El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha marcado el preámbulo de su inminente mandato presidencial con una serie de visitas a destacados santuarios católicos a lo largo del país. Este periplo, que el propio De la Espriella ha denominado “la Peregrinación de la Esperanza por la Patria Milagro”, busca encomendar el futuro de la nación a la protección divina en un gesto cargado de simbolismo y profunda fe. Su asunción a la presidencia está prevista para el 7 de agosto, momento en que iniciará oficialmente su periodo de gobierno 2026-2030.
La iniciativa, anunciada el 26 de junio, ha llevado al futuro mandatario a través de diversas regiones de la geografía colombiana. La primera parada de esta ruta espiritual tuvo lugar en el histórico Santuario del Morro, ubicado en el departamento del Atlántico. Allí, en un acto de solemne devoción, De la Espriella consagró no solo su vida personal y su inminente servicio público, sino a la totalidad de Colombia “a la protección de la Santísima Virgen María”. Este gesto subraya una conexión personal con la tradición mariana, profundamente arraigada en la fe católica del país.
Continuando su recorrido, el presidente electo se dirigió a La Guajira, donde la imponente Catedral Santuario de Nuestra Señora de los Remedios fue el escenario de sus oraciones. En este lugar sagrado, sus peticiones se centraron en el bienestar y la salud del personal médico y en la pronta recuperación de los enfermos, reflejando una palpable preocupación por los desafíos sanitarios que aún persisten en la sociedad. Posteriormente, en el departamento de Sucre, visitó la Basílica Menor del Señor de los Milagros. Aquí, las súplicas del presidente electo tomaron un tono más relacionado con la gobernanza y la seguridad nacional, rogando “por la seguridad de Colombia, por la paz, por nuestra Fuerza Pública y por la protección de cada familia colombiana”. La mención explícita de las fuerzas armadas y policiales destaca la importancia que De la Espriella otorga a la estabilidad y el orden en el país, pilares fundamentales para su próxima administración.
La primera etapa de esta significativa peregrinación culminó en Cartagena de Indias, en el emblemático Santuario de San Pedro Claver. En este recinto, venerado por su legado de servicio a los esclavizados y a los más vulnerables, De la Espriella expresó su gratitud y elevó una petición crucial: “dando gracias a Dios y pidiendo que nunca perdamos de vista a los más vulnerables, para que la justicia, la solidaridad y la dignidad lleguen a todos los rincones de la Patria”. Este mensaje resuena con un compromiso social que el presidente electo aspira a ver materializado durante su administración.
Abelardo de la Espriella, quien consiguió la victoria electoral bajo el estandarte del partido Defensores de la Patria, ha manifestado su firme convicción de continuar este camino espiritual, afirmando que “cuando un pueblo pone su destino en las manos de Dios, siempre encuentra esperanza”. Esta declaración no solo revela su perspectiva personal sobre la fe, sino que también puede ser interpretada como un mensaje de optimismo y unidad dirigido a la nación, buscando inspirar a los ciudadanos a través de los valores espirituales.
La actual peregrinación no constituye el primer acercamiento público del presidente electo con la fe católica en un contexto pre-presidencial. Durante la campaña electoral para la segunda vuelta, específicamente en la noche del 14 de junio, Abelardo de la Espriella concluyó sus actividades en la ciudad de Buga. Previamente, ese mismo día, había visitado el famoso Santuario del Señor de los Milagros, un destino de gran importancia para los fieles católicos en Colombia. Sin embargo, para disipar cualquier percepción de injerencia política o apoyo partidista, la Comunidad de los Misioneros Redentoristas, responsables de la administración de la basílica, emitió un comunicado. En él, aclararon enfáticamente que el santuario mantiene una postura neutral respecto a las contiendas políticas y que la visita de De la Espriella era de carácter estrictamente personal, “motivada por su oración y devoción, como la de cualquier otro peregrino o fiel que acude a encomendarse al Señor de los Milagros”. Este episodio resalta la delicada línea entre la expresión de fe personal de un líder político y la posible instrumentalización religiosa en el ámbito público.
La profunda conexión de De la Espriella con la fe católica, según sus propias palabras, se consolidó tras la dolorosa experiencia de la muerte de un ser querido a causa del COVID-19. Este evento personal marcó un punto de inflexión en su vida, llevándolo a abrazar con mayor fervor sus creencias. No obstante, su visión religiosa no se limita exclusivamente al catolicismo. El 15 de abril previo a las elecciones, el entonces candidato participó en un encuentro significativo con comunidades cristianas de otras denominaciones. Este evento tuvo lugar en la iglesia evangélica Congregación Tabernáculo de la Fe, en Bogotá. En esta ocasión, De la Espriella firmó el “Compromiso por la Vida y la Familia”, una plataforma promovida por la organización Unidos por la Vida, que aboga por principios conservadores en materia bioética y familiar. Este gesto demuestra una apertura y un deseo de establecer puentes con un espectro más amplio de confesiones cristianas en el país, consolidando un respaldo religioso plural a su candidatura y, ahora, a su próxima gestión.
Con su juramentación programada para el 7 de agosto, Abelardo de la Espriella se prepara para asumir las riendas de Colombia, sucediendo a Gustavo Petro, quien culminará su mandato como el primer presidente de izquierda en la historia del país. Su “Peregrinación de la Esperanza” no es solo un acto de fe personal, sino una declaración de principios sobre cómo concibe su rol como líder: uno en el que la dimensión espiritual y el compromiso con los valores trascendentales juegan un papel fundamental en la dirección de la nación. Este enfoque, que busca inspiración y guía en lo divino, definirá sin duda una parte distintiva de su periodo presidencial 2026-2030, y es una señal clara de la orientación que pretende darle a su gobierno.








