16 julio, 2026

En una atmósfera de profunda devoción y alegría desbordante, el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, en la Región de Tarapacá, se erigió como el epicentro de una celebración histórica y espiritual. Miles de peregrinos de diversas latitudes de Chile se congregaron en la explanada del recinto sagrado para conmemorar el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como reina y patrona del país, un hito de fe que se entrelaza con la identidad nacional y la piedad popular.

La noche del miércoles, en víspera de la gran Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, la tradicional Eucaristía fue presidida por el obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, quien estuvo acompañado por el clero local en una concelebración emotiva. La liturgia no solo marcó el inicio de las festividades centrales, sino que también ofreció un espacio para la reflexión profunda sobre el rol de la fe en la vida de los chilenos y el mensaje perenne de la Madre de Jesús, conocida cariñosamente como “La Carmelita”.

Durante su homilía, monseñor Covili destacó la profunda conexión entre la figura de la Virgen y el pueblo, afirmando que “La Carmelita camina con su pueblo”. En sus palabras, el prelado enfatizó que la esencia de ser humano, cristiano y devoto de María no reside en la ausencia de errores, sino en la capacidad de conversión y arrepentimiento. Subrayó la importancia de la reconciliación con Dios y la práctica del perdón en la vida diaria, siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret, como pilares fundamentales para el crecimiento espiritual.

El obispo extendió su acción de gracias por los cien años de la coronación de la Santísima Virgen del Carmen como reina y madre de Chile, un evento que trasciende el mero recuerdo histórico. Para monseñor Covili, esta conmemoración es una invitación a reconocer la presencia continua y viva de la Virgen, que “sigue acompañando a nuestro pueblo” en su devenir. Resaltó que la historia de Chile, en sus momentos de luz y también en sus episodios de oscuridad, ha estado perennemente marcada por la presencia maternal de María, un símbolo constante de consuelo, unidad, confianza y esperanza para sus hijos. Esta presencia activa sigue movilizando a innumerables peregrinos a lo largo y ancho del territorio chileno, en una muestra inquebrantable de fe.

Asimismo, el obispo recordó a los fieles que el auténtico sendero del Evangelio se manifiesta en el servicio desinteresado, una práctica que libera al individuo de la “esclavitud de la indiferencia y del poder”. Este compromiso, explicó, implica la protección de toda vida humana, con una atención especial a los más vulnerables de la sociedad. “Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón. Buscando su rostro, seremos encontrados por su amor”, animó monseñor Covili, destacando que esta experiencia transformadora capacita a los creyentes para ver el sufrimiento ajeno y extender una mano solidaria.

Inspirándose en las enseñanzas del Evangelio, el prelado instó a los congregados a “beber el mejor vino”, en referencia a Jesucristo, para convertirse en “testigos y profetas de comunión, de participación, de hospitalidad, de concordia y de paz”. Su llamado se extendió a ser discípulos y misioneros “desapropiados”, buscando cada día cumplir la voluntad divina, emulando a la Santísima Virgen María. Criticó la edificación de “torres y estructuras destinadas a derrumbarse”, y en su lugar, exhortó a construir el bien para preservar la bondad y la belleza creacional de la humanidad.

Frente a las adversidades inherentes a la vida, monseñor Covili aconsejó a los peregrinos elevar la mirada y pedir con confianza al Espíritu Santo la gracia de vivir unidos en la fe, crecer en medio de las dificultades y fortalecer la esperanza y la caridad. Estas virtudes, según el obispo, “brillan en el cielo de nuestra vida espiritual” para guiar a los fieles hacia Dios, de la mano de la Virgen del Carmen y de todos los santos.

El obispo no ocultó su preocupación al observar cómo “bautizados y devotos de la Virgen de la Chinita” a veces pierden la conexión con lo divino, les cuesta arrodillarse o se consumen en intereses egoístas. También lamentó que muchos padres, con buenas intenciones, solicitan la bendición para sus hijos, pero descuidan la responsabilidad fundamental de formarlos en la vida cristiana y en la recepción de los sacramentos de iniciación.

En un momento crucial de su mensaje, el obispo Covili incorporó las enseñanzas del Papa León XIV, haciendo referencia a su encíclica “Magnifica humanitas”. El Santo Padre, a través de este documento, insta a “estar atentos para que a nadie se le arrebate la dignidad, la libertad, ni la capacidad de pensar, de crear y de cultivar el espíritu de devoción y de fe”. Esta exhortación del Pontífice resuena como una advertencia contra un “nuevo tipo de esclavitud que reduzca al hombre a un dato, a una numeración” en el contexto de los desafíos contemporáneos, un mensaje que encuentra eco profundo en la pampa del Tamarugal.

Concluyendo su prédica, monseñor Covili elevó una sentida plegaria: “Que la Virgen Santa reine en el corazón de todo peregrino de esta querida Pampa del Tamarugal, nos conduzca a su hijo Jesucristo, forjando con su intercesión maternal y en el centenario de su coronación como reina y patrona de Chile, un país que camine decididamente hacia la fraternidad, la justicia y la paz”.

La solemne celebración estuvo engalanada por los vibrantes bailes religiosos, una expresión cultural y de fe arraigada en la tradición del norte chileno. Como punto culminante de la víspera, a la medianoche se realizó la emotiva salida de la venerada imagen de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, conocida cariñosamente por los devotos como “La Chinita”. La imagen fue recibida con una explosión de aplausos, cantos y conmovedoras muestras de fe por parte de la multitud, que con fervor acompañó este momento icónico. Los festejos en el santuario continuaron durante todo el jueves, con una agenda que incluyó misas, el rezo del rosario, procesiones, confesiones y la adoración al Santísimo Sacramento, consolidando un centenario de fe y devoción en La Tirana.

Nuevos