23 mayo, 2026

El Papa León XIV realizó este sábado una significativa visita a Acerra, una localidad italiana próxima a Nápoles, conocida tristemente como la “Tierra de los Fuegos”. En un discurso cargado de emotividad y determinación en la Catedral de Santa María Assunta, el Pontífice manifestó su cercanía a las víctimas de una profunda crisis socioambiental, causada por la eliminación ilegal de residuos tóxicos a manos de la mafia local. La visita, en el marco del undécimo aniversario de la encíclica *Laudato si’* del Papa Francisco, subraya la continuidad del compromiso de la Iglesia con la protección de la creación y la justicia social.

Acerra, junto con otras localidades, conforma el denominado “triángulo de la muerte”, una región donde la incidencia de tumores cancerígenos y malformaciones congénitas supera ampliamente la media nacional. Esta dramática situación está estrechamente vinculada al vertido clandestino de millones de toneladas de desechos industriales, muchos de ellos tóxicos, provenientes de fábricas del norte de Italia. La quema incontrolada de basura agrava el problema, liberando al aire y contaminando la cadena alimentaria con dioxinas y PCB, compuestos altamente nocivos que afectan la salud de la población y la fertilidad de esta región, tradicionalmente agrícola.

León XIV partió en helicóptero desde la Ciudad del Vaticano a las 7:58 de la mañana (hora de Roma) y aterrizó en Acerra a las 8:45. Fue recibido por el Obispo de Acerra, Mons. Antonio Di Donna, y por las autoridades civiles, antes de trasladarse a la Catedral. Allí, mantuvo un encuentro con obispos, clérigos y religiosos de la zona, así como con familias directamente afectadas por la contaminación. Este acercamiento directo con quienes sufren las consecuencias de la indiferencia y la criminalidad marcó el tono de su visita pastoral.

**Una visita para “recoger las lágrimas” y sembrar esperanza**

Durante su discurso, el Papa León XIV reveló que el Papa Francisco había expresado previamente el deseo de visitar Acerra, un anhelo que se concretó este sábado con la presencia del actual Pontífice. León XIV reconoció explícitamente el valor y el don que *Laudato si’* “ha representado para la misión de la Iglesia en esta tierra”, destacando la vigencia y relevancia del mensaje de Francisco sobre el cuidado de la casa común.

El clamor de la creación y de los pobres en Acerra, señaló el Papa León, se ha intensificado debido a “una concentración letal de intereses oscuros y a la indiferencia hacia el bien común”, que ha envenenado tanto el entorno natural como el tejido social. Este es un clamor, sentenció, “que exige conversión”. La voz del Pontífice resuena como una llamada urgente a la transformación de las conciencias y las acciones.

El Papa León XIV explicó el propósito fundamental de su viaje a Campania: “Estoy aquí para recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, víctimas de la contaminación ambiental causada por individuos y organizaciones sin escrúpulos, que durante demasiado tiempo actuaron con impunidad”. Sin embargo, su mensaje no fue solo de lamento, sino también de gratitud. El Pontífice agradeció a “quienes han respondido al mal con el bien, especialmente a una Iglesia que se ha atrevido a denunciar y profetizar, a congregar al pueblo en la esperanza”. Esta doble dimensión, de denuncia y de aliento, fue central en su intervención.

**Indiferencia versus responsabilidad: el llamado a la resurrección**

León XIV profundizó en su reflexión, evocando un pasaje del libro de Ezequiel (37,1-2) para contrastar la antigua fertilidad y la rica cultura de la región con la actual desolación y muerte. Ante esta cruda realidad, el Papa León presentó dos caminos posibles: “La indiferencia o la responsabilidad”. Con convicción, afirmó que los habitantes de Acerra “han elegido la responsabilidad y, con la ayuda de Dios, han emprendido un camino de compromiso y búsqueda de justicia”.

El Santo Padre insistió en el mensaje de que “podemos resucitar” con la ayuda divina, pues Dios “sabe cómo convertir el luto en alegría”. Recordó que la encíclica *Laudato si’*, si bien denuncia un “paradigma de muerte”, también anuncia con claridad “el silencioso surgimiento de una nueva vida”. Por ello, el Papa León exhortó a los presentes a convertirse en testigos de una resistencia tenaz, una resistencia que “se convierte en renacimiento, dondequiera que el Evangelio ilumine y transforme la vida”. “¿Pueden estas tierras revivir? Sean ustedes mismos la respuesta: una comunidad unida en la fe y el compromiso. Entonces la vida se multiplicará”, aseguró.

A pocas horas de celebrar la solemnidad de Pentecostés, el Papa León XIV elevó una oración al Espíritu Santo, pidiendo que conceda a los presentes “ver surgir un ejército de paz que sana las heridas de esta tierra y sus comunidades”. Imploró al Espíritu que encienda los corazones y mentes, especialmente de las familias que han sufrido pérdidas, para que en Acerra reine “ese sentido de responsabilidad que con tanta frecuencia ha faltado”. Les pidió: “Dejen morir el resentimiento, sean los primeros en practicar la justicia que buscan, den testimonio de la vida y enseñen a ser compasivos”.

Finalmente, el Pontífice se dirigió de manera particular al clero, invitándolos a ser “miembros vivos de este pueblo”, demostrando diariamente una autoridad de servicio humilde. Les instó a erradicar “la cultura de privilegio, arrogancia e irresponsabilidad, que tanto daño ha causado a esta tierra, como a muchas otras regiones de Italia y del mundo”. El Papa León concluyó con una visión de esperanza: “Que el Espíritu sople desde los cuatro vientos e inspire nuevas formas de proclamación, cooperación y regeneración ambiental y social. En efecto, existe una espiritualidad de los lugares, pero esta se debe por completo a la espiritualidad de las personas. En efecto, el cambio en el mundo siempre comienza en el corazón”.

Tras este emotivo encuentro en la Catedral, el Santo Padre se trasladó en automóvil a la Piazza Calipari para saludar a miles de fieles y a las autoridades civiles de la castigada “Tierra de los Fuegos”, llevando consigo un mensaje de consuelo, pero también un enérgico llamado a la acción y a la conversión ecológica integral.

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