La Arquidiócesis de Quito ha marcado un hito en su compromiso con la innovación pastoral al inaugurar un programa pionero de formación en inteligencia artificial (IA), diseñado específicamente para sacerdotes y colaboradores eclesiales. La iniciativa, que tuvo su primer encuentro los días 20 y 21 de mayo, busca dotar al clero de herramientas y conocimientos para integrar de manera ética y efectiva las nuevas tecnologías en la misión de evangelización. Este paso estratégico refleja una comprensión profunda de los desafíos y oportunidades que el entorno digital presenta para la Iglesia en la actualidad.
Impulsado directamente por el arzobispo de Quito, monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, el taller “Inteligencia artificial para la misión pastoral” se llevó a cabo en las instalaciones de la Universidad Simón Bolívar, bajo la dirección del doctor José Rivera. Esta primera fase reunió a 23 participantes, incluyendo vicarios episcopales, párrocos, vicarios parroquiales y miembros de la Curia Metropolitana, quienes tuvieron la oportunidad de explorar las implicaciones de la IA en el trabajo pastoral, la comunicación y la formación dentro de la Iglesia católica.
Durante las jornadas, los participantes no solo se sumergieron en momentos de profunda reflexión teórica sobre el impacto de la inteligencia artificial, sino que también realizaron ejercicios prácticos que permitieron aplicar estas herramientas en escenarios concretos de su labor diaria. Se trabajaron propuestas innovadoras para la comunicación eclesial, la revisión y actualización de documentos pastorales, la organización eficiente de contenidos formativos y la creación de recursos dinámicos. El objetivo central fue fortalecer la capacidad de evangelización tanto en las parroquias como en los diversos servicios diocesanos, utilizando la tecnología como un aliado estratégico.
La arquidiócesis ha enfatizado que estos encuentros han sido fundamentales para comprender cómo la IA puede ofrecer un apoyo sustancial en la preparación de materiales catequéticos, la estructuración de información relevante, la optimización de los procesos comunicacionales y la mejora continua de la planificación pastoral. Sin embargo, un eje transversal de la formación ha sido la insistencia en la necesidad ineludible de emplear estas herramientas con un discernimiento riguroso, bajo una supervisión humana constante y enmarcada siempre dentro de criterios éticos sólidos. Este enfoque busca asegurar que la tecnología sirva a la persona y a la misión, y no a la inversa.
La iniciativa quiteña resuena profundamente con el mensaje del Papa León XIV para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en el cual el Pontífice destacó que el verdadero reto de la inteligencia artificial “no es tecnológico, sino antropológico”. León XIV ha subrayado repetidamente que la innovación digital es imparable, pero su avance debe ser cuidadosamente guiado con responsabilidad, priorizando el bienestar humano y los valores espirituales. Este magisterio papal ofrece un marco orientador vital para la Iglesia en su aproximación a las tecnologías emergentes, invitando a una reflexión profunda sobre cómo estas impactan la dignidad humana y las relaciones interpersonales.
Felipe Arango, uno de los clérigos participantes, expresó la relevancia de esta capacitación al afirmar que el taller responde de manera contundente a las exigencias del tiempo actual. Arango señaló que “la IA es una herramienta con la que el mundo ya está conviviendo” y argumentó que la Iglesia no puede permitirse quedarse rezagada “por desconocimiento o temor”. Subrayó que, al igual que en épocas pasadas el Evangelio fue anunciado a través de pergaminos o la elocuencia oral, hoy la tecnología y la inteligencia artificial ofrecen nuevas vías poderosas para proclamar la fe.
En la misma línea, el padre Freddy Yépez calificó el taller como “una potente posibilidad de aprender y aplicar los avances tecnológicos actuales al trabajo en nuestras parroquias y en favor de la Iglesia”. Por su parte, el padre Josue Castellanos manifestó que la inteligencia artificial tiene el potencial de ser una valiosa ayuda en la acción pastoral de la arquidiócesis, siempre y cuando se utilice de manera adecuada. “Esto no reemplaza a la persona, pero sí contribuye significativamente en su labor”, aclaró Castellanos, resaltando la naturaleza complementaria de la tecnología.
El padre Bryan Merino, otro de los asistentes, enfatizó que la Iglesia católica no puede permanecer ajena a los profundos cambios que impactan la vida de las personas a las que busca servir. Conocer y comprender estas herramientas, según Merino, es crucial para utilizarlas éticamente en la predicación, la catequesis y la comunicación de la fe. Sin embargo, también recordó un principio fundamental e irremplazable: “ningún algoritmo reemplaza la cercanía del pastor ni la gracia de los sacramentos”. Esta afirmación subraya la primacía de la relación humana y espiritual en la misión eclesial.
La Arquidiócesis de Quito ha demostrado con esta iniciativa su visión de futuro y su determinación de abrazar la modernidad sin renunciar a sus principios esenciales. La segunda jornada de este taller formativo para sacerdotes y colaboradores está programada para los días 27 y 28 de mayo, con el propósito de seguir profundizando en el uso prudente y efectivo de estas poderosas herramientas digitales. Este compromiso con la formación continua posiciona a la Iglesia de Quito a la vanguardia de la evangelización en la era digital, buscando tender puentes entre la fe milenaria y las innovaciones del siglo XXI.








