Ciudad del Vaticano – En un gesto diplomático que subraya la persistente preocupación de la Santa Sede por los conflictos globales, el Papa León XIV mantuvo conversaciones telefónicas separadas con el presidente de Israel, Isaac Herzog, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, durante la solemnidad del Viernes Santo. Estos diálogos, confirmados por el Vaticano el 3 de abril de 2026, se enmarcan en los esfuerzos continuos del Pontífice por fomentar la paz y la asistencia humanitaria en regiones azotadas por la guerra.
Las llamadas telefónicas, realizadas en un día de profunda reflexión para la cristiandad y próximo a la Pascua, así como a la Pascua judía (Pésaj), incluyeron el intercambio de saludos festivos. Sin embargo, el principal foco de las discusiones entre León XIV y los mandatarios fue la crítica situación humanitaria y la necesidad urgente de poner fin a las hostilidades en Ucrania y Oriente Medio. El Pontífice hizo hincapié en la importancia inquebrantable de mantener y expandir la ayuda humanitaria para las poblaciones afectadas en ambos frentes.
La coyuntura geopolítica actual en ambas regiones es de elevada tensión. El conflicto entre Rusia y Ucrania ha entrado en su cuarto año, cobrando un devastador número de vidas y desplazando a millones de personas, con pocos indicios de una resolución pacífica. Paralelamente, Oriente Medio se encuentra en una nueva fase de escalada, particularmente tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien prometió acciones militares más contundentes contra Irán en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel con la República Islámica.
Desde la oficina del presidente Herzog en Israel, se emitió un comunicado detallando parte de la conversación con el Papa León. El presidente israelí abordó directamente la escalada con Irán, destacando “la amenaza continua de ataques con misiles por parte del régimen iraní y sus aliados terroristas contra personas de todas las religiones en la región”. Herzog también recordó a León XIV los recientes ataques con misiles iraníes contra Jerusalén y enfatizó que la milicia libanesa Hezbolá sigue representando una seria amenaza para la estabilidad regional. Estos puntos reflejan la profunda inquietud de Israel ante la situación de seguridad en sus fronteras y la región en general.
Las gestiones diplomáticas del Papa León se producen apenas unos días después de su vehemente llamado público el 31 de marzo, en el que reiteró su petición de un alto el fuego incondicional en ambos conflictos. En aquella ocasión, el Santo Padre expresó su esperanza de que el presidente Trump estuviera “buscando una manera de disminuir el nivel de violencia, de bombardeos”, y abogó por una tregua pascual que permitiera un respiro a las poblaciones inmersas en la guerra. La consistencia de su mensaje subraya la postura inalterable de la Iglesia en favor de la paz y la protección de los civiles.
Un incidente reciente en Jerusalén, el 29 de marzo, también marcó los días previos a las llamadas papales. En esa fecha, el Patriarca Latino de Jerusalén, Cardenal Pierbattista Pizzaballa, fue inicialmente impedido por la policía israelí de acceder al Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos. Este suceso generó preocupación en la comunidad cristiana local e internacional. Afortunadamente, el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa lograron alcanzar un acuerdo con las autoridades israelíes. Este pacto permitió el acceso a representantes de la Iglesia para la celebración de Misas y ritos religiosos, aunque las restricciones a las reuniones públicas permanecieron vigentes. Tanto la oficina del presidente de Israel como el Vaticano optaron por no comentar si el Papa León y el presidente Herzog discutieron este incidente específico durante su conversación.
El Pontífice, a través de estas conversaciones de alto nivel, reafirma el rol activo del Vaticano en la diplomacia internacional, no solo como líder espiritual de la Iglesia Católica, sino también como una voz influyente en la arena global, instando a la resolución pacífica de conflictos y a la asistencia humanitaria donde más se necesita. La postura de León XIV es un llamado constante a la conciencia de los líderes mundiales, recordándoles la imperiosa necesidad de la paz y la dignidad humana en tiempos de crisis.








