En un acto que ha generado una profunda condena en el seno de la Iglesia Católica, un grupo de monjes sedevacantistas, conocidos como los Redentoristas Transalpinos o Hijos del Santísimo Redentor, llevó a cabo la consagración ilícita de un “obispo” este 25 de julio. La ceremonia, considerada inválida por la autoridad eclesiástica, tuvo lugar en el monasterio del Gólgota, ubicado en Papa Stronsay, una remota isla que forma parte del archipiélago de las Orcadas, en Escocia. Este evento representa una ruptura explícita con la comunión católica y se realizó a pesar de las reiteradas advertencias que señalaban su naturaleza cismática.
La consagración de un obispo sin el mandato pontificio es un acto de extrema gravedad dentro del derecho canónico, y en este caso, fue presidida por los obispos Rodrigo Ribeiro da Silva, Fernando Altamira y Pierre Roy. Mons. Hugh Gilbert, Obispo de Aberdeen, se refirió a ellos como “obispos no autorizados provenientes de América”, subrayando su falta de legitimidad canónica para conferir el sacramento. El P. Michael Mary, sacerdote de la orden y rector de la comunidad, fue el receptor de esta presunta consagración.
La diócesis de Aberdeen había emitido múltiples avisos previos a la celebración. El 18 de julio, una semana antes del evento, Mons. Gilbert publicó una carta pastoral advirtiendo que la consagración constituiría un “acto de cisma” y que “situaría fuera de la Iglesia Católica a quienes participen en él”. Ya en junio, el prelado había alertado sobre la inminente ceremonia, especificando que se llevaría a cabo “sin mandato pontificio” y que, por tanto, sería “ilícita y un grave acto de desobediencia”. Estas comunicaciones resaltan la claridad de las advertencias y la deliberada decisión de la comunidad de ignorar la autoridad de la Iglesia.
El trasfondo de este cisma radica en la postura sedevacantista de los Redentoristas Transalpinos. A principios de 2026, la orden negó públicamente la legitimidad del papado actual. En mayo de ese mismo año, emitieron una declaración oficial en la que afirmaban no otorgar “ningún reconocimiento jurídico” al Papa León XIV, ni a los demás pontífices que, según su interpretación, “se han apartado” de la fe desde el Concilio Vaticano II. La doctrina sedevacantista sostiene que la Sede de Pedro está vacante, es decir, que no hay un Papa legítimo, lo que los lleva a rechazar la autoridad del Santo Padre León y de sus predecesores inmediatos. Los informes también indican que los tres obispos que realizaron la supuesta consagración comparten esta misma ideología sedevacantista, consolidando un frente común de desafío a la autoridad del Pontífice León XIV.
Este incidente en Escocia no es el primer conflicto que los Redentoristas Transalpinos han tenido con las autoridades eclesiásticas. Antes de las controversias de 2026 en torno al Papa León, la comunidad ya había estado implicada en disputas relacionadas con violaciones del derecho canónico en otras jurisdicciones. En agosto de 2025, el Vaticano autorizó a la Diócesis de Christchurch, en Nueva Zelanda, a prohibir que la orden ejerciera el ministerio público en esa diócesis. Esta medida drástica se tomó en medio de serias acusaciones de que los monjes habían realizado exorcismos sin la debida autorización eclesiástica, una práctica que la Iglesia regula estrictamente y que requiere el permiso explícito del ordinario local.
La situación en Christchurch se había gestado un año antes, cuando en julio de 2024, Mons. Michael Gielen, Obispo de Christchurch, informó que la comunidad había sido sometida a una visita apostólica. Esta investigación, encabezada por el obispo australiano Robert McGuckin, evaluó la conducta y la adhesión de la orden a la disciplina eclesiástica. Tras recibir las recomendaciones del Vaticano, el Obispo Gielen procedió a retirar las facultades ministeriales a los miembros de la comunidad y, además, les solicitó formalmente que “abandonaran la Diócesis de Christchurch”. Estos antecedentes demuestran un patrón de desobediencia a la autoridad diocesana y pontificia que ha escalado hasta la negación explícita de la legitimidad del Papa León y la realización de un acto cismático.
La consagración ilícita transmitida en directo desde Papa Stronsay subraya la determinación de los Redentoristas Transalpinos de operar al margen de la Iglesia Católica, desoyendo las claras directrices del Papa León XIV y de la jerarquía en comunión con él. Este acto no solo constituye un grave pecado contra la unidad de la Iglesia, sino que también tiene consecuencias canónicas severas para todos los involucrados, quienes se sitúan fuera de la comunión plena. La Iglesia sigue de cerca estos desarrollos, reafirmando la centralidad del Pontificado de León XIV y la importancia de la unidad en la fe y la disciplina eclesiástica frente a los desafíos que plantean los grupos sedevacantistas.






