**Žatec, República Checa –** El 3 de junio de 2026, la región de Ústí nad Labem fue escenario de un significativo acto de conmemoración y reconciliación, encabezado por el arzobispo de Praga, Stanislav Přibyl. La jornada rindió homenaje a las víctimas de una de las mayores masacres de la población germanoparlante en Checoslovaquia, ocurrida en Postoloprty poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial. La iniciativa subraya la importancia de enfrentar el pasado doloroso para construir un futuro de paz y entendimiento.
La peregrinación, que comenzó en Postoloprty y culminó en la Iglesia de la Coronación de la Virgen María en Žatec, fue un evento cargado de simbolismo y profunda reflexión. Acompañando al arzobispo Přibyl estuvieron Peter Reuss, embajador de Alemania en la República Checa, Rüdiger Heinrich, agregado militar de la embajada alemana, así como fieles y un nutrido grupo de estudiantes provenientes de escuelas locales y de Praga. Juntos, recorrieron a pie unos 17 kilómetros, siguiendo los pasos de la historia en un gesto de penitencia y recuerdo.
Los participantes de la caminata llevaron consigo los nombres de las víctimas, escritos en bufandas, piedras o cartones, haciendo visible y presente el recuerdo de aquellos que perecieron en el olvido durante décadas. Este acto de memoria individualizada fue crucial para personalizar el impacto de la tragedia y reconocer la dignidad de cada vida perdida. Las imágenes de la procesión a través del campo checo, bajo el sol de junio, transmitieron una mezcla de cansancio físico y una profunda determinación espiritual.
La jornada culminó con una misa solemne en la iglesia de Žatec, presidida por monseñor Přibyl. En su homilía, el prelado reconoció el agotamiento físico de los peregrinos, pero lo conectó con un viaje mucho más profundo. “No se trata solo de caminar de una ciudad a otra, sino de un recorrido por la tierra de la memoria, por lugares donde la historia de nuestro país toca el dolor, la culpa, la impotencia, el silencio y el deseo de sanación”, afirmó el arzobispo. Sus palabras resonaron con la experiencia colectiva de un pueblo que busca cerrar heridas antiguas.
Monseñor Přibyl enfatizó que el tema de la reconciliación no se aborda para señalar culpables, sino como una respuesta a la invitación divina a la verdad, considerada el primer paso hacia la sanación. “En un tiempo en que cada uno cree tener su propia verdad y en que nuestras verdades a veces difieren diametralmente, estamos invitados a la verdad conocida y proclamada, pero acompañada de misericordia, porque ¿de qué serviría tener razón si nos quedáramos solos con ella?”, reflexionó. Este enfoque subraya la necesidad de una verdad compartida, cimentada en la compasión y el perdón.
El arzobispo describió la peregrinación como un poderoso recordatorio de que “la paz no se construye solo con palabras, sino a veces con pasos”. Un “paso silencioso”, como lo calificó, que proclama: “No quiero olvidar, no quiero odiar”. Durante la Eucaristía, los fieles presentaron al Señor a “los muertos, conocidos y desconocidos, familias cuyas historias han sido quebradas, un silencio que a menudo ha durado demasiado tiempo”. Přibyl también incluyó en sus oraciones el “propio miedo a la verdad y la falta de voluntad para perdonar” de los presentes, reconociendo la dificultad inherente al proceso de reconciliación. La Misa fue calificada por el prelado como “el lugar más profundo de la reconciliación”, donde Cristo, “no sin heridas, pero con heridas sanadas”, ofrece la curación a través de su sacrificio.
**El doloroso legado de Postoloprty**
La masacre de Postoloprty, ocurrida entre mayo y junio de 1945, es un capítulo oscuro en la historia checa. Según una comisión parlamentaria checoslovaca de 1947, al menos 763 personas, la mayoría civiles de habla alemana, fueron asesinadas por el ejército checoslovaco. Algunas estimaciones elevan el número total de víctimas entre 1.000 y 2.000. Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y, hasta la fecha, nunca hubo condenas por estos crímenes. Una cruz de madera y una placa conmemorativa ahora marcan el lugar cerca de las fosas, un testimonio silencioso de la tragedia.
Este evento se enmarca en el contexto de la expulsión de aproximadamente 3 millones de alemanes étnicos de Checoslovaquia tras la Segunda Guerra Mundial, una respuesta brutal a la ocupación nazi. Después de que la Alemania nazi invadiera Checoslovaquia y estableciera el Protectorado de Bohemia y Moravia, la derrota alemana en 1945 desencadenó una ola de represalias, incluyendo asesinatos y suicidios entre la población alemana.
**Un año dedicado a la reconciliación**
La peregrinación de Postoloprty es parte integral de un “Año de Reconciliación” declarado en la diócesis de Litoměřice, que comparte frontera con Alemania. Mons. Přibyl inició esta campaña cuando era obispo de la diócesis y, a pesar de su nombramiento como arzobispo de Praga, continúa como su administrador apostólico, mostrando su compromiso personal con esta importante labor.
Cada mes, la diócesis organiza encuentros en distintos lugares marcados por atrocidades ocurridas antes y después de la Segunda Guerra Mundial. En mayo, por ejemplo, monseñor Přibyl presidió una ceremonia ecuménica en Terezín (Theresienstadt), el antiguo campo de tránsito nazi y escenario propagandístico durante la guerra. Estos eventos no solo buscan recordar, sino también fomentar un diálogo honesto sobre el pasado, promoviendo la sanación de heridas históricas y consolidando los cimientos de una coexistencia pacífica y respetuosa entre pueblos. La participación de jóvenes estudiantes en estas peregrinaciones asegura que la memoria histórica se transmita a las nuevas generaciones, garantizando que los horrores del pasado no sean olvidados.








