1 abril, 2026

El Vaticano se prepara para una de las semanas más significativas del calendario litúrgico, con el Papa León XIV al frente de las celebraciones de la Semana Santa. Este miércoles 1 de abril, en el marco de la audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Pontífice delineó las actividades del Jueves Santo, un día clave que conmemora la institución de la Eucaristía y el sacerdocio, así como el mandamiento del amor fraterno. Las ceremonias programadas para este año incluyen un gesto cargado de simbolismo: el lavatorio de pies a doce sacerdotes en la Basílica de San Juan de Letrán, un hecho que marca un notorio contraste con las prácticas de pontificados anteriores.

La jornada del Jueves Santo iniciará con la Misa Crismal, que presidirá el Papa León XIV en la majestuosa Basílica de San Pedro a las 9:30 (hora local). Esta liturgia, de profunda relevancia para la vida sacerdotal, congrega a los presbíteros de la diócesis de Roma, quienes renuevan sus promesas sacerdotales ante el obispo. Durante esta celebración solemne, el Santo Padre bendecirá los óleos sagrados: el Santo Crisma, utilizado en sacramentos como el Bautismo, la Confirmación y la Ordenación sacerdotal; el óleo de los catecúmenos, para fortalecer a quienes se preparan para el Bautismo; y el óleo de los enfermos, para la Unción de los Enfermos. Esta misa es un símbolo potente de la unidad del presbiterio con su obispo y del vínculo indisoluble entre el Papa y el clero de Roma.

Por la tarde, la atención se trasladará a la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral de Roma, donde el Papa León presidirá la Misa de la Cena del Señor a las 17:30 (hora local). Este ritual evoca la Última Cena de Jesús con sus apóstoles y la institución de la Eucaristía. El momento cumbre de esta liturgia será el rito del lavatorio de pies, donde el Papa se arrodillará para lavar los pies a doce sacerdotes, emulando el gesto de humildad y servicio que Jesucristo realizó con sus discípulos.

La elección de los doce sacerdotes para el lavatorio de pies no es fortuita y subraya una conexión particular con el actual Pontífice. Según informó la Oficina de Comunicaciones Sociales del Vicariato de Roma, once de estos presbíteros fueron ordenados por el mismo Papa León XIV el año pasado, en lo que constituyó la primera promoción de sacerdotes que el Pontífice ordenaba como Sucesor de San Pedro. Sus nombres son Andrea Alessi, Gabriele Di Menno Di Bucchianico, Francesco Melone, Clody Merfalen, Federico Pelosio, Marco Petrolo, Pietro Hieu Nguyen Huai, Matteo Renzi, Giuseppe Terranova, Simone Troilo y Enrico Maria Trusiani. El duodécimo sacerdote, Renzo Chiesa, desempeña una importante labor como director espiritual del Pontificio Seminario Romano Mayor, el principal semillero de futuros sacerdotes de la diócesis de Roma. Este gesto, al incluir a sus “primeros” sacerdotes ordenados, refuerza el vínculo personal de León con el clero joven y el futuro de la Iglesia en Roma.

Una de las decisiones más comentadas de León XIV para esta celebración es el retorno de la Misa de la Cena del Señor a una de las basílicas papales. Esta elección contrasta notablemente con la práctica establecida durante el pontificado del Papa Francisco, quien solía trasladar esta celebración a lugares que representaban la periferia existencial, como cárceles, centros de detención juvenil o instituciones de atención para personas vulnerables. La decisión de Francisco buscaba enfatizar la cercanía de la Iglesia con los más marginados y desfavorecidos de la sociedad. Al devolver la celebración a San Juan de Letrán, el Papa León XIV parece señalar un énfasis en la centralidad de la liturgia romana en sus templos principales y en la tradición de la Iglesia universal, sin desmerecer la atención a los necesitados, pero reubicando el acto en su contexto más tradicional dentro del corazón de la diócesis del Obispo de Roma.

La Basílica de San Juan de Letrán, como sede de la Diócesis de Roma y “madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del orbe”, es un marco histórico y teológico significativo para este tipo de liturgias. La elección del Papa León de celebrar allí no solo honra la tradición, sino que también reafirma la importancia de las basílicas papales como pilares de la fe y la práctica católica.

Al concluir la liturgia de la Cena del Señor, el Papa llevará el Santísimo Sacramento en procesión al lugar de la reposición, tradicionalmente una capilla designada para la adoración eucarística, como la capilla de San Francisco, donde los fieles podrán continuar con la adoración en silencio, velando con el Señor en conmemoración de su agonía en el Huerto de Getsemaní. Este acto es un llamado a la oración y a la meditación sobre el misterio de la Eucaristía y la Pasión de Cristo.

Las celebraciones de este Jueves Santo bajo la guía del Papa León XIV ofrecen una profunda reflexión sobre los pilares de la fe católica: el sacerdocio, la Eucaristía y el servicio humilde. Las decisiones litúrgicas del Pontífice no solo son un recordatorio de la riqueza de la tradición eclesiástica, sino que también señalan la dirección y las prioridades de su pontificado, marcando un camino de continuidad y renovación para la Iglesia global desde el corazón de Roma.

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