30 marzo, 2026

La comunidad católica del norte santafesino se encuentra de luto tras el repentino fallecimiento del padre Nicolás Benítez, quien murió a los 40 años el pasado 29 de marzo. El sacerdote sufrió una descompensación cardíaca mientras celebraba la Misa de Domingo de Ramos en la Capilla de Lourdes, ubicada en la ciudad de Avellaneda, generando una profunda conmoción en la Diócesis de Reconquista y en los ámbitos eclesiales y civiles donde desarrollaba su ministerio.

El lamentable suceso ocurrió en un momento de gran solemnidad para la fe cristiana. Mientras el padre Benítez oficiaba la liturgia, se desvaneció súbitamente. Médicos que se encontraban entre los feligreses brindaron los primeros auxilios de inmediato, pero a pesar de los esfuerzos por reanimarlo, su estado era crítico. Fue trasladado de urgencia al Sanatorio Norte, donde ingresó a la unidad de terapia intensiva. Horas después, se confirmó su deceso a causa de un paro cardíaco, sumiendo en el dolor a su familia, al clero diocesano y a toda la feligresía que lo conocía y apreciaba.

Este trágico evento se da en un contexto de antecedentes médicos para el joven presbítero. Apenas unos meses antes, en febrero de 2025, el padre Benítez había sido sometido a una intervención cardíaca. La cirugía se realizó luego de que un control de rutina revelara una anomalía, lo que en su momento generó preocupación pero también esperanza por su recuperación. Lamentablemente, los problemas de salud reaparecieron de manera fatal, interrumpiendo prematuramente una vocación y un servicio pastoral muy valorados.

Ante la triste noticia, Mons. Ángel José Macín, Obispo de Reconquista, emitió un comunicado oficial expresando el “profundo dolor” de la diócesis. En su mensaje, el prelado transmitió sus condolencias y cercanía al “pueblo de Dios”, con una mención especial a los sacerdotes y a los familiares directos del padre Benítez. El obispo Macín destacó la gran expectativa que la diócesis tenía depositada en su persona y en su labor ministerial, reconociendo que “los planes de Dios eran otros”. En un gesto de consuelo y fe, citó pasajes bíblicos que evocan la esperanza en la vida eterna y la justicia divina para quienes han servido con rectitud. “Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento… porque Dios los puso a prueba, los encontró dignos de Él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite y se extenderán como chispas por los rastrojos”, rezaba parte del comunicado, ofreciendo un bálsamo de espiritualidad en medio del luto. El obispo concluyó su emotivo mensaje con palabras directas a Nicolás: “Querido Nico, hoy ya comienza tu itinerario hacia la pascua eterna, te recordaremos siempre con gratitud. Te pedimos que intercedas por quiénes seguimos caminando, por que como dice el Salmo 109: ‘Tú eres sacerdote para siempre'”.

La repercusión de su fallecimiento trascendió los límites eclesiásticos. La Municipalidad de Avellaneda, localidad natal del sacerdote y escenario de su último servicio, manifestó su pesar y decretó dos días de duelo en toda la ciudad. Esta medida busca honrar la memoria del padre Benítez y acompañar a su familia, amigos y a la comunidad católica local en este momento de profunda aflicción. Asimismo, la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), institución donde el padre Nicolás Benítez se desempeñaba como docente, se sumó a las expresiones de dolor. A través de un pronunciamiento, la UCSF brindó su apoyo a los “familiares, amigos y comunidad de la Diócesis”, y elevó oraciones “por el eterno descanso de quien en vida predicó la Resurrección y la vivió como buen Pastor, y esperó el encuentro definitivo con Jesús”, según consignó el portal de noticias Vía Libre.

Guillermo Nicolás Benítez nació el 30 de mayo de 1985 en Avellaneda, provincia de Santa Fe. Su camino hacia el sacerdocio culminó el 19 de marzo de 2017, cuando fue ordenado en el atrio de la catedral Inmaculada Concepción por Mons. Dr. Ángel José Macín. Su lema de ordenación, “Yo hago nuevas todas las cosas”, reflejaba un espíritu de renovación y entrega. A lo largo de su breve pero fructífera vida sacerdotal, el padre Benítez desempeñó diversas tareas pastorales de relevancia. Fue Vicario Judicial Adjunto, una función que implica conocimientos de derecho canónico y gestión eclesiástica. También sirvió como Vicario Parroquial en la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Avellaneda, donde estableció un fuerte vínculo con los fieles, y se destacó como asesor diocesano de Pastoral de Juventud, un rol crucial para el acompañamiento y la evangelización de las nuevas generaciones. Su compromiso y dinamismo lo convirtieron en una figura querida y respetada dentro y fuera de la Iglesia.

Los restos del padre Nicolás Benítez fueron velados durante la jornada del lunes 30 de marzo en el templo parroquial de Avellaneda, donde una multitud de fieles se congregó para despedirlo. Por la tarde, el cortejo fúnebre se trasladó al cementerio de Reconquista. Allí, a las 16:30, se celebró una Misa de cuerpo presente, momento de profunda oración y acción de gracias por su vida y ministerio. Posteriormente, a las 18:00, se procedió a su sepultura, marcando el adiós final a un sacerdote que dejó una huella imborrable en su comunidad y cuya partida prematura ha generado un hondo pesar en toda la región.

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