Miles de ciudadanos colombianos se congregaron en diversas ciudades del país para participar en la XX Marcha Nacional por la Vida, un evento masivo que busca la derogación de las sentencias judiciales que despenalizaron el aborto y el cese de lo que consideran una “cultura de la muerte” promovida por la eutanasia. La movilización, que tuvo lugar el 24 de mayo de 2026, bajo la convocatoria de la plataforma ciudadana Unidos por la Vida y una coalición de organizaciones pro-familia y pro-vida, se extendió por más de treinta localidades, marcando dos décadas de activismo en defensa de la vida humana en todas sus fases.
Con distintivas banderas celestes y cánticos en favor de la vida, los participantes marcharon por arterias principales de ciudades como Cali, Valledupar, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga. En la capital, Bogotá, la manifestación inició en el Parque Nacional a las 14:00 horas, culminando en la histórica Plaza de Bolívar, donde se dio lectura al Manifiesto de la XX Marcha Nacional por la Vida.
El documento, redactado por Unidos por la Vida, enfatizó el agradecimiento a los colombianos por su compromiso, al salir a las calles “para clamar con fuerza que la vida humana es inviolable y que debe ser protegida desde el instante de la fecundación hasta su término natural”. Los organizadores subrayaron la urgencia de detener lo que calificaron como un “genocidio” contra los no nacidos, señalando que “más de 500.000 bebés colombianos han sido abortados de manera cruel y sanguinaria” desde que la Corte Constitucional despenalizó parcialmente el aborto en 2006 mediante la sentencia C-355, y lo liberalizó aún más en 2022 con la sentencia C-055.
Adicionalmente, Unidos por la Vida expresó su preocupación por el impacto demográfico de estas políticas, advirtiendo que la disminución en la tasa de natalidad está llevando al país hacia un “invierno demográfico”. Por ello, el manifiesto demandó al Alto Tribunal que revoque sus decisiones, argumentando que es una medida indispensable “para detener la masacre del aborto”.
La plataforma ciudadana también elevó una denuncia enérgica contra el gobierno del presidente Gustavo Petro por su supuesto respaldo a la eutanasia, una práctica despenalizada en Colombia por la Corte Constitucional en 1997. Según Unidos por la Vida, la reciente circular 813 emitida por el gobierno extiende la aplicación de la eutanasia “a los menores de edad sin requerir la autorización de sus padres”. Además, criticaron que la circular amplía los criterios para acceder a esta práctica, ya no limitándose a “enfermedades terminales, sino ante cualquier solicitud para terminar con la vida de una persona que se encuentra triste o en depresión”. Los manifestantes insistieron en que “los hijos de Colombia tienen derecho a vivir”, rechazando cualquier expansión de las condiciones para finalizar una vida.
Unidos por la Vida aprovechó la ocasión para extender su gratitud por el apoyo constante recibido durante “estos veinte años de lucha incansable para librarnos del aborto, la eutanasia y todos los crímenes contra la vida y la dignidad humana”. La organización reconoció el valioso respaldo de la Iglesia Católica, así como de todas las iglesias cristianas y comunidades de fe que han sido una fuente constante de inspiración y apoyo en esta labor. Asimismo, agradecieron a las diversas organizaciones, fundaciones y colectividades ciudadanas que han dedicado su misión al rescate de mujeres y bebés, y a su trabajo para poner fin al aborto desde diferentes ángulos que abordan el embarazo en crisis o el embarazo adolescente.
Finalmente, el Manifiesto extendió un reconocimiento a las autoridades políticas que han levantado “las banderas de la dignidad humana y de la defensa de la vida” en el ámbito público. Con la vista puesta en las próximas elecciones presidenciales, programadas para el 31 de mayo, Unidos por la Vida hizo un llamado a todos los candidatos a asumir un “compromiso serio y firme para detener esta masacre” y garantizar la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.








