24 septiembre, 2026

Miami, Florida – La alegría y la esperanza marcaron un hito significativo para la comunidad nicaragüense en el exilio este domingo 10 de mayo de 2026, cuando el recién ordenado presbítero Cristhian Mendieta celebró su primera Eucaristía en la parroquia Santa Agatha de Miami. Un momento cargado de profunda emotividad, donde el sacerdote estuvo acompañado por monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, quien pronunció una conmovedora homilía y expresó su acción de gracias por el nuevo pastor.

La trayectoria del padre Mendieta es un testimonio elocuente de fe inquebrantable y resiliencia frente a la adversidad. Durante varios años, fue seminarista en su natal Nicaragua, un periodo marcado por la dolorosa persecución impuesta por la dictadura. Las crecientes presiones y amenazas lo obligaron a tomar la difícil decisión de huir de su país, dejando atrás su vocación en formación y la comunidad a la que deseaba servir. Este periplo de exilio, que lo llevó inicialmente a Guatemala y luego a Costa Rica, finalmente encontró refugio en Miami en enero de 2022. En esta ciudad, con el apoyo invaluable de monseñor Báez y del padre Marco Somarriba, párroco de Santa Agatha, Mendieta pudo retomar y culminar su formación sacerdotal.

Monseñor Báez, una figura prominente y también víctima del exilio desde abril de 2019, compartió un lazo profundo con el padre Mendieta. En su homilía, el obispo rememoró los años de servicio conjunto: “Querido Cristhian David, hemos compartido tantos momentos juntos durante muchos años al servicio del Señor y de la Iglesia. Gracias por tu fidelidad al Señor, gracias por tu servicio a mi ministerio episcopal, gracias por haber estado ahí, incluso en los momentos más oscuros”. Estas palabras resonaron profundamente entre los presentes, evocando los tiempos difíciles que ambos vivieron en Nicaragua, donde Mendieta sirvió como maestro de ceremonias del obispo, demostrando una lealtad incondicional en un contexto de creciente hostilidad contra la Iglesia.

La ordenación del padre Mendieta, que tuvo lugar el sábado 9 de mayo en la Catedral de Santa María por el Arzobispo de Miami, no solo representa la culminación de un sueño personal, sino también un enriquecimiento tanto para la Arquidiócesis de Miami como para la Iglesia de Nicaragua, que a menudo se ve privada de sus pastores por la represión. Monseñor Báez subrayó este punto, afirmando: “Hoy te veo convertirte en padre y mi corazón se alegra profundamente. Siempre contarás con mi cercanía y mi oración. ¡Que Dios te bendiga!”. Un aplauso espontáneo de la congregación selló este emotivo momento.

El obispo nicaragüense destacó la figura del padre Cristhian David como “un signo elocuente de la vitalidad de la Iglesia nicaragüense, que sigue siendo fecunda aun en medio de la persecución y el exilio”. Sus palabras ofrecieron consuelo y esperanza a la diáspora nicaragüense, que ve en cada historia de superación una confirmación de la fortaleza de su fe y de su identidad.

Durante su reflexión, monseñor Báez también abordó la “orfandad” que aflige al mundo contemporáneo, identificando una de sus manifestaciones más crudas en “la falta de liderazgo auténtico, sobre todo en el ámbito político”. Con una crítica velada pero contundente a las tiranías, denunció la “orfandad impuesta por los poderes tiránicos a los pueblos, despojándolos de la libertad y la dignidad, negándoles el derecho a la voz, a la memoria y al futuro”. En este contexto, hizo un llamado a la acción, recordando que “Jesús no quiere ni una comunidad ni una humanidad huérfanas”, y enfatizando la misión de la Iglesia de ser una voz para los que no tienen voz.

El obispo invitó al nuevo sacerdote a recordar la importancia de su ministerio, especialmente en un país como Nicaragua, al que describió como “un país huérfano por falta de libertad y justicia, al que han querido robarle la dignidad y el futuro”. Animó al padre Mendieta a ser un verdadero padre espiritual para todos, especialmente para los pobres y excluidos, aquellos que más sufren las consecuencias de la represión y el abandono.

Monseñor Báez concluyó su homilía con una invocación a la protección maternal: “Que la Virgen Madre de Dios —Nuestra Señora de Montserrat, Patrona de tu pueblo natal en Nicaragua (Concepción)—, quien siempre ha cuidado tu vocación con ternura, te siga acompañando con su amor maternal en tu ministerio sacerdotal al servicio del pueblo de Dios”.

A partir del próximo 15 de junio, el padre Mendieta asumirá su primera misión pastoral como vicario parroquial de St. Thomas the Apostle en Miami, un nuevo capítulo en su servicio a la Iglesia, que marca el triunfo de la fe sobre la adversidad y la esperanza sobre la persecución. Su historia se erige como un faro de inspiración para muchos, demostrando que, incluso en el exilio, la vocación sacerdotal encuentra caminos para florecer y enriquecer la vida de la comunidad de creyentes.

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