El obispo de Palm Beach, Estados Unidos, monseñor Manuel de Jesús Rodríguez, ha emitido un enérgico llamado a las autoridades cubanas para que promuevan un acceso más amplio a internet y aseguren el ejercicio pleno de las libertades políticas y de expresión en la isla, principios que considera intrínsecos a la dignidad humana. Esta exhortación surge tras una reciente visita del prelado a Cuba, donde asistió a la instalación de monseñor Osmany Massó Cuesta como obispo de Bayamo-Manzanillo.
En declaraciones recientes a EWTN Noticias, monseñor Rodríguez analizó la coyuntura actual en Cuba, incluyendo el reciente anuncio gubernamental de la excarcelación de más de 2.000 personas con motivo de la Semana Santa. Aunque reconoció la medida como “un primer paso hacia una solución a largo plazo y más estable”, el obispo subrayó que no representa “la solución definitiva ni total”. Sin embargo, destacó la importancia de apreciar este gesto “como un paso positivo” que, según su visión, “debe ser continuado con otras medidas” que impulsen “un creciente desarrollo integral de los cubanos y las cubanas a nivel social”.
El religioso dominicano enfatizó que es imperativo que en Cuba se establezca un proceso que garantice a sus ciudadanos un acceso cada vez mayor a internet, la libertad de expresión y las libertades políticas. “Esto forma parte de la dignidad humana”, reiteró, al tiempo que insistió en que dicho avance debe materializarse “siempre desde una actitud de diálogo, de colaboración” entre todas las partes.
Respecto al papel de la Iglesia Católica en la isla, monseñor Rodríguez observó que en los últimos años se ha otorgado a los obispos la posibilidad de “hablar por la radio”, lo que les permite “enviar mensajes de evangelización, de apoyo, dentro de las limitaciones propias de la situación y las circunstancias”. Esta apertura, aunque acotada, representa un canal para la labor pastoral en un contexto desafiante.
La situación del acceso a la información y la conectividad en Cuba sigue siendo una preocupación central. En la isla, donde predomina un sistema de partido único, la empresa estatal ETECSA mantiene el monopolio de internet. Para enero de 2026, los datos económicos reflejaban que el plan de datos más asequible para los cubanos ofrecía solo 2GB por 120 pesos cubanos (CUP). En contraste, los visitantes extranjeros pueden adquirir un plan mínimo de 10GB, cuyo costo no se detalla en el sitio web de la empresa, pero que se estima significativamente más elevado. Con un salario mínimo que en ese mismo periodo ascendía a 2.100 CUP (menos de 5 dólares), un plan de datos para un visitante equivaldría a una parte sustancial del ingreso mensual de un ciudadano cubano, poniendo de manifiesto la profunda brecha digital.
Además del monopolio de internet, el Estado también controla los medios de comunicación impresos, televisivos y radiales. Aquellos que buscan establecer medios independientes se ven confinados a internet, enfrentando el riesgo constante de hostigamiento y detención por parte del régimen, una situación que la Sociedad Interamericana de Prensa denunció el 11 de marzo.
Monseñor Rodríguez rememoró su primer encuentro con Cuba en 1998, durante el histórico viaje apostólico del Papa San Juan Pablo II. Posteriormente, vivió en la isla como misionero entre 1999 y 2000. Al regresar después de 25 años, encontró “un pueblo todavía con la misma fe, un pueblo lleno de esperanza, una Iglesia que ha seguido creciendo y que ha seguido renovándose”. Sin embargo, el obispo lamentó que “el sufrimiento y el malestar a nivel general se ha multiplicado”. “Cuando yo estuve hace ya más de 25 años, la situación a nivel humanitario y a nivel social era espantosa. Pero ahora la crisis ya ha alcanzado proporciones verdaderamente inhumanas (…) y es urgente nuestra solidaridad y nuestra respuesta”, enfatizó.
La isla ha experimentado un recrudecimiento de los apagones y la escasez de alimentos y medicinas desde enero, coincidiendo con la implantación de un bloqueo por parte de Estados Unidos que restringe el ingreso de combustible. Esta medida ha dificultado aún más la vida diaria, impactando el transporte, la acumulación de basura en las calles y el turismo extranjero. A pesar de la llegada de un buque ruso con 730.000 barriles de petróleo a finales de marzo y las donaciones estadounidenses distribuidas a través de Cáritas Cuba, estas ayudas se consideran insuficientes para paliar la grave crisis.
En este complejo escenario, monseñor Rodríguez instó a las autoridades cubanas a comprender que la Iglesia Católica “no es enemiga de nadie”, pues no está “casada con ninguna ideología ni con ningún partido”. Su misión, afirmó, es predicar “a Jesucristo y su mensaje de amor, de fraternidad, de respeto a la dignidad humana, de paz y de esperanza”.
El prelado aseguró que “trabajando con la Iglesia van a estar asegurando la dignidad del pueblo cubano y van a estar también colaborando con un proceso intencional de poder implementar medidas que vayan dirigidas a rescatar la dignidad de la gente”. Por ello, invitó a las autoridades y al gobierno de Cuba “a no tener miedo a colaborar” con la Iglesia, reafirmando el respaldo de los obispos católicos de Estados Unidos para apoyar a sus homólogos en Cuba “en todo lo que haga falta”.








