El Papa León XIV ha lanzado un claro desafío a la juventud portuguesa, instándolos a emprender un profundo camino de discernimiento vocacional en diálogo con Dios y a mantener viva la llama de la esperanza. El mensaje, transmitido en un videomensaje, expresa además el deseo del Pontífice de reencontrarse con ellos en agosto de 2027, en la próxima Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Seúl, Corea del Sur.
La intervención del Santo Padre se produjo en el contexto del II Encuentro Rejoice, celebrado del 24 al 26 de julio en la histórica ciudad de Lamego, Portugal, como parte de la Jornada Nacional de la Juventud. Ante miles de jóvenes congregados, el Papa León XIV hizo un llamado a la introspección, animándolos a cuestionarse sobre uno de los aspectos más trascendentales de la existencia humana y espiritual: su vocación.
“Queridos jóvenes, ¡no dejen que nada ni nadie les robe la esperanza!”, exclamó el Papa León, con una voz cargada de afecto y convicción. El Pontífice los exhortó a tomar sus inquietudes más íntimas y, en momentos de oración y silencio, a plantearse preguntas fundamentales. “¿Señor, ¿qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a formar una familia a través del matrimonio? ¿O me llamas, más bien, a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa?”, preguntó el Papa, guiando a los jóvenes hacia una búsqueda sincera de su propósito vital.
León XIV enfatizó que estas son “preguntas importantes que hay que plantearse”. No obstante, subrayó la certeza que debe servir como ancla en la vida interior de cada creyente: “Dios nos llama siempre a ser santos, y los santos son profundamente humanos”. En este sentido, el Papa León alentó a los participantes a emular la humanidad de Cristo, asegurándoles que al hacerlo, “seguramente cambiarán este mundo para mejor”. Esta invitación resalta la visión de una santidad accesible y encarnada, capaz de transformar la realidad a través de la autenticidad y el compromiso.
El mensaje papal también hizo eco del lema central del encuentro de Lamego, “¡Alégrense siempre en el Señor!”, una poderosa cita extraída de la Carta de San Pablo a los Filipenses (Flp 4,4). El Pontífice exhortó a los jóvenes a vivir esta alegría de manera constante y visible en todos los ámbitos de su vida: en sus hogares, en los centros educativos, en sus parroquias y en los diversos movimientos y grupos juveniles a los que pertenecen. Esta llamada a la alegría se presenta no como una emoción superficial, sino como un fruto de la fe que irradia desde lo más profundo del ser.
Con notable satisfacción, el Santo Padre León XIV expresó su contento al constatar que la juventud portuguesa “se esfuerza por mantener viva la llama de la Jornada Mundial de la Juventud 2023”. Aquel evento, celebrado en Lisboa, fue recordado por el Papa como “días espléndidos y llenos de alegría, marcados por la unidad de todos, por la armonía entre diversas lenguas y culturas”. Pero, sobre todo, destacó que fue una experiencia de “un encuentro intenso con el Señor Jesús y por la experiencia de las maravillas que obra Cristo Vivo cuando nos reunimos en su nombre”.
El Pontífice compartió cómo la esencia de Lisboa 2023 se mantuvo vigente en su propio pontificado, permitiéndole “revivir la experiencia de Lisboa hace un año, durante el Jubileo y, más recientemente, en mi viaje apostólico a España”. “¡Siempre es especial estar con los jóvenes, porque el entusiasmo de vuestra fe es contagioso! ¡El amor que muestran a Cristo es alentador!”, añadió el Papa León, resaltando la vitalidad y el impacto que la juventud tiene en su ministerio y en la Iglesia universal.
En su alocución, el Papa León XIV puso de manifiesto la admiración que le produce la actual generación de jóvenes, a quienes describió como “¡maravilloso, en nuestros tiempos, ver a jóvenes —¡como ustedes!— llenos de fe y sin miedo a profesarla”. El Pontífice también elogió su “profunda sed de verdad y que la buscan con corazón sincero”, cualidades que considera esenciales en un mundo a menudo propenso a la superficialidad.
León animó a los jóvenes a perseverar en su camino, destacando que “la inquietud es una de las características de los jóvenes”. Lejos de verla como un obstáculo, el Papa la presentó como una energía positiva: “¡No tengan miedo de la inquietud que llevan dentro! Canalicen esa energía para acercarse cada vez más a Cristo y para dar testimonio de los valores del Evangelio”. Este enfoque transformador de la inquietud juvenil en motor de cambio y testimonio es una constante en el magisterio del Santo Padre.
Para finalizar su inspirador mensaje, León XIV formuló sus mejores deseos, anhelando “que su encuentro aquí en la ciudad de Lamego siga siendo un encuentro lleno de alegría”. Con una mirada puesta en el futuro y la esperanza de la Iglesia joven, el Pontífice concluyó con una invitación abierta: “Y espero verlos en Seúl en agosto de 2027. ¡Gracias!”. Con estas palabras, el Papa León XIV reafirmó su compromiso con las nuevas generaciones y su convicción en el papel fundamental que desempeñan en la evangelización y la construcción de un mundo más humano y cristiano.






