12 agosto, 2026

Uruguay se prepara para recibir al papa León XIV el próximo 6 de noviembre, una visita apostólica largamente esperada que despierta el recuerdo de la última vez que el Sucesor de Pedro pisó tierras rioplatenses en 1987, con San Juan Pablo II. En el corazón de esta expectación se encuentra Elbio López, testigo de aquel histórico encuentro y ahora profesor universitario, quien comparte una profunda reflexión sobre el impacto de estas figuras papales en la vida de un país.

López, quien en aquel entonces tenía 36 años, fue convocado para una tarea que marcaría su existencia: ser lector en la multitudinaria misa celebrada por San Juan Pablo II en Tres Cruces, Montevideo, el 1 de abril de 1987. Aquella ceremonia, que congregó a más de 150.000 fieles, se consolidó como la más concurrida en la historia del país. “Me temblaban las piernas. Temí no poder hablar, temí quebrarme de la emoción”, rememora López, describiendo una experiencia inefable. La “mirada de un santo” de Juan Pablo II dejó en él una huella imborrable, una conexión que trascendía lo terrenal y se instalaba en la esfera de lo sublime.

En aquel periodo, López colaboraba con el teólogo Alberto Methol Ferré en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y ejercía como secretario de redacción de la revista católica *Nexo*. Fue Monseñor Pablo Galimberti, entonces Obispo de San José de Mayo, quien le hizo llegar la invitación para participar en la liturgia. “Dios no se deja ganar en ternura; y siempre acontece lo imprevisible”, reflexiona López, señalando cómo estos encuentros inesperados pueden transformar radicalmente la perspectiva de vida.

La experiencia con San Juan Pablo II fue para él un verdadero “antes y después”, un momento de reinicio en su camino personal. Describió al Pontífice como “un viento del Espíritu Santo que arreciaba, con su personalidad vibrante”, una presencia que respondía a deseos y necesidades humanas que ni él mismo había formulado. “Sentí que estaba ante una persona que miraba, que abría sus manos, que bendecía, que tocaba en una forma absolutamente distinta”, afirma, reconociendo el inmenso esfuerzo que debió realizar para controlar su emoción y cumplir con su lectura. Para López, la mirada de Juan Pablo II ofrecía una “completud”, señalando el camino para que todos sus anhelos humanos pudieran ser satisfechos.

Casi cuatro décadas después, Elbio López, ahora profesor universitario y conductor del programa radial “Música de dos orillas”, analiza el contexto uruguayo que recibirá al papa León XIV. Describe a Uruguay como un país de carácter laicista, con una Iglesia “pobre, pequeña, sin grandes recursos” y un “clima intelectual” que, por ósmosis, tiende a ser “anticatólico, agnóstico o ateo”. Sin embargo, percibe “una sensibilidad religiosa subyacente” en el pueblo, que espera “florezca totalmente” con la llegada del Pontífice.

López, que ha seguido de cerca el pontificado de León XIV, observa en él al “hombre adecuado para cada desafío histórico”. Destaca “cuatro elementos que han marcado mucho” al actual Pontífice:

1. **La liturgia como el alma de la Iglesia:** Para el papa León, la Eucaristía es el centro de la historia y la liturgia, una base sustancial de la vida eclesial.
2. **La unidad en la diversidad:** El Pontífice promueve una unidad evangelizadora que abraza las diversidades culturales, espirituales y de carismas, todos convergentes.
3. **La misión universal:** Inspirado en un carácter agustino, el papa León siente un profundo amor por la misión hacia los más desheredados, como se evidencia en su mención recurrente a la Diócesis de Chiclayo en Perú. López anticipa que esta característica se manifestará en su visita a la pequeña estructura eclesial uruguaya, donde su presencia hará brotar la necesidad de plenitud desde las raíces del pueblo.
4. **La obsesión por la paz de Cristo:** No se trata de la mera ausencia de guerra, sino de una paz que implica comunión, fraternidad y la capacidad de ver al otro, al diferente, como un hermano.

Para López, la figura de León XIV, al igual que la de Juan Pablo II, Francisco o Benedicto, encarna una unidad entre “imagen y realidad”, donde el hombre transmite algo que lo trasciende. Los encuentros entre un pastor y su pueblo, subraya, no son meros conceptos o doctrinas, sino experiencias vivenciales.

Una de las paradas más significativas en Montevideo será el barrio Borro, una “zona roja” marcada por la violencia y el narcotráfico. Elbio López pronostica que la llegada del papa León será un “tsunami” que “transformará la zona roja en una zona de gracia”, generando un impacto profundo incluso en aquellos ajenos a la Iglesia. La magnitud de su figura, sostiene, romperá los círculos formales de la institución para transmitir una “total presencia, de una mirada que transforma”, ofreciendo el sentido de la vida que las sociedades contemporáneas a menudo buscan en vano. El mensaje del papa León XIV, concluye López, no es un programa moralista o un dogma, sino la verdad misma: “Este es el camino. Es Jesucristo”.

El papa León XIV permanecerá en Uruguay del viernes 6 al domingo 8 de noviembre, día de la Fiesta de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país. Su itinerario incluirá Montevideo, Paysandú y Florida, donde visitará el Santuario Nacional. Posteriormente, continuará su gira apostólica por Argentina, con paradas en Buenos Aires, Córdoba y Luján, para finalizar con una visita de seis días a Perú, donde sirvió como obispo, recorriendo Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa. Esta gira promete ser un hito de evangelización y un encuentro de profunda resonancia espiritual para la región.

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