En el corazón de Lima Sur, Perú, una incansable labor de evangelización se despliega cada fin de semana, liderada por el sacerdote y misionero español P. Julio Alonso Ampuero. Desde la Diócesis de Lurín, el P. Ampuero dedica su tiempo a retiros espirituales, confesiones, formación bíblica y el acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad, una misión en la que, según afirma, es testigo recurrente de lo que describe como “muchos milagros” manifestados en conversiones profundas y un renovado acercamiento a la fe.
La Casa de Retiros Sagrada Familia de Lurín, que el propio sacerdote califica como una “bendición”, se ha consolidado como el epicentro de su apostolado. “Prácticamente todos los fines de semana hay grupos que asisten al retiro”, comenta el P. Ampuero, quien subraya la evidente transformación de los participantes. “Uno ve los frutos, ciertamente. Uno ve el bien que hace a las personas. Los sacerdotes somos privilegiados porque tenemos acceso a la conciencia de las personas. Entonces, los milagros que se ven en la confesión o en una entrevista personal… uno ve milagros constantemente”, asegura.
Entre los encuentros más demandados se encuentran los retiros de sanación interior y aquellos dirigidos específicamente a parejas. Estos espacios también acogen a novios y convivientes, brindándoles una oportunidad para reflexionar y prepararse, si así lo desean, para el sacramento del matrimonio. Además, el P. Ampuero ha impulsado retiros de silencio, reconociendo la necesidad actual de fomentar la interiorización, arraigar la fe y consolidar la relación personal con el Señor.
Un aspecto fundamental de esta misión es su accesibilidad. Consciente de las realidades económicas de la región, el P. Julio Alonso Ampuero se ha esforzado por asegurar que ninguna persona quede excluida por motivos financieros. “Si hay personas que no pueden pagar o pagan solamente una parte, pues igual los admitimos. La providencia siempre nos ha atendido y nunca ha faltado”, explica, evidenciando un compromiso con los más desfavorecidos.
La huella de estos encuentros con Dios es innegable para el sacerdote. “No hay más que ver la alegría con que la gente marcha al final de un retiro. La diferencia de los rostros entre el día que llegan y el día que se van”, relata. La experiencia es tan significativa que muchos asistentes regresan, buscando revivir la conexión y el bienestar espiritual que han encontrado. “Gente que repite. ‘Ya me ha hecho tanto bien que yo quiero repetir’. Entonces, ciertamente que esto es muy motivante”, añade el misionero.
El P. Ampuero llegó a Perú en 2011, tras años de formación académica y servicio pastoral en España e Italia. Su trayectoria incluye estudios de Sagrada Escritura en Roma (1984) y Jerusalén (1987), por encargo de sus superiores. Fue profesor de Introducción a la Sagrada Escritura y Cartas de San Pablo en el Instituto Superior de Estudios Teológicos “San Ildefonso” de Toledo y formador en el Seminario. Sin embargo, su vocación lo inclinó más hacia la evangelización y la difusión del conocimiento bíblico. “No me vi en la tarea de investigador de la Biblia, sino más bien en la tarea de difundir, de dar a conocer toda esa riqueza”, explica. Actualmente, cuenta con cerca de 30 publicaciones de formación bíblica y espiritual, muchas de ellas distribuidas a precios asequibles.
La presencia de sacerdotes toledanos en Lima Sur tiene una historia de varias décadas, iniciando su labor en el distrito de Villa El Salvador, una zona que, a pesar de los avances, sigue marcada por la pobreza. Una de las experiencias más impactantes para el P. Ampuero desde su llegada a Perú ha sido la sorprendente receptividad de la población hacia la fe católica. “En España estas últimas décadas ha habido una secularización muy fuerte. Mi experiencia al llegar acá es que generalmente no había eso. He encontrado mucha apertura al Evangelio, mucha apertura a los planteamientos de la fe”, asegura. También destaca la cercanía de los fieles con los sacerdotes y el profundo valor que otorgan al sacramento de la reconciliación. “La facilidad de acceso, por ejemplo, a las confesiones. Que uno puede estar a veces horas enteras confesando y la gente busca al sacerdote. A veces simplemente para desahogarse, para contar sus problemas y buscar un poco de consuelo y de esperanza”, comparte el sacerdote.
Más allá de los retiros, el P. Julio Alonso Ampuero extiende su acompañamiento al albergue “Sembrando Esperanza”, un refugio para aproximadamente 150 hombres, muchos de ellos exadictos, ancianos, enfermos psiquiátricos o personas rescatadas de la calle. “Estas personas que muchas veces lo han perdido todo, pueden conocer lo más grande que es el amor de Dios”, expresa. El sacerdote enfatiza el poder transformador de la fe, especialmente en aquellos que luchan contra las adicciones. “Sabemos que cuando ha habido adicciones, es la fe en Cristo, el encuentro con Cristo lo que más radicalmente te puede liberar”, afirma, convencido de que “ese encuentro con Cristo es el que te libera y el que sana todas las heridas”.
Interrogado sobre cómo sostiene un apostolado tan demandante, el P. Ampuero es claro: la oración es su pilar. “La oración para mí es mi fuerza diaria y eso no lo dejo por nada. Es la que te oxigena, es la que te fortalece, es la que te permite llevar también el peso de los hermanos”, asegura.
Finalmente, el sacerdote español comparte un mensaje de aliento para los jóvenes que sienten una inquietud vocacional. “Que no tengan miedo. Cuando Dios nos llama a algo, nos va a dar siempre los medios para realizarlo”, afirma. Concluye su reflexión recordando una poderosa frase del Papa Benedicto XVI: “Dios no quita nada, sino que lo da todo”.








