14 julio, 2026

El Hospital Pediátrico Bambino Gesù, una institución de referencia mundial propiedad del Vaticano, continúa afianzando su posición a la vanguardia de la investigación médica y la atención pediátrica. Con una trayectoria que supera las cuatro décadas como centro de investigación y más de 150 años de historia, este “hospital del Papa” se dedica incansablemente a mejorar la vida de niños y adolescentes de todo el planeta, combinando la excelencia científica con un profundo compromiso humanitario.

En un hito reciente que subraya su constante búsqueda de innovación, el centro inauguró en octubre de 2025 un nuevo Laboratorio de Terapia Génica. Este moderno espacio está diseñado para el desarrollo de tratamientos pioneros contra enfermedades genéticas complejas, prometiendo avances significativos en la medicina personalizada. Tiziano Onesti, presidente del hospital desde abril de 2023, enfatiza la misión detrás de estos esfuerzos: “Debemos permanecer siempre a la vanguardia de la investigación, no para presumir de nuestros logros, sino porque es nuestra obligación encontrar los tratamientos más novedosos que salven vidas y ofrezcan a los niños un futuro. Eso es lo que más nos importa”, explicó en declaraciones a EWTN News. Onesti también destacó el principio fundamental de accesibilidad: “Los niños merecen los tratamientos más innovadores, y estos deben estar al alcance de todos. Eso es lo que distingue al Bambino Gesù: nuestra verdadera apertura a quien nos necesite”.

El Hospital Pediátrico Bambino Gesù no es solo el mayor hospital pediátrico y centro de investigación de Europa, sino una red integral de atención. Dispone de seis sedes estratégicamente distribuidas entre la capital italiana, Roma, y la región del Lacio. Su vasta plantilla asciende a cerca de 4.000 profesionales, de los cuales aproximadamente 2.000 se dedican en exclusiva a la investigación. Su modelo operativo es único: a pesar de ser una institución privada bajo la tutela de la Santa Sede y, por ende, del Papa León XIV, opera en estrecha colaboración con el Servicio Nacional de Salud de Italia, garantizando así atención médica gratuita a todos sus pacientes. “El Bambino Gesù es único”, afirmó Onesti. “Es precisamente esta combinación histórica la que lo hace verdaderamente especial, porque reúne la guía de la Santa Sede, la inspiración del Papa León y el soporte del sistema nacional de salud”.

La historia del hospital es tan rica como sus logros actuales. Fue fundado en Roma en 1869 por la duquesa Arabella Fitz James Salviati, quien se inspiró en el Hôpital des Enfants Malades de París. Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl fueron las primeras en asumir la tarea de atender a los pequeños pacientes. En 1887, el hospital se trasladó a su actual emplazamiento en la colina del Janículo, donde hoy se alza el “hospital histórico”, considerado por su presidente como “el corazón palpitante del Bambino Gesù”. La expansión continuó con la apertura de una segunda sede en la localidad costera de Santa Marinella en 1922. Un punto de inflexión llegó en 1924, cuando la familia Salviati donó el complejo hospitalario al Papa Pío XI y a la Santa Sede, consolidando su vínculo con el Vaticano. La institución alcanzó un hito crucial en 1985 al ser reconocida oficialmente como institución de investigación, un estatus que ha impulsado su misión científica. Un momento entrañable de su historia se vivió en 1968, cuando el Papa Pablo VI celebró una misa para los pacientes en el hospital.

Más de cuatro décadas después de aquel reconocimiento, el Bambino Gesù sigue siendo un referente en investigación, tecnología y atención pediátrica para los casos más complejos. En 2022, inauguró el centro de cuidados paliativos pediátricos más grande de Italia por número de camas. Gracias a su Laboratorio de Robótica y Análisis del Movimiento, establecido en el año 2000, y al Centro de Ensayos Clínicos, abierto una década después, el hospital consiguió desarrollar en 2024 las primeras terapias con células CAR-T del mundo para enfermedades autoinmunes pediátricas, un logro médico sin precedentes.

El Laboratorio de Terapia Génica, con sus 700 metros cuadrados y una inauguración en octubre de 2025, utiliza las tecnologías más avanzadas para investigar y desarrollar terapias celulares genéticamente modificadas. Posteriormente, estas terapias se producen en el Taller Farmacéutico del propio Bambino Gesù, adyacente al laboratorio y parte del complejo de investigación inaugurado en 2014 en la sede de San Paolo. “Es allí donde se aplican terapias muy, muy avanzadas y donde se llevan a cabo investigaciones de gran importancia”, explicó Onesti, destacando que la investigación y la innovación son pilares insustituibles del modelo hospitalario.

La visión de futuro del hospital incorpora herramientas avanzadas como la inteligencia artificial, cuyo papel es cada vez más relevante. “La inteligencia artificial, objetivamente, desempeña un papel significativo en el diagnóstico, especialmente en la interpretación de imágenes médicas y de diversos resultados de pruebas”, indicó Onesti. En julio pasado, el hospital anunció su participación, junto con otros dos centros médicos, en la identificación de una nueva enfermedad genética rara del neurodesarrollo, un testimonio de su impacto global. “El futuro del Bambino Gesù radica, sin duda, en la atención a los pacientes, pero también en la investigación que nos permitirá brindar una atención cada vez mejor”, afirmó su presidente.

Más allá de los avances tecnológicos y científicos, la misión central del Hospital Bambino Gesù se fundamenta en el cuidado y la protección de los niños más vulnerables. “Lamentablemente, el niño es indefenso, pero nosotros nos esforzamos por estar presentes para las personas, incluso en los momentos más difíciles”, aseguró Onesti. Un rasgo distintivo de los trabajadores del hospital, en todos los niveles, es su “gran disposición para escuchar”. “Saber escuchar —o, mejor dicho, comprender realmente el problema que enfrenta el niño y, sobre todo, su familia— es lo que nos permite marcar la diferencia. Eso es lo que nos distingue. Frente a la angustia, la ansiedad y la soledad del sufrimiento, todos nos ponemos en acción”, concluyó Onesti. Así, bajo el amparo de la Santa Sede y la guía del Papa León XIV, el Bambino Gesù reafirma su compromiso de ser un faro de esperanza y sanación para la infancia mundial.

Nuevos