La Diócesis de Columbus, en Ohio, ha puesto en marcha una novedosa iniciativa para extender su labor de caridad y evangelización más allá de los templos. A principios de marzo, el Obispo Earl Fernandes bendijo una furgoneta especialmente equipada que operará como un ministerio móvil, llevando alimentos, recursos vitales y el mensaje del Evangelio a las comunidades más vulnerables de la región. Este vehículo representa un esfuerzo significativo para fortalecer la presencia de la Iglesia Católica en el ámbito social y espiritual, ofreciendo esperanza y apoyo directo a quienes lo necesitan.
La génesis de este proyecto se remonta a finales de 2025, cuando la diócesis recibió la generosa donación de una furgoneta. El benefactor fue Cody Coughlin, un destacado piloto de carreras de aceleración y de autos de serie, originario de Delaware, Ohio. La donación de Coughlin surgió de un profundo deseo de retribuir a la comunidad, motivado por su reciente retorno a la fe católica y su plena comunión con la Iglesia, un camino espiritual que encontró hace algunos años en la parroquia San Pablo Apóstol en Westerville, Ohio.
Coughlin expresó su satisfacción al Catholic Times, manifestando: “Me siento profundamente conmovido y agradecido de poder donar un vehículo para ayudar a alimentar a los necesitados en toda la diócesis católica de Columbus. Es una pequeña forma de apoyar una misión que realmente cambia vidas, y estoy agradecido de ser parte de algo que ayuda a llevar alimento y esperanza a las familias que más lo necesitan”. Su contribución marcó el inicio de un ambicioso plan diocesano para transformar la furgoneta en una herramienta eficaz de alcance comunitario.
Tras recibir el vehículo, la Diócesis de Columbus dedicó tiempo a formular una estrategia para su uso óptimo. El Diácono Dave Bezuko, quien dirige la sección local de Caridades Católicas y sirve como diácono permanente en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Marysville, explicó a EWTN News la visión detrás del ministerio móvil. “Queríamos que fuera algo útil para las parroquias, porque no queríamos interferir con las obras de caridad ya establecidas en la diócesis”, comentó Bezuko. El objetivo principal era doble: por un lado, equipar a las parroquias con una herramienta versátil para apoyar sus ministerios ya existentes; por otro, permitir que el ministerio saliera de los espacios eclesiásticos habituales y llegara directamente a la gente.
Un aspecto crucial en el diseño de la furgoneta fue su decoración. Era esencial que el vehículo estuviera adornado con iconografía católica, de modo que sirviera como un “cartel publicitario ambulante del catolicismo y un signo de la presencia de la Iglesia en la comunidad, un signo de la presencia de Cristo, un signo de esperanza”, según enfatizó Bezuko. La furgoneta presenta imágenes conmovedoras, incluyendo una representación de Jesús en la multiplicación de los panes, una imagen de la Virgen María, el retrato de la Divina Misericordia y un homenaje a Madre Teresa de Calcuta. Adicionalmente, lleva grabadas las palabras del Evangelio de Mateo 25:40: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”, un recordatorio constante de la misión de servicio.
La ceremonia oficial de bendición del vehículo tuvo lugar el 8 de marzo, frente a la imponente Basílica de Santa María de la Asunción en Lancaster, Ohio, presidida por el Obispo Earl Fernandes. Este acto marcó el inicio formal de las operaciones del ministerio móvil, que desde entonces ha comenzado a materializar su propósito. En sus primeros meses de funcionamiento, la furgoneta ha brindado apoyo fundamental a iniciativas como “Mary’s Mission”, dedicada a la asistencia de personas sin hogar. Asimismo, ha sido instrumental en el transporte de aproximadamente 6.000 artículos alimenticios, fruto de una colecta organizada por una escuela secundaria católica y la basílica local, y ha facilitado el traslado de muebles donados a través de un ministerio parroquial.
Mirando hacia el futuro, la Diócesis de Columbus visualiza la furgoneta no solo como un medio de ayuda material, sino también como una poderosa herramienta de evangelización. Se planea que el vehículo participe activamente en diversos eventos comunitarios, desde desfiles del 4 de julio y partidos de fútbol escolar hasta visitas a hogares de ancianos y ferias del condado, buscando establecer una conexión directa con la gente en sus propios entornos. “Hay muchísimas oportunidades para que también sea una herramienta de evangelización”, señaló Bezuko, subrayando el potencial del proyecto para sembrar la fe y los valores católicos.
El impacto esperado de este ministerio móvil trasciende la mera entrega de bienes materiales. El Diácono Bezuko explicó que “la esperanza es mostrar que Cristo está presente en nuestras comunidades, no solo donde están nuestras iglesias, escuelas o propiedades”. Reflexionando sobre la misión cristiana, añadió: “Al final de la Misa se nos envía: ‘Pueden ir en paz’. Somos enviados al mundo para ser las manos y los pies de Cristo. Esta es una oportunidad literal de llevar a Cristo, a la Iglesia, su amor y su compasión a las calles y expresarlo”. El anhelo de la diócesis es que este programa no solo crezca, sino que algún día pueda contar con “toda una flota de estos vehículos en funcionamiento”, multiplicando así su capacidad de servicio y testimonio.








