23 mayo, 2026

El Papa León XIV se prepara para una significativa visita a Acerra, una de las localidades que conforman el tristemente célebre “Triángulo de la Muerte” y el corazón de la “Tierra de los Fuegos” (Terra dei Fuochi). Esta región, situada en la periferia de Nápoles, ha sido epicentro de una devastadora crisis ambiental y sanitaria, producto del vertido y la quema ilegal de residuos tóxicos, principalmente a manos de organizaciones criminales. El Pontífice dedicará la mañana del próximo 23 de mayo a este encuentro con una comunidad profundamente afectada, en el marco del aniversario de *Laudato Si’*, la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común.

La expectativa ante la llegada de León XIV es palpable, especialmente entre quienes han sufrido las irreparables pérdidas causadas por la contaminación. Familias enteras han visto partir prematuramente a sus seres queridos, una realidad que la visita papal busca visibilizar y aliviar. Para Valentina Centonze, abogada local que supervisa el cumplimiento de las órdenes judiciales de descontaminación, el gesto del Sumo Pontífice representa “un momento de gran valentía y fortaleza para una población que a menudo se siente sola frente a un problema de enormes proporciones”. Centonze enfatizó la complejidad de la situación: “Nadie puede imaginar resolver esta situación por sí solo. La cercanía del Santo Padre con nuestra tierra es, por tanto, una fuente de consuelo y apoyo, pero también una advertencia a las autoridades, instándolas a comprender plenamente el sufrimiento de este pueblo y a desplegar todos los medios necesarios para abordar seriamente el problema”.

La “Tierra de los Fuegos” es un vasto territorio de aproximadamente mil kilómetros cuadrados, al noreste de Nápoles, caracterizado por una alarmante incidencia de tumores cancerígenos y malformaciones congénitas. Diversos estudios han confirmado el vínculo directo entre estas enfermedades y el indiscriminado vertido de millones de toneladas de residuos industriales tóxicos. Estos desechos, provenientes de fábricas del norte de Italia, han sido gestionados ilegalmente por grupos del crimen organizado, como los clanes de la Camorra, que los han enterrado o incinerado a cielo abierto. La quema incontrolada de basura libera dioxinas y PCB, sustancias altamente tóxicas que se han infiltrado en el aire, el suelo y la cadena alimentaria de esta región, históricamente agrícola.

Monseñor Antonio Di Donna, obispo de Acerra desde 2013, describió la difícil realidad: “Estamos en el sur de Italia, una región históricamente afectada por problemas sociales, desempleo, delincuencia y una economía frágil. A esto se suma el desastre ambiental, que ha provocado enfermedad y muerte”. El prelado destacó que el desafío más grande es “afrontar una situación precaria, especialmente desde el punto de vista sanitario. Estamos hablando de familias marcadas por el duelo, de jóvenes y niños que enferman y mueren. Esto representa una carga adicional sobre una realidad ya difícil”.

Durante su visita de tres horas, el Papa León realizará un recorrido significativo. Iniciará en la catedral, donde ofrecerá un mensaje de esperanza y aliento a los obispos, sacerdotes y religiosos de la zona, así como a las familias que han perdido a seres queridos o que actualmente luchan contra enfermedades relacionadas con la contaminación. “Nos comprometimos profundamente para que pudiera ofrecerles una palabra de consuelo”, compartió el obispo Di Donna. Posteriormente, el Pontífice se dirigirá a la plaza principal de Acerra para encontrarse con alcaldes y residentes de toda la región, antes de regresar a Roma en helicóptero. “Espero que la visita del Papa sirva para mantener el tema en el centro de atención y fortalecer nuestro compromiso”, añadió Mons. Di Donna.

Entre los asistentes en la catedral estará Angelo Venturato, un padre cuyo testimonio encarna el dolor y la resiliencia de la comunidad. Su hija, Maria Venturato, falleció en 2016 a los 25 años, víctima de un inusual tumor en la pierna. Tras la tragedia, el propio Angelo enfermó de un tumor, afortunadamente benigno. “Sin la fe, hoy no estaría aquí. La fe me ayudó a no encerrarme en mi dolor. Me dio la fuerza para seguir llevando sonrisas a los demás”, relató a EWTN News. A pesar del sufrimiento, Venturato encuentra motivos para la esperanza: “La parte positiva hoy es que la gente ha tomado conciencia de lo ocurrido en Acerra. Existen asociaciones, grupos de voluntarios, madres y ciudadanos que trabajan cada día para defender el territorio. Sabemos que esta tierra ha sido envenenada, pero no nos rendiremos”.

Inspirado por la memoria de su hija y una frase que ella le repetía —“Si extiendes la mano, encontrarás la mía”—, Venturato fundó una asociación para apoyar a otras familias en circunstancias similares. La organización ofrece transporte gratuito para enfermos que necesitan llegar a hospitales y centros de tratamiento, prestando especial atención a pacientes con cáncer y niños. “Nunca dejamos sola a ninguna persona: los acompañamos, esperamos con ellos durante los tratamientos y los llevamos de regreso a casa”, explicó.

La Cáritas diocesana de Acerra también desempeña un papel crucial en la asistencia a la población. Proporciona pruebas diagnósticas gratuitas, servicios de atención médica general y pediátrica, apoyo psiquiátrico y asistencia económica. Además, gestiona un centro comunitario y un centro de día para jóvenes en situación de riesgo. Vincenzo Castaldo, director de Cáritas, describió el profundo temor que afecta a la gente de la región: “En esta región, la gente tiene aún más miedo de enfermarse. Viven ese temor profundamente y, a veces, incluso tienen miedo de hacerse exámenes médicos. A menudo nos dicen: ‘Es mejor no saberlo; de todos modos vamos a morir’. Es duro escuchar esas palabras”. La clínica de Cáritas fue creada para “ofrecer una oportunidad gratuita, facilitar el acceso a la atención médica y brindar cercanía: una mano consoladora de la Iglesia en cuestiones de salud, una presencia que ayude a las personas a reconocer sus problemas y enfrentarlos”, agregó Castaldo.

Mons. Di Donna amplió la perspectiva del problema, señalando que Acerra no es un caso aislado. Más de 50 lugares en toda Italia han sido declarados “sitios contaminados”, lo que evidencia la magnitud de la crisis ambiental en el país. “En Italia existen muchas ‘tierras de los fuegos’”, afirmó. La diócesis de Acerra es parte de un grupo de diez diócesis en la región que, durante más de tres décadas, han “escuchado el clamor de la tierra y de los pobres”. “Hemos emprendido un camino centrado, ante todo, en generar conciencia: contra la contaminación y a favor del cuidado de la creación”, concluyó el obispo. La visita del Papa León XIV representa un eco de este compromiso y una esperanza renovada para la justicia ambiental y la salud pública en la “Tierra de los Fuegos”.

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