención el desarrollo de esta situación, conscientes del impacto duradero que tendrá en el delicado equilibrio social y religioso de Jerusalén.

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