La figura de Enrique Shaw, empresario argentino y modelo de liderazgo cristiano, está más vigente que nunca. Con motivo de la conmemoración del Día del Trabajador, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) en su región Zona Sur, organiza un evento para profundizar en la vida y obra de su fundador, quien ha sido declarado próximo beato por el Vaticano. La iniciativa busca destacar los valores que forjaron a Shaw y su impacto trascendente en el ámbito laboral y familiar.
El encuentro, titulado “Enrique Shaw, el empresario que creyó en las personas: su vida y obra”, se llevará a cabo el viernes 1 de mayo a partir de las 17:30 horas. La Parroquia Sagrada Familia, ubicada en la ciudad de Berazategui, será el escenario para esta jornada dedicada a reflexionar sobre el legado de un hombre que encarnó la fe en cada aspecto de su existencia. La actividad está diseñada para ofrecer una visión completa de Shaw, no solo como un exitoso dirigente empresarial, sino también como un esposo y padre ejemplar, profundamente comprometido con los principios cristianos.
La agenda del evento incluirá una charla inicial a cargo de Ignacio García Suárez, socio de ACDE, quien compartirá perspectivas sobre la visión y la influencia de Shaw en el ámbito empresarial. Posteriormente, se presentará el testimonio de Carlos Custer, exembajador argentino ante el Vaticano, quien mantuvo una estrecha amistad con Enrique Shaw. La jornada culminará con una emotiva celebración de la Eucaristía, a las 19:00 horas, en conmemoración del Día del Trabajador, subrayando la dignidad del trabajo y el humanismo cristiano. Para quienes deseen participar, la inscripción se realizará a través de un enlace habilitado para tal fin.
**¿Quién fue Enrique Shaw y cuál es su relevancia actual?**
Enrique Shaw nació en Buenos Aires el 26 de febrero de 1921. Su infancia estuvo marcada por la temprana pérdida de su madre a los cuatro años. Siguiendo el deseo de su esposa, el padre de Shaw confió la educación y formación espiritual de su hijo a un sacerdote, sentando las bases de una profunda fe que lo acompañaría toda su vida.
Sus estudios primarios los realizó en el prestigioso Colegio de La Salle. Posteriormente, ingresó a la Escuela Naval Militar, un período en el que su vocación apostólica y de servicio comenzó a manifestarse con claridad. Sin embargo, su camino profesional tomaría un giro inesperado. En 1943, contrajo matrimonio con Cecilia Bunge, con quien formaría una numerosa familia de nueve hijos, demostrando su compromiso con la vida familiar y los valores tradicionales.
Tras retirarse de la Armada en 1945, Shaw consideró inicialmente dedicarse al trabajo obrero, movido por un deseo de cercanía con los trabajadores. No obstante, el consejo de un sacerdote lo orientó hacia el empresariado, una vocación que abrazaría con una visión renovadora y de la que cosecharía grandes frutos. Se convirtió en director delegado de Cristalerías Rigolleau, donde no solo demostró una excepcional capacidad de gestión, sino también un testimonio ejemplar de preocupación genuina y cercanía con sus empleados, estableciendo un modelo de liderazgo basado en la dignidad humana.
Su espíritu emprendedor y cristiano lo llevó a fundar y presidir la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), una entidad que permanece vigente y que desde sus inicios ha promovido una mirada humanista y ética sobre el trabajo y la dirección empresarial. Pero sus contribuciones trascendieron el ámbito corporativo: Enrique Shaw también fue miembro del Primer Consejo de Administración de la Universidad Católica Argentina (UCA), colaboró activamente en la conformación de la Acción Católica Argentina (ACA) y el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), y fue un ferviente promotor de la sanción de la Ley de Asignaciones Familiares en Argentina, demostrando su compromiso con el bienestar social.
La vida de Shaw, aunque intensa, fue también corta. Siendo aún joven, fue diagnosticado con cáncer. Durante su enfermedad, la lealtad y el afecto de sus obreros se manifestaron de forma conmovedora: fueron ellos mismos quienes, voluntariamente, se ofrecían a donar sangre cuando la necesitaba, un testimonio elocuente del profundo respeto y admiración que había cultivado. Falleció el 27 de agosto de 1962, a los 41 años, dejando un legado imborrable.
**El milagro y la beatificación por el Papa León XIV**
El camino de Enrique Shaw hacia los altares dio un paso decisivo el pasado 18 de diciembre, cuando el Papa León XIV aprobó un milagro atribuido a su intercesión. Se trata de la curación médicamente inexplicable de un niño de cinco años, quien en junio de 2015 sufrió una gravísima lesión craneal a causa de la patada de un caballo. Este evento milagroso, que desafió las explicaciones científicas, fue el requisito final para que la Iglesia reconociera la santidad de Shaw.
La aprobación del milagro por el Papa León abre el camino a la beatificación de Enrique Shaw, aunque la fecha exacta para esta ceremonia aún no ha sido anunciada por el Vaticano. Este reconocimiento por parte del Santo Padre no solo eleva a Shaw a los altares, sino que también valida su modelo de vida como una inspiración universal para empresarios, trabajadores y familias que buscan integrar la fe con sus responsabilidades cotidianas. El Pontífice, a través de esta decisión, subraya la importancia de figuras como Shaw, que demuestran la posibilidad de vivir una vida plena de fe y servicio en el mundo secular.
La beatificación de Enrique Shaw no es solo un evento religioso; es un reconocimiento a la trascendencia de un modelo de empresario que antepuso la persona a la ganancia, la ética a la conveniencia, y la fe a la incertidumbre. Su vida y su obra continúan siendo una brújula para quienes buscan conciliar el éxito profesional con los valores humanos y cristianos, un mensaje especialmente relevante en el actual contexto del Día del Trabajador.








