1 agosto, 2026

Miles de feligreses, con especial protagonismo de jóvenes, se preparan para conmemorar la novena edición del “Camino de San Óscar Romero”, una significativa peregrinación que honrará la vida y el legado del santo salvadoreño. Los días 1 y 2 de agosto de 2025, la ruta movilizará a participantes de diversas edades a través de El Salvador, culminando en Ciudad Barrios, lugar natal de Monseñor Romero, quien fue brutalmente asesinado el 24 de marzo de 1980.

La travesía, bajo el inspirador lema “San Óscar Romero vive y camina con su pueblo”, no es solo un recorrido físico, sino una profunda experiencia de fe y reflexión. Se espera que miles de salvadoreños y visitantes se sumen a esta jornada que busca reafirmar los valores de justicia, paz y esperanza que Romero encarnó.

El punto de partida de esta peregrinación será la majestuosa Catedral Metropolitana de San Salvador. Allí, en la madrugada del sábado 1 de agosto, los peregrinos participarán en una Misa de envío, un momento de oración y bendición antes de emprender el camino. Desde la capital, el grupo se dirigirá inicialmente hacia Ilopango, para luego ser trasladado a El Triunfo, en el departamento de Usulután.

El recorrido terrestre continuará su curso, llevando a los caminantes hacia Moncagua. Desde este punto, los peregrinos afrontarán un trayecto de aproximadamente 13 kilómetros a pie hasta llegar a Chapeltique, en San Miguel, donde pasarán la noche en preparación para la etapa final. El amanecer del domingo marcará la reanudación del camino hacia el destino principal: Ciudad Barrios. La peregrinación concluirá con una emotiva Misa a las 2:00 p.m., un acto central de agradecimiento y conmemoración en la tierra que vio nacer a San Óscar Romero.

El Cardenal Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar Emérito de San Salvador y una figura cercana al legado de Monseñor Romero, compartió su profunda emoción ante la inminente peregrinación. En declaraciones recientes, el purpurado destacó la trascendencia de este evento, afirmando que permite “contemplar esa imagen de Romero por las calles del país”, una visión que calificó de “especialmente inspiradora”. Para el Cardenal, la experiencia del Camino renueva la memoria de un pastor que siempre estuvo junto a su pueblo, especialmente a los más vulnerables.

Uno de los aspectos más alentadores de esta caminata, según el Cardenal Rosa Chávez, es la notoria participación de la juventud. En un momento que él mismo describe con “mucho desaliento en este momento en el país”, la presencia activa de jóvenes en esta manifestación de fe representa un contrapunto poderoso. Reconoció que es común la sensación de que “no tenemos salida” ante los desafíos nacionales, pero enfáticamente aseguró que eso “no es verdad”. Para el Cardenal, la peregrinación se erige como una valiosa oportunidad para que las nuevas generaciones comprendan su rol fundamental en la sociedad. “Hay que ser semilla, hay que ser luz, fermento, hay que ser también esperanza para la gente”, enfatizó, instando a los jóvenes a asumir un compromiso activo y transformador.

En un mundo que a menudo “propone al joven lo fácil, el placer, el no tener preocupaciones por las cosas del mundo y que está pendiente solo de su propia satisfacción”, la peregrinación ofrece una vivencia radicalmente distinta. El Cardenal Rosa Chávez subrayó que, al embarcarse en esta exigente pero gratificante jornada, muchos jóvenes descubren que “la vida tiene sentido, que su vida puede ser una vida que cambie la historia”. Este viaje físico se convierte así en un catalizador para una búsqueda interior, un espacio donde la juventud encuentra un propósito mayor.

El Obispo Auxiliar Emérito destacó la necesidad inherente que tienen los jóvenes de “modelos, necesitan también una guía segura de acompañamiento”. Estos elementos, cruciales para su desarrollo y orientación, son hallados, a su juicio, tanto en el inquebrantable testimonio de San Óscar Romero como en la vivencia colectiva y personal de la peregrinación. En cada paso, en cada oración compartida, en el cansancio y en la superación, se comunica una fuerza vital. “Aquí se comunica vida, esperanza, alegría, gozo y también compromiso”, concluyó el Cardenal, resaltando la riqueza espiritual y comunitaria que emana de este evento.

Finalmente, el Cardenal Gregorio Rosa Chávez extendió una invitación a todos los peregrinos a llevar consigo no solo sus intenciones personales y peticiones individuales, sino también a elevar una oración colectiva por “un mundo donde el joven tenga futuro, tenga esperanza, tenga razones para luchar y para esperar”. La peregrinación a Ciudad Barrios es más que un simple recorrido; es un clamor de fe y un acto de esperanza que, en el espíritu de San Óscar Romero, busca inspirar y transformar a El Salvador y a sus futuras generaciones.

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