16 mayo, 2026

El Vaticano ha dado un paso significativo para abordar los profundos desafíos éticos y sociales que plantea la inteligencia artificial (IA). El Papa León XIV ha aprobado formalmente la creación de una Comisión Interdicasterial dedicada a este ámbito, con el propósito fundamental de coordinar la reflexión y las políticas de la Santa Sede frente a la vertiginosa evolución tecnológica y sus repercusiones en la humanidad. Esta iniciativa subraya el compromiso del Pontífice con la búsqueda de un futuro digital que respete la dignidad humana y el bien común.

La decisión fue oficializada el pasado 16 de mayo de 2025, mediante un “Rescriptum ex Audientia Sanctissimi”, un documento que ratifica una resolución oral previa del Sumo Pontífice. El decreto lleva la firma del Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la entidad que inicialmente liderará este esfuerzo. Este mandato papal surge de una profunda consideración por “el desarrollo en las últimas décadas del fenómeno de la Inteligencia Artificial y las más recientes aceleraciones en su uso generalizado”, así como de sus “potenciales efectos sobre el ser humano y sobre la humanidad en su conjunto”, según se detalla en el documento.

La inquietud central de la Iglesia católica radica en la salvaguarda de la dignidad intrínseca de cada persona. El Santo Padre ha enfatizado reiteradamente la importancia de un “desarrollo integral” que no solo abarque el progreso tecnológico, sino que también priorice el bienestar moral, social y espiritual de los individuos. En este contexto, la nueva Comisión Interdicasterial sobre la Inteligencia Artificial se erige como una herramienta esencial para asegurar que la evolución tecnológica no menoscabe los valores fundamentales que la Iglesia defiende. Su misión será discernir cómo la IA puede ser una fuerza para el bien, evitando al mismo tiempo los riesgos de deshumanización o desigualdad.

La estructura de esta importante comisión garantiza una visión multidisciplinar, congregando a representantes de los principales organismos vaticanos. Entre las instituciones que designarán a sus delegados se encuentran el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que aportará la perspectiva teológica y ética; el Dicasterio para la Cultura y la Educación, enfocado en las implicaciones educativas y culturales; y el Dicasterio para la Comunicación, vital para entender la difusión y el impacto mediático de la IA. Asimismo, participarán la Pontificia Academia para la Vida, la Pontificia Academia de las Ciencias y la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, asegurando un sólido fundamento científico y humanístico en sus deliberaciones. Cualquier modificación futura en la composición de este organismo requerirá la aprobación explícita del Papa León XIV.

La coordinación de esta comisión ha sido confiada, en una primera fase de un año (con posibilidad de renovación), al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Este dicasterio, conocido por su enfoque en la justicia social y el cuidado de la creación, es una elección lógica para liderar una iniciativa que busca un desarrollo tecnológico que sirva a la persona. Pasado este periodo inicial, el Papa León tendrá la facultad de reasignar la responsabilidad de coordinación a cualquiera de las otras instituciones participantes, también por períodos anuales, lo que confiere flexibilidad y adaptabilidad al organismo.

Las tareas principales de la comisión son variadas y estratégicas. Se enfocará en facilitar una “colaboración y un intercambio” fluidos entre los diversos departamentos vaticanos en relación con proyectos y actividades vinculadas a la Inteligencia Artificial. Esto incluye desde la investigación hasta la formulación de políticas y directrices. Un aspecto crucial de su labor será la elaboración de normativas y recomendaciones para “el uso de la Inteligencia Artificial dentro de la Santa Sede”, buscando no solo eficiencia sino también coherencia ética en sus propias operaciones. Además, la comisión promoverá activamente el “diálogo, la comunión y la participación” en este campo, tanto a nivel interno como con la comunidad global, fomentando una conversación informada sobre el futuro de la IA.

El interés del Papa León XIV por la inteligencia artificial no es reciente, sino que ha sido una constante a lo largo de su pontificado. Ya el 10 de mayo de 2025, poco antes de esta medida, el Sumo Pontífice alertó a los cardenales en la Aula Nueva del Sínodo sobre la urgencia de “responder a otra revolución industrial (la digital) y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”. Su visión preclara y sus constantes reflexiones públicas sobre los dilemas éticos y sociales que presenta esta tecnología le valieron un reconocimiento global. De hecho, la prestigiosa revista Time lo incluyó el 29 de agosto de 2025 en su lista de las 100 personas más influyentes en el ámbito de la inteligencia artificial, destacando su rol como líder moral y pensador en esta nueva era digital. Con esta nueva comisión, el Papa León consolida el compromiso de la Iglesia con la orientación ética del desarrollo tecnológico para el bien de toda la humanidad.

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