6 julio, 2026

Bogotá, Colombia – La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha convocado a una trascendental asamblea plenaria que, del 6 al 10 de julio de 2026, congregará a más de noventa obispos colombianos. El propósito central de este encuentro es abordar y fortalecer la formación de los futuros sacerdotes, buscando moldear pastores que sean “capaces de escuchar, discernir, acompañar y caminar junto al Pueblo de Dios”, una cualidad fundamental en la visión del Santo Padre León XIV para la Iglesia contemporánea.

La CXXI Asamblea Plenaria, cuya sede será en la capital colombiana, se enmarca bajo el lema “La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera”. Esta elección no es casual; refleja una profunda sintonía con las directrices universales de la Iglesia y el magisterio reciente, que enfatizan la necesidad de una Iglesia más participativa, inclusiva y salida de sí misma para llevar el Evangelio al mundo. La cita episcopal contará con una participación ampliada, incluyendo a 32 invitados especiales provenientes de diversas regiones del país. Entre ellos figuran rectores y formadores de seminarios, seminaristas, miembros de comunidades religiosas y laicos comprometidos con la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), todos ellos protagonistas clave en los procesos formativos y el futuro de la vida eclesiástica nacional.

El Episcopado colombiano ha reconocido explícitamente que las últimas décadas han sido testigos de “profundos cambios sociales, culturales y eclesiales”. Estos fenómenos han reconfigurado el tejido social y la manera en que las personas interactúan con la fe, planteando así “nuevos desafíos” al modelo tradicional de formación sacerdotal. Fenómenos como la secularización, la globalización, la irrupción de las redes digitales y las transformaciones en la estructura familiar exigen una respuesta pastoral renovada y, por ende, un presbiterado adecuadamente preparado para tales realidades. Es por ello que esta asamblea centrará su reflexión en la implementación de la *Ratio Nationalis* para Colombia, un documento fundamental que orienta la formación inicial al presbiterado. Esta *Ratio* será ahora fortalecida y actualizada a la luz de las orientaciones del Sínodo sobre la Sinodalidad, un proceso clave impulsado por el magisterio del Papa León XIV, que busca revitalizar la participación y la corresponsabilidad en todos los niveles de la Iglesia.

Durante las jornadas, la agenda será intensa y multifacética. Los obispos y participantes alternarán momentos de profunda oración y celebración eucarística con sesiones de ponencias magistrales, paneles de discusión, conversatorios abiertos y trabajos en grupos mixtos. Se organizarán también encuentros específicos por regiones y provincias eclesiásticas, diseñados para propiciar un rico intercambio de experiencias y buenas prácticas entre obispos, formadores, seminaristas y los demás asistentes. Esta metodología participativa subraya el espíritu sinodal que la asamblea busca encarnar, donde diversas voces y perspectivas contribuyen a la reflexión común y a la búsqueda de soluciones pastorales.

La importancia de este encuentro no puede subestimarse. Como ha señalado el propio Episcopado, “la calidad de la formación de sus futuros sacerdotes influye directamente en la vida de las comunidades que acompañarán”. Un sacerdote bien formado no solo es un ministro del culto, sino también un líder espiritual, un consejero, un animador de la fe y un promotor de la justicia social dentro de su comunidad. En un contexto de rápidos cambios y desafíos complejos, la preparación integral de los pastores es esencial para asegurar que la Iglesia pueda continuar su misión evangelizadora y pastoral de manera efectiva.

Por consiguiente, al culminar la asamblea el viernes, se espera que los obispos renueven y profundicen su compromiso con el fortalecimiento de una formación sacerdotal que sea verdaderamente integral. Esto implica no solo una solidez académica y espiritual, sino también una preparación humana y pastoral que habilite a los sacerdotes para responder con empatía, sabiduría y discernimiento a los desafíos del presente. El objetivo último es preparar pastores capaces de “caminar con el Pueblo de Dios”, un llamado constante del Papa León XIV, que resuena con la esencia de una Iglesia sinodal y misionera, atenta a las periferias existenciales y abierta al diálogo con el mundo contemporáneo. Este esfuerzo colectivo en Colombia busca asegurar que la Iglesia nacional siga contando con líderes espirituales capaces de guiar a sus fieles en un camino de fe vibrante y relevante.

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