En el corazón de Lima, Perú, la Basílica María Auxiliadora no solo es un centro de fe, sino también el epicentro de una vasta obra social que alimenta y da esperanza a cientos cada semana. El Padre Daniel Coronel, párroco de la Basílica, lidera un comedor parroquial que, en colaboración con la Fundación Don Bosco, distribuye aproximadamente mil raciones de alimentos semanalmente, de lunes a viernes, a personas en situación de vulnerabilidad. Esta iniciativa es una muestra palpable del compromiso social que la fundación salesiana ha mantenido durante dos décadas en el país andino.
El Padre Coronel, cuya trayectoria incluye misiones en la selva peruana y en Italia, donde trabajó con migrantes, enfatizó la trascendencia del apoyo de la Fundación Don Bosco. “La fundación salesiana nos asiste crucialmente para mantener la operación de nuestro comedor parroquial,” señaló el Padre en declaraciones. Este comedor es una de las numerosas expresiones del alcance de la Fundación Don Bosco, una entidad que el pasado 9 de mayo conmemoró su vigésimo aniversario de labor ininterrumpida en Perú.
Bajo la guía espiritual de María Auxiliadora, la Fundación Don Bosco extiende su mano solidaria a más de 27.000 individuos anualmente, a través de una red de 165 proyectos. Estos programas no solo abarcan iniciativas propias de la familia salesiana, sino que también colaboran con diversas instituciones religiosas y organizaciones sociales, maximizando su impacto en las comunidades más necesitadas.
Lourdes Liendo, directora ejecutiva de la Fundación Don Bosco del Perú, esclareció el rol fundamental de la organización. “Los Salesianos de Don Bosco son quienes gestionan directamente las obras, mientras nosotros actuamos como su brazo social. Nuestra misión es la captación de los recursos necesarios para garantizar la sostenibilidad de estos programas a largo plazo,” explicó Liendo, subrayando la sinergia entre el carisma salesiano y la gestión de fondos.
Entre las iniciativas más destacadas de la fundación se encuentran las “Casas Don Bosco”. Estos hogares brindan un refugio y un camino hacia la autosuficiencia para adolescentes y jóvenes en “condiciones de total vulnerabilidad.” En ellas, los beneficiarios reciben formación básica, acceden a programas de titulación y graduación, y son acompañados activamente hasta su inserción plena en el mercado laboral. Este enfoque integral busca romper ciclos de pobreza y ofrecer oportunidades reales de desarrollo personal y profesional.
Desde el año 2020, en respuesta a la crisis generada por la pandemia de COVID-19, la Fundación Don Bosco ha expandido su apoyo a obras sociales esenciales como las “ollas comunes.” Estas iniciativas comunitarias, vitales para la seguridad alimentaria en zonas empobrecidas, han recibido un respaldo considerable. Elena Ganoza, coordinadora de recaudación de fondos de la fundación, informó que “actualmente, brindamos apoyo a 79 ollas comunes,” demostrando la capacidad de adaptación y respuesta de la organización frente a las emergencias sociales.
La devoción a María Auxiliadora, patrona de la obra salesiana, es un pilar fundamental que inspira y guía cada acción de la Fundación Don Bosco. En el marco de la reciente Novena a María Auxiliadora, en un encuentro con miembros de la fundación, el Superior de los Salesianos en Perú, Padre Juan Pablo Alcas, recalcó la profunda significación de la Virgen. “Además de la protección divina, que ampara a todos, se nos ha concedido a alguien que intercede por nosotros cada día,” afirmó el Padre Alcas, reforzando la dimensión espiritual que sostiene el incansable trabajo social. La labor de la Fundación Don Bosco no solo provee asistencia material, sino que también siembra esperanza y dignidad, consolidando su legado como un pilar de la solidaridad en Perú.








