25 julio, 2026

La región de Junín, en los andes centrales del Perú, se ha movilizado con una respuesta integral tras el sismo de magnitud 5.4 registrado el sábado 18 de julio de 2026. Los esfuerzos se centran tanto en la preservación del valioso patrimonio cultural como en la asistencia urgente a las miles de personas damnificadas y afectadas. Instituciones gubernamentales, universidades y la Iglesia local han unido fuerzas para mitigar los impactos del movimiento telúrico que sacudió la zona.

Una de las prioridades inmediatas fue el rescate del patrimonio cultural. La iglesia matriz Santiago León de Chongos Bajo, un monumento histórico situado en la provincia de Chupaca, sufrió daños significativos a raíz del sismo. Sin embargo, gracias a la acción coordinada de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) Junín del Ministerio de Cultura y un equipo de 30 voluntarios, se logró salvaguardar aproximadamente 40 imágenes religiosas y otros bienes de valor incalculable. Este templo, ubicado a unas seis horas por carretera desde Lima, es un símbolo de la riqueza histórica y cultural de la región.

El equipo de rescate, compuesto por estudiantes y personal de la Universidad Peruana Los Andes (UPLA), la Universidad Continental, la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) y la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP), llevó a cabo no solo las tareas de extracción y protección, sino también labores iniciales de limpieza y seguridad en el recinto. Es un alivio para la comunidad y los expertos que la imagen del Apóstol Santiago y los altares mayores de la iglesia no presentaran daños estructurales importantes, a pesar de la gravedad del terremoto. Especialistas de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura ya se encuentran realizando una evaluación técnica exhaustiva para determinar los próximos pasos en la restauración y consolidación de la estructura.

Paralelamente a las acciones de rescate cultural, la asistencia humanitaria a los damnificados ha sido una respuesta crucial. El Gobierno Regional de Junín, en colaboración con diversas entidades, ha intensificado la distribución e instalación de refugios temporales en las áreas más afectadas. En el distrito de Viques, por ejemplo, se han entregado 100 carpas de emergencia y se han instalado 71 casas prefabricadas. Estas viviendas temporales, desarrolladas por Better Shelter en asociación con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), están diseñadas para ofrecer seguridad y protección térmica. Construidas con paneles de alta resistencia y una estructura de acero galvanizado, estas unidades tienen una vida útil estimada de más de una década, proporcionando una solución de alojamiento más robusta y digna para las familias que perdieron sus hogares.

El impacto del sismo ha sido devastador para miles de residentes en la región. Los informes preliminares indican que el fenómeno natural ha destruido 525 viviendas y ha dejado otras 1484 declaradas inhabitables. Esto ha resultado en que 2349 personas se encuentren directamente afectadas y 4713 hayan sido clasificadas como damnificadas, perdiendo sus pertenencias y medios de vida. Los distritos más golpeados incluyen Huayucachi, Ahuac, Chongos Bajo, San Juan de Iscos, Chupuro, Huacrapuquio y Viques, donde la necesidad de apoyo es apremiante.

En este panorama de emergencia, la Iglesia también ha desempeñado un papel fundamental a través de Cáritas Huancayo. La organización caritativa informó el 25 de julio sobre la distribución de más de tres toneladas de ayuda vital. Gracias a la generosidad de individuos, instituciones, parroquias, empresas y otras organizaciones, se logró beneficiar a las familias afectadas con la entrega de 250 kits alimentarios, así como kits de abrigo y útiles escolares, esenciales para la recuperación y el bienestar de los niños en la zona. La asistencia de Cáritas Huancayo ha llegado a comunidades remotas y necesitadas como Tinyari Chico, Tinyari Grande, Jurpay, Patarcocha, Pumpunya, Barrio Los Ángeles, Socos, Carhuapaccha, Barrio Miraflores y Huacrapuquio. Este esfuerzo se realiza en estrecha colaboración con el Arzobispado de Huancayo, reafirmando el compromiso de la Iglesia con los más vulnerables en tiempos de crisis. La entidad ha declarado que esta es solo la “primera etapa de un camino de acompañamiento” que se extenderá en el tiempo, demostrando un compromiso a largo plazo con la recuperación de las comunidades afectadas por el sismo en Junín. La coordinación entre todas las partes involucradas será clave para asegurar una reconstrucción sostenible y brindar esperanza a los damnificados.

Nuevos