El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha generado un significativo revuelo en el ámbito militar al destituir al general de división William Green Jr., quien fungía como jefe del cuerpo de capellanes del Ejército, junto a otros dos generales de alto rango. Estas remociones, ocurridas durante la Semana Santa de 2026, se producen en un contexto de reformas en curso dentro del estamento de capellanía y de una escalada del conflicto con Irán, lo que ha levantado interrogantes sobre la estabilidad del liderazgo militar en un momento crítico. La medida forma parte de una serie de decisiones tomadas por Hegseth en los últimos meses, que han afectado a más de una docena de altos mandos.
El general Green Jr., un miembro destacado de la Convención Nacional Bautista, asumió su puesto el 20 de junio de 2023 y fue formalmente designado el 5 de diciembre de ese año, haciendo historia al convertirse en el tercer afroamericano en ostentar dicha posición. Su cese, efectivo desde el 2 de abril de 2026, a pocos días de la Pascua, no ha sido justificado públicamente por el Departamento de Defensa. Esta falta de explicación ha sido objeto de críticas y sorpresa en círculos militares y religiosos. El reverendo Razz Waff, director ejecutivo de la Asociación de Capellanes Militares, calificó la destitución de Green como “sin precedentes”. Waff subrayó que los jefes de capellanes suelen ser nombrados para “mandatos legales de cuatro años” y que, por tanto, “debería haber una razón justificada, y en este caso no la hay”, expresando además su convicción de que Green “estaba haciendo un trabajo excelente”.
La salida de Green, junto con la del jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, y el jefe del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército, el general David M. Hodne, se produce apenas un mes después de que el presidente Donald Trump ordenara ataques militares contra Irán. La Administración actual ha mostrado una postura firme en relación con el liderazgo militar, con el secretario Hegseth removiendo a más de una docena de altos cargos en los últimos 14 meses. La falta de claridad sobre si la destitución de Green se vincula directamente con la política hacia Irán, con los esfuerzos más amplios de Hegseth para redefinir el rol de los capellanes o con motivos diferentes, ha alimentado la especulación sobre las motivaciones detrás de estas decisiones.
De hecho, la relación entre Hegseth y el entonces jefe de capellanes ya había mostrado signos de tensión. A mediados de 2025, el general Green presentó la “Guía de Bienestar Espiritual del Ejército”, una iniciativa destinada a fortalecer el apoyo espiritual de las tropas. Sin embargo, el secretario Hegseth desestimó completamente este documento en diciembre del mismo año, argumentando que promovía un “humanismo secular”, con una única mención a Dios y ninguna referencia explícita a la virtud. Hegseth dejó clara su postura en aquel momento: “Nuestros capellanes son capellanes, no oficiales de apoyo emocional, y los trataremos como tales”, indicando una visión más tradicional y religiosa para el rol de la capellanía.
Esta posición encontró eco en el arzobispo Timothy Broglio, de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de EE.UU., quien en enero de 2026 respaldó la decisión de Hegseth de anular la guía. El arzobispo Broglio condenó los intentos de “reducir la capellanía a… trabajo social o animación”, enfatizando que la función del capellán es “definitivamente devolver a la capellanía la responsabilidad de los servicios religiosos, la instrucción religiosa y el asesoramiento a los comandantes”. La arquidiócesis, sin embargo, declinó hacer comentarios sobre la reciente destitución del general Green.
La controversia no se ha limitado al ámbito militar y religioso. El senador demócrata Chris Coons, representante por Delaware, utilizó su plataforma en X (anteriormente Twitter) para criticar duramente la decisión de Hegseth, tildando la destitución de Green de “sin explicación” y describiendo al general como “un líder condecorado que cuidó de la salud espiritual de nuestras fuerzas armadas con honor y distinción”. Coons advirtió que “esta purga de altos mandos militares debería alarmar a todos los estadounidenses”, enfatizando que, en un momento sin “una vía clara para poner fin a la guerra en Irán, la experiencia y un liderazgo confiable son más importantes que nunca. En cambio, Trump y Hegseth están destituyendo a altos oficiales sin razón aparente”.
En un incidente separado, aunque relevante para la atención espiritual de las fuerzas armadas, el Pentágono no ofreció el servicio católico del Viernes Santo durante la misma Semana Santa de 2026, a pesar de haber celebrado servicios protestantes. Un funcionario del Pentágono explicó a los medios que el sacerdote católico de la capellanía se encontraba fuera de la ciudad ese día, impidiendo la programación de la liturgia. Aseguró, no obstante, que las misas católicas se ofrecen diariamente a los empleados y que la capellanía también dispone de servicios semanales para otras religiones importantes. La junta del Apostolado Militar Católico de los Estados Unidos (CMA-US) expresó su “decepción” si la falta de arreglos impidió la celebración del servicio, resaltando al mismo tiempo la importancia de los apostolados laicos. Según su comunicado, “cuando los capellanes no están disponibles para oficiar servicios religiosos formales, los laicos católicos que participan activamente y viven en comunidad dentro de las fuerzas armadas pueden —y deben— reunirse para orar, aprender y fortalecer la fe de sus hermanos y hermanas uniformados”.
Este episodio resalta una preocupación más amplia ya manifestada por la Arquidiócesis para los Servicios Militares de EE.UU. En enero de 2026, el arzobispo Broglio había alertado sobre una significativa escasez de sacerdotes. En aquel momento, indicó que la arquidiócesis contaba con aproximadamente 190 sacerdotes, cuando las necesidades reales requerirían alrededor de 500 para cubrir adecuadamente las demandas espirituales de los militares y sus familias. Esta carencia estructural añade una capa de complejidad a los desafíos que enfrenta la capellanía militar en Estados Unidos en un momento de intensas transformaciones y conflictos.








