La Basílica de Santa María de Guadalupe, emblemático santuario de la fe católica en México, fue el escenario de una emotiva celebración para conmemorar los cincuenta años de la llegada del Camino Neocatecumenal al país. Ante una congregación estimada en más de diez mil fieles, que desbordó el interior del templo y se extendió hasta su atrio, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, presidió la Eucaristía, destacando la labor evangelizadora de este movimiento como “un camino que conduce al Señor”.

El Camino Neocatecumenal, un itinerario de formación cristiana fundado en 1964 en España por Carmen Hernández y Kiko Argüello, se describe como una propuesta para quienes buscan reavivar la riqueza de la iniciación cristiana en sus vidas. Desde su inicio en Xalapa, Veracruz, en 1974, la presencia del Camino ha crecido exponencialmente en el territorio mexicano. Actualmente, se extiende por 65 diócesis y 270 parroquias, congregando a cerca de mil comunidades. Además, ha establecido tres seminarios misioneros Redemptoris Mater, dedicados a la formación de presbíteros para la nueva evangelización a nivel global, lo que subraya su compromiso misional y su arraigo en la estructura eclesiástica nacional.

Durante su homilía, el Cardenal Aguiar Retes enfatizó la centralidad de la Palabra de Dios en la praxis del Camino Neocatecumenal. Subrayó cómo este enfoque permite a sus miembros “fraternizar y ayudarse mutuamente a encontrar a Jesús”, creando lazos comunitarios que fortalecen la fe individual y colectiva. El Arzobispo compartió su experiencia personal con el movimiento, recordando su primer contacto con la comunidad cuando fue nombrado Obispo de Texcoco en 1997. Desde aquel momento, reconoció la profunda espiritualidad y la dirección clara del Camino, afirmando que es “un camino que hay que apoyar” por su probada capacidad para guiar a los fieles hacia Cristo.

La perseverancia en la misión evangelizadora fue otro de los ejes del mensaje del Cardenal. Animó a los presentes a continuar llevando el mensaje de Cristo a los demás, destacando que esta tarea se logra no solo con palabras, sino a través del testimonio de vida. “Ayudar a otros a descubrir a Cristo implica hacerlo a través de la palabra, a través de lo que Él ha creado para nosotros, a través de la relación entre unos y otros como hermanos”, afirmó. De este modo, la acción evangelizadora se convierte en un testimonio auténtico, una manifestación vivencial de la fe que demuestra la convicción profunda de que “Jesús es el camino, la verdad y la vida”. La magnitud de la asistencia a la Basílica es un reflejo de la vitalidad y el alcance de este movimiento dentro del catolicismo mexicano.

La Misa también incluyó un mensaje especial de Kiko Argüello, cofundador del Camino Neocatecumenal, que fue leído durante la ceremonia. En sus palabras, Argüello expresó su inmensa alegría por la celebración de este medio siglo en un lugar tan significativo como la Basílica de Guadalupe, santuario mariano de profunda devoción para los católicos de México y del mundo. Asimismo, invitó a todos los miembros a elevar un agradecimiento a la Virgen María, a quien atribuyó la inspiración del Camino, y solicitó oraciones por su persona y por la continuidad de la misión del movimiento.

Al concluir la homilía, el Cardenal Aguiar Retes convocó a todos los miembros del Camino Neocatecumenal a emular el modelo de la Virgen de Guadalupe, instándolos a pedir su intercesión para “llevar a su Hijo Jesús a los demás”. Esta referencia a la patrona de México, cuya imagen preside el recinto sagrado, añade un profundo sentido de identidad y propósito a la vocación misionera del Camino, anclándola en las raíces de la fe mexicana. La nutrida asistencia, que obligó a muchos a seguir la celebración desde el exterior, atestigua la relevancia y el impacto de este itinerario de formación cristiana en el panorama religioso del país. La celebración no solo marcó un hito histórico, sino que también reafirmó el compromiso del Camino Neocatecumenal con la evangelización y la renovación de la fe en México.

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