Ciudad del Vaticano. – El Papa León XIV ha dirigido un mensaje de aliento y advertencia a miles de jóvenes reunidos en el Festival Halleluya 2026, celebrado en Fortaleza, Brasil. En su videomensaje, el Pontífice instó a las nuevas generaciones a ejercer una prudencia consciente en el uso de las redes sociales y la inteligencia artificial (IA), alertando sobre el riesgo de sumergirse en “un mundo irreal” que distorsiona los valores esenciales.
Este encuentro global de evangelización juvenil, que combina música, alabanza y adoración, ha sido una plataforma para que el Santo Padre compartiera su visión sobre los desafíos y oportunidades que la era digital presenta para la fe. León XIV, conocido por su enfoque en la interacción entre la fe y la tecnología, propuso como modelo inspirador a San Carlo Acutis, el joven beato italiano, reconocido por su innovadora utilización de las herramientas digitales para la difusión del Evangelio.
“Él nos muestra cómo es posible mantener a Cristo siempre en el centro, incluso en el dinámico uso de la tecnología”, afirmó León XIV, subrayando la capacidad de Acutis para transformar las plataformas digitales en instrumentos de evangelización. Esta referencia no es casual, dado que el propio Papa León publicó el pasado mes de mayo su primera encíclica, “Magnifica humanitas”, dedicada precisamente a reflexionar sobre las implicaciones éticas y espirituales de la inteligencia artificial. La encíclica profundiza en la responsabilidad humana ante el desarrollo tecnológico y la necesidad de orientar estas herramientas hacia el bien común.
El mensaje del Pontífice a los jóvenes asistentes al festival fue claro y directo: “Les aconsejo utilizar bien las redes sociales y la inteligencia artificial, empleando estos instrumentos de forma moderada y disciplinada. Corremos el riesgo de vernos inmersos en un mundo ilusorio, donde lo efímero, la mera apariencia y el engaño pueden suplantar los valores auténticos y aquello que verdaderamente importa en la vida”. Esta advertencia resalta la preocupación del Papa por el impacto de la cultura digital en la percepción de la realidad y la formación de la identidad de los jóvenes.
Más allá de la prudencia digital, León XIV dedicó una parte significativa de su mensaje a reconocer el fervor y la capacidad de transformación de la juventud católica. El Papa destacó los notables frutos espirituales que el Festival Halleluya ha generado a lo largo de los años, mencionando con satisfacción “confesiones, conversiones sinceras, así como vocaciones sacerdotales y religiosas” que han brotado de esta iniciativa. Estos resultados, según el Santo Padre, son un testimonio del poder del Espíritu y del compromiso de los jóvenes con su fe.
“Hoy, deseo expresar nuevamente la alegría de compartir con los jóvenes. Su entusiasmo es contagioso y despierta en todos nosotros un renovado ardor apostólico”, manifestó León XIV, enfatizando la vitalidad que la juventud aporta a la Iglesia. Además, el Pontífice reconoció en los jóvenes católicos un “vigor misionero indispensable para transformar este mundo, que tanto anhela y necesita del Evangelio”. Su exhortación fue un llamado enérgico a mantener viva esa llama: “¡Nunca pierdan este ardor misionero!”.
El Papa León subrayó que un vasto número de personas aún esperan descubrir que Cristo ofrece una respuesta profunda y plena a las aspiraciones más íntimas del ser humano. En este contexto, el Pontífice animó a los jóvenes a proclamar sin temor su fe cristiana y el mensaje transformador de Jesucristo. “Proclamen con valentía que una existencia sin Cristo es una vida desprovista de gracia. Él es el Camino, la Verdad y la Vida”, afirmó, citando las palabras del Evangelio de San Juan, pilar fundamental de la enseñanza cristiana.
Retomando una de las expresiones más recordadas de San Juan Pablo II, León XIV invitó a los jóvenes a depositar su plena confianza en el Señor, disipando cualquier temor. “No tengan miedo de Cristo. Él no quita nada, sino que lo da todo”, reiteró el Santo Padre, añadiendo que quien se entrega al Salvador “recibe cien veces más” y “siempre emerge victorioso” frente a los desafíos de la vida y la fe.
Para concluir su mensaje, el Papa pidió al Espíritu Santo reavivar en los jóvenes un amor tan potente que sea capaz de convertir su energía juvenil en una fuerza evangelizadora inquebrantable, transformándolos en “piedras vivas” para la construcción de una anhelada “ciudad de la paz”. Finalmente, León XIV impartió su bendición apostólica a todos los participantes y organizadores del Festival Halleluya, encomendándolos con las palabras: “Que Dios los acompañe siempre”.








