La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, ubicada en el estado mexicano de Chiapas, ha anunciado la disolución de la Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICyDIM), una asociación de fieles fundada en México por el sacerdote argentino Carlos Spahn. La decisión, que entra en vigor este 7 de abril, ha generado una respuesta inmediata de la FRICyDIM, que ha impugnado la medida ante el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica en el Vaticano, argumentando que la disolución no puede ser definitiva hasta que se emita una sentencia final por parte de la máxima autoridad judicial de la Santa Sede.
Según el comunicado oficial de la arquidiócesis, la disolución implica que la FRICyDIM, junto con todas sus ramas derivadas, “deja de existir oficialmente como persona jurídica dentro de la Iglesia Católica”. Con esta medida, todos sus integrantes quedan dispensados de los votos que habían realizado en el seno de la comunidad. Esta determinación se produce tras un “periodo de estudio, reflexión y revisión” que culminó en una reunión en marzo de 2026 entre el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Mons. José Francisco González González, miembros de la asociación y su asesor legal, donde se estableció un “proceso de disolución ordenada”.
La decisión de la arquidiócesis fue precedida por la notificación del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano. Este dicasterio, que opera bajo la autoridad del Pontífice actual, León XIV, comunicó a Mons. González González la supresión canónica de la FRICyDIM. La supresión original fue emitida el 14 de abril de 2025, durante un período de Sede Vacante, y ratificada por el Dicasterio el 14 de noviembre de 2025, consolidando la medida bajo el pontificado de León XIV, quien había sido elegido previamente en 2025. Los acontecimientos y las apelaciones posteriores, que se desarrollan en 2026, se enmarcan en el actual pontificado de León XIV.
La Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia ha emitido un comunicado enérgico en respuesta, calificando la determinación de la arquidiócesis como “súbita” y “flagrantemente contradictoria” con un compromiso previo. Según la asociación, el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez habría asumido en la Nunciatura Apostólica, el 13 de marzo de 2026, un acuerdo para “retomar y rediscernir todo el proceso”. Este punto de discordia subraya la complejidad del caso y la disputa sobre la validez de los procedimientos adoptados.
La FRICyDIM sostiene que la legitimidad de los decretos de supresión (tanto el original de abril de 2025 como la ratificación del dicasterio de noviembre de 2025) se encuentra “sub iudice”, es decir, bajo juicio ante el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. Un recurso contencioso-administrativo fue presentado el 12 de enero de 2026, en el cual se afirma la suspensión ipso iure y se solicitó formalmente la suspensión cautelar de todos los efectos del decreto de supresión.
Para la FRICyDIM, “en estricto apego al derecho de la Iglesia, la cuestión sobre la existencia jurídica de la Asociación no puede considerarse resuelta de manera definitiva, ni de hecho ni de derecho, hasta que el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, máxima autoridad judicial de la Santa Sede, emita una sentencia final sobre la legitimidad de todo el procedimiento y de la decisión misma”. A pesar de los “gravísimos daños” que afirman estar sufriendo, la asociación ha manifestado su acatamiento de las disposiciones disciplinarias recientes, como “signo de obediencia filial a la Autoridad eclesiástica”, mientras esperan la resolución final del Tribunal Supremo.
La historia de la FRICyDIM se remonta a 2012, cuando fue erigida como Asociación Pública de Fieles de Derecho Diocesano por el entonces Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Mons. Rogelio Cabrera López, quien ahora es Arzobispo de Monterrey. La comunidad se estructura en tres ramas: los Apóstoles del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (rama masculina), las Discípulas del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (rama femenina), y los laicos que conforman la Tercera Orden del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia. Según la información disponible en su sitio web, actualmente cuenta con cerca de 50 religiosos contemplativos entre hombres y mujeres, dos sacerdotes y 800 laicos, con una presencia declarada en más de 60 países. Su sede, el Centro de Espiritualidad de la FRICyDIM, se localiza a unos 20 kilómetros de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
El carisma de la asociación se enfoca en “estar al completo servicio del Triunfo del Inmaculado Corazón de María y, consecuentemente, de la Divina Misericordia, preparando y disponiendo los corazones para el advenimiento de Cristo”. Su espiritualidad, afirman, “nace del Inmaculado Corazón de María”, buscando “desde el Corazón de Jesucristo, impregnado de Misericordia, referir todo al Padre en el Espíritu Santo”, e intentando “respirar con los dos pulmones de la Iglesia” a través de un espíritu monacal, aunque sin ser materialmente monacal.
En su comunicado, la arquidiócesis mexicana ha extendido una invitación a aquellos que deseen continuar en la vida consagrada, instándolos a discernir su vocación con el acompañamiento del Vicario para la Vida Consagrada local. Asimismo, ha pedido “a todos los fieles y a quienes han estado cercanos a esta comunidad a recibir esta disposición desde el discernimiento de la fe y elevando sus oraciones para que, como Iglesia fiel del Señor Resucitado, busquemos siempre la mayor gloria de Dios”.
Cerrando su propio comunicado, la fundación del P. Spahn ha exhortado a sus miembros y allegados “a vivir este momento de prueba con serenidad, fortaleza en la fe y oración constante, confiando en que la verdad y la justicia prevalecerán para la mayor gloria de Dios”. La asociación también ha dejado claro que se reservan el derecho de continuar defendiendo sus derechos “por todas las vías legítimas que el ordenamiento canónico concede”, tanto para la Asociación como persona jurídica, como para cada uno de sus miembros en cuanto fieles.








