5 agosto, 2026

Más de la mitad de los jóvenes adultos en Estados Unidos se enfrentan a sentimientos persistentes de soledad y aislamiento, según un exhaustivo informe publicado por el Instituto de Estudios Familiares (Institute for Family Studies). El estudio subraya además que una parte significativa de esta generación carece de un sentido claro de comunidad y percibe que el tradicional “sueño americano” se torna cada vez más inalcanzable.

La investigación, titulada “Los hombres desmoralizados de Estados Unidos” y basada en una encuesta nacional representativa a 2,000 varones de entre 18 y 29 años, profundiza en aspectos clave de sus vidas, incluyendo sus interacciones sociales, salud mental, participación cívica y patrones de uso digital. Los hallazgos pintan el retrato de una generación que, a pesar de mantener aspiraciones tradicionales como el matrimonio, la paternidad y un empleo con propósito, encuentra obstáculos considerables para materializar estos objetivos.

Michael Toscano, coautor del informe y director de la Family First Technology Initiative del Instituto de Estudios Familiares, destacó la intención de dar voz a los jóvenes. “Nuestra meta era que los jóvenes hablaran por sí mismos”, explicó Toscano. “Todavía conservan estas aspiraciones nobles de ser hombres responsables, de casarse, tener hijos y contribuir a la sociedad.”

**Una generación en busca de conexión**

El estudio describe a muchos de los encuestados como “desmoralizados”. Esta calificación no implica una pérdida total de esperanza, sino una sensación de impotencia para alcanzar la vida que desean. Las cifras son elocuentes: un 61% de los jóvenes reporta sentir a menudo que tiene escaso control sobre los acontecimientos en su vida, mientras que un 54% afirma que nunca parece ser suficiente para complacer a los demás. Alarmantemente, más de cuatro de cada diez (un 43%) concordaron con la afirmación: “Me inclino a pensar que soy un fracaso”.

La soledad emerge como una problemática central. Si bien un 45% de los participantes indicó que rara vez o nunca se siente solo, el restante 55% admitió experimentarla al menos de forma ocasional. De manera similar, un 54% se siente aislado de vez en cuando, y casi la mitad (48%) lamenta la ausencia de un sentido de comunidad. Uno de cada cinco encuestados rara vez o nunca se siente querido o valorado por los demás.

Toscano advirtió contra la simplificación de este fenómeno, señalando que “la crisis de la soledad es algo que nos afecta a todos”. Sin embargo, argumentó que la desintegración del núcleo familiar ha jugado un papel determinante. “Una evaluación honesta de la situación actual de los jóvenes debe comenzar con el deterioro de la familia”, afirmó Toscano, explicando que, aunque muchos desean casarse y ser padres, estos hitos se sienten cada vez más fuera de su alcance.

**Menos lazos, menos comunidad**

El informe también revela una disminución en la cantidad de relaciones cercanas. Cerca de cuatro de cada diez encuestados informaron tener dos o menos amigos íntimos; un 34% tiene uno o dos, y un 9% no tiene ninguno.

Los investigadores descubrieron que los lazos institucionales sólidos actúan como un factor protector. Aquellos jóvenes vinculados a instituciones como el matrimonio, la educación superior o comunidades religiosas mostraron una mayor probabilidad de tener tres o más amigos cercanos. La participación en organizaciones exclusivamente masculinas durante la adolescencia, como equipos deportivos o grupos de jóvenes, también se correlacionó con amistades más robustas en la adultez.

La participación cívica en general es baja. Aunque un 57% participa en al menos una actividad comunitaria, solo un 31% realiza voluntariado de forma regular. Menos de un tercio pertenece a un grupo religioso, club social u organización cívica, y apenas un 25% asiste a servicios religiosos al menos una vez al mes.

**Presiones financieras y la promesa incumplida**

Las preocupaciones económicas son otro peso significativo. Aproximadamente la mitad de los encuestados estuvo de acuerdo con la afirmación: “Por mucho que me esfuerce, las personas como yo nunca alcanzarán el sueño americano”. Además, casi tres cuartas partes (72%) creen que las conexiones personales son más cruciales que la capacidad o el esfuerzo para progresar en la vida.

Toscano identificó el aumento del costo de vida como una de las explicaciones más frecuentes: “La principal manifestación de duda en el sueño americano era la percepción de que el dinero que ganaban simplemente no bastaba para afrontar el creciente costo de vida”. A pesar de estos desafíos, un 84% de los encuestados manifestó tener planes ambiciosos para el futuro, lo que sugiere que el optimismo no se ha extinguido por completo.

**Hábitos digitales y malestar emocional**

El estudio también aborda el uso intensivo de medios electrónicos, alertando que muchos jóvenes parecen emplear la tecnología como sustituto de las relaciones auténticas. Casi la mitad (44%) juega videojuegos varias veces al día, y otro 42% lo hace al menos varias veces a la semana. El consumo de pornografía también es común, con un 42% que la ve a diario o varias veces por semana, incluyendo un 24% de asistentes regulares a servicios religiosos. El juego en línea es prevalente, con un 23% que participa diariamente y un 12% varias veces a la semana.

Toscano sugirió que estos comportamientos funcionan como lo que el informe denomina “afrontamiento desadaptativo”. Si las oportunidades en el mundo real se limitan, “podrían buscarlas en un entorno artificial”, explicó. La investigación encontró fuertes vínculos entre la actividad en línea frecuente y el malestar emocional. Entre los jóvenes que ven pornografía varias veces al día, un 43% reportó soledad, un 36% depresión y un 29% ansiedad. Dos tercios de los jugadores en línea diarios reportaron malestar emocional, y un 66% de ellos, junto con un 63% de los usuarios diarios de pornografía, se describieron a sí mismos como fracasados, en contraste con el 42% de los jóvenes en general.

Aunque el estudio no establece causalidad directa, Toscano enfatizó que sí sugiere un ciclo preocupante donde la soledad y los hábitos digitales poco saludables se refuerzan mutuamente.

**Un llamado a la Iglesia y la sobriedad digital**

Aunque la asistencia a la iglesia se asoció con conexiones sociales más fuertes, Toscano advirtió que la soledad aún persiste entre los feligreses. “Quizás los solitarios estén sentados en el banco de al lado”, comentó. Instó a pastores y líderes parroquiales a escuchar activamente las experiencias de los jóvenes, validar sus aspiraciones y crear espacios para amistades genuinas y mentorías entre hombres de distintas edades.

“Aún persiste el deseo de casarse, tener hijos y buenos trabajos”, afirmó Toscano. “Necesitamos fomentar esos deseos”. El Pontífice también hizo un llamado a la Iglesia para que responda a la crisis de soledad que afecta a todas las generaciones. Haciendo eco del llamado del Papa León XIV a la “sobriedad digital”, Toscano enfatizó que católicos de todas las edades deben reconstruir intencionalmente las relaciones cara a cara. “Es hora de que todos salgan de su caparazón”, sentenció.

A pesar de los obstáculos, muchos jóvenes continúan anhelando formar una familia, asumir responsabilidades, encontrar un trabajo significativo y dedicar su vida al servicio. “Los hombres tienen valor por ser hombres”, concluyó Toscano. “Es importante permitirles contribuir a la sociedad como hombres. No es algo que debamos temer, sino algo que debemos alentar”.

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