2 abril, 2026

Roma se ha transformado, una vez más, en el epicentro de la fe católica para miles de jóvenes universitarios que participan en el Congreso UNIV. Un evento que, en plena Semana Santa, los reúne para experimentar la riqueza espiritual de la Ciudad Eterna y establecer un contacto directo con el actual Pontífice, el papa León XIV. Este año, bajo el lema “Construir puentes: el arte del diálogo”, el congreso invita a la reflexión profunda y al intercambio cultural, demostrando la vibrante universalidad de la Iglesia.

Entre los 2.500 participantes de esta edición, se encuentra Victor Karol Maingi, un estudiante de Derecho de la Universidad de Strathmore, Kenia. Su primera incursión en la Basílica de San Pedro fue una experiencia transformadora. “Fue algo mágico, no puedo describirlo con palabras”, confiesa Maingi, aún sobrecogido por la majestad del lugar tras asistir a la Misa del Domingo de Ramos celebrada por el Papa. La grandiosidad arquitectónica, el suelo de mosaico y las antiguas pinturas dejaron una huella imborrable en su espíritu. “Todo era tan solemne que algo se movió dentro de mí. Es una vivencia que llevaré conmigo para siempre”, asegura.

Compartiendo esta vivencia inédita, su compatriota Nathan Ithöndeka, estudiante de Economía Financiera en la misma universidad, pisaba suelo extranjero por primera vez. Para Nathan, la oportunidad de orar ante la tumba de San Pedro fue un momento de profunda conexión. “Pude rezar por mi familia, por mis intenciones y por todos los que me habían enviado. Fue una experiencia preciosa”, relata. El Congreso UNIV ha sido, además, una ventana al descubrimiento de la universalidad de la Iglesia. “He conocido gente de Brasil, Bélgica, Finlandia… Me encanta que haya tantas culturas aquí. Me siento muy bendecido de formar parte de esto”, comenta entusiasmado.

Una historia de resiliencia es la de Piotr Michalowski, un polaco residente en Finlandia con estudios en Biología, cuya presencia en Roma está marcada por un recuerdo reciente de sufrimiento. Apenas un año antes, Michalowski vivía la Semana Santa postrado en una cama de hospital, lidiando con una grave enfermedad que le hizo perder gran parte de su peso. “Parecía un prisionero de Auschwitz”, narra con franqueza. Pese a la crudeza de su situación, aquel período tuvo un profundo sentido espiritual. “Intentaba vivir mi propio vía crucis allí”, explica, recordando una Pascua “muy seca” en la que solo pudo recibir la Comunión gracias a la visita de un sacerdote. Su recuperación coincidió con un periodo personal y eclesial de reflexión, marcado también por el reciente fallecimiento del papa Francisco, un evento que resonó con su propia travesía de sufrimiento y renacimiento. Hoy, ya recuperado, su regreso a Roma para el UNIV adquiere un significado de auténtico renacer. “Cuando salí del hospital, tenía un gran deseo de participar en las celebraciones. Por eso estoy aquí. Este año es como volver a la vida… volver a la Semana Santa”, subraya, valorando cada instante.

El Congreso UNIV de este año pone un énfasis especial en la necesidad de tender puentes en un mundo cada vez más polarizado. El lema “Construir puentes: el arte del diálogo” se materializa en sesiones académicas celebradas en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Expertos de diversas disciplinas, como la neurocientífica cognitiva Hope Kean, el director de Inter-Cultur Santiago Martínez, el cofundador de Catholic Voices Jack Valero, la creadora del pódcast Crash Course Catholicism Caitlin West y la profesora Juana Acosta, especialista en litigio estratégico en derechos humanos, comparten sus conocimientos y perspectivas.

Para Santiago González, un joven mexicano estudiante de intercambio en Helsinki, el UNIV es, ante todo, una experiencia de fe compartida. “Ver miles de católicos, ver al Papa León XIV, emocionarnos juntos… sientes una unión de la Iglesia arrolladora. Es muy impresionante”, describe. Su paso por Roma resuena con una clara invitación: poner a Cristo en el centro de la vida y orar incansablemente por la paz. “Es muy claro: hay que rezar mucho por la paz. A veces no podemos hacer mucho más, pero rezar siempre es lo mejor que podemos hacer”, sostiene. Esta convicción se traduce en una práctica diaria: “No rezo cuando tengo tiempo; hago tiempo para rezar. Salgo antes de casa, rezo de camino… mi prioridad es la oración”, afirma.

González relata que su México natal es un país profundamente católico, pero ha sido en Finlandia donde ha encontrado un asidero espiritual inesperado. “El catolicismo está creciendo y la gente es católica no solo por identidad”, explica, asombrado por el testimonio de conversiones adultas. “Gente de 25 o 30 años que te dice con emoción: ‘me bauticé la semana pasada, soy católico’. Lo dicen con un orgullo que impresiona”.

Este fenómeno se refleja en la historia de Aleksander Hellén, un estudiante finlandés de Economía y Negocios Internacionales que vive su primera Semana Santa como católico, habiendo recibido la confirmación hace apenas unos meses. “Soy prácticamente un niño en la fe”, dice con humildad. El contraste con su país de origen es evidente: “Nunca había visto tantos católicos en un mismo lugar. Todo es nuevo para mí”. En Finlandia, la comunidad católica es reducida, con solo 17.000 fieles en todo el país y una parroquia de apenas 700 personas. Sin embargo, Hellén encuentra en esa pequeña comunidad una fuente de gran esperanza y un testimonio vivo de la acción de Dios.

Todos estos jóvenes están acompañados por Santiago Martínez, uno de los responsables de Inter-Cultur, una asociación fundada en Finlandia en 1987 que apoya programas educativos y proyectos de cooperación al desarrollo. Los encuentros UNIV, nacidos en 1968 bajo la inspiración de san Josemaría, fundador del Opus Dei, se consolidan como una profunda experiencia de la universalidad de la Iglesia y de la unión con el Sucesor de Pedro, el papa León XIV, reafirmando cada año la vitalidad de la fe entre las nuevas generaciones.

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