El Papa León XIV presentó oficialmente este lunes su primera encíclica, titulada *Magnifica Humanitas*, en un evento celebrado en el aula del Sínodo. En un gesto poco común para un Pontífice, León XIV asistió en persona a la ceremonia, donde fue recibido con una ovación por un auditorio compuesto por destacados académicos y representantes diplomáticos. La encíclica aborda el desafío ético y social de la inteligencia artificial (IA) y su profundo impacto en la humanidad.
Entre los ponentes más esperados se encontraba Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las principales empresas de desarrollo de IA a nivel global. La inclusión de un gigante tecnológico en un evento vaticano generó algunas interrogantes previas, especialmente dadas las tensiones de Anthropic con administraciones como la de Donald Trump, tras la prohibición del uso de su software con fines bélicos al Departamento de Defensa. No obstante, el propio Papa León despejó cualquier duda, agradeciendo la presencia de Olah con un mensaje que subrayó la importancia del diálogo: “Qué gran signo de esperanza es que, con nuestras diferencias, podamos escucharnos unos a otros”, afirmó el Santo Padre durante su intervención.
El Pontífice enfatizó la trascendencia del momento actual y la necesidad de una reflexión conjunta para afrontar las grandes cuestiones que modelan el futuro de la humanidad. “Este intercambio manifiesta claramente la gravedad del momento, así como la confianza de que juntos podemos discernir las grandes cuestiones de nuestro tiempo y, por tanto, el futuro de la humanidad”, añadió.
Christopher Olah, quien se identificó como no creyente, reiteró la importancia del diálogo en su discurso, previo al del Pontífice. “Es mediante el diálogo y el esfuerzo mutuo, mediante ese tira y afloja, como la humanidad logrará grandes cosas. Eso es lo que veo en *Magnifica Humanitas*, y por eso agradezco a Su Santidad y a la Iglesia por asumir esta labor de discernimiento”, expresó. Olah hizo un llamado a diversos sectores —incluyendo comunidades religiosas, la sociedad civil, la academia y los gobiernos— a seguir el ejemplo del Papa y tomar “en serio” el documento, para “observar de cerca y ayudar a orientar los acontecimientos hacia una mejor dirección”. Subrayó la necesidad de “críticos informados que les digan a los laboratorios cuándo estamos fallando” y de “voces morales que los incentivos no puedan doblegar”.
La elección del 15 de mayo para la firma de esta primera encíclica del Papa León XIV no es fortuita. Coincide con la fecha en que, en 1891, su predecesor León XIII promulgó la encíclica *Rerum Novarum*, un documento clave que abordó la deshumanización generada por la revolución industrial. León XIV trazó un paralelismo explícito, señalando que el mundo se halla ante una transformación de magnitud similar, si no mayor, con la irrupción de la inteligencia artificial. “Hoy nos encontramos ante una transformación de magnitud semejante, quizá con consecuencias aún mayores. La inteligencia artificial ya influye en muchos ámbitos de nuestra vida y afecta decisiones que modelan la convivencia humana”, advirtió el Santo Padre.
El Papa León XIV manifestó una profunda inquietud por el impacto de las nuevas tecnologías, especialmente en el ámbito de la guerra, cuya naturaleza, según advirtió, está experimentando un cambio dramático. “Como León en su tiempo, siento que se me confía contemplar otra gran transformación con ojos de fe, con lucidez de la razón, con apertura al misterio y con el clamor de los pobres y de la tierra resonando en mi corazón”, explicó.
El proceso de redacción de *Magnifica Humanitas*, iniciado en julio de 2025 en la residencia de Castel Gandolfo, fue descrito por el Pontífice como un ejercicio de profunda escucha. El Papa León afirmó haber dialogado con científicos e ingenieros motivados por el deseo de aliviar sufrimientos, con líderes políticos que buscan normas justas, y con padres y educadores preocupados por el futuro. Sin embargo, también reconoció haber recibido “voces muy inquietantes sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera del alcance humano para gobernarlos eficazmente”.
El Papa León lamentó haber escuchado “relatos muy preocupantes de algoritmos que pueden bloquear el acceso a la sanidad, al empleo y a la seguridad basándose en datos contaminados por prejuicios e injusticias”. Asimismo, destacó “el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman decisiones, decisiones que probablemente generarán nuevas formas de exclusión y sufrimiento”.
El discurso del Pontífice, con un tono en ocasiones cercano al apocalíptico, resultó aún más contundente que el contenido explícito de la encíclica. En línea con el documento, que sostiene que la inteligencia artificial “no es moralmente neutra”, León XIV lanzó un fuerte llamamiento a “desarmar” la IA. “La palabra es fuerte, lo sé, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de atraer la atención, despertar conciencias e indicar caminos para el futuro de la humanidad”, advirtió.
El Papa León XIV recordó el compromiso histórico de la Iglesia con el desarme nuclear, un servicio a la paz y la dignidad humana, y extendió este principio al ámbito de la inteligencia artificial. “Desde hace tiempo, la Iglesia trabaja por el desarme nuclear, consciente de que todo gran poder técnico puede afectar la vida de las personas y, por tanto, debe ir acompañado de un adecuado discernimiento moral y control público. El desarme nuclear sigue siendo un servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana”, agregó, sugiriendo un enfoque similar para la IA.
La presentación de la encíclica contó con la participación de tres cardenales de la Curia Romana: el secretario de Estado, Pietro Parolin; el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández; y el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Michael Czerny. También intervinieron dos teólogas de renombre: Anna Rowlands, especialista en doctrina social de la Iglesia y ética de las migraciones de la Universidad de Durham, y Leocadie Lushombo, experta en teología política y pensamiento social católico de la Jesuit School of Theology de la Santa Clara University.








