

Sacerdotes jesuitas despidiéndose de su comunidad en una Misa el 9 de agosto. Crédito: Jesuitas México
El fin de una era en tierras tabasqueñas
Tras 53 años de presencia ininterrumpida en el estado mexicano de Tabasco, la Compañía de Jesús ha decidido poner fin a su labor pastoral en la región. La institución religiosa comunicó que esta dolorosa decisión responde estrictamente a la falta de personal que atraviesa la orden en el país, clausurando así un extenso ciclo de acompañamiento cercano a los habitantes locales.
Desde que los religiosos iniciaron sus actividades en la Parroquia San José y Nuestra Señora de los Remedios, situada en la comunidad de Plátano y Cacao, su misión trascendió los muros del templo. Su enfoque pastoral se integró profundamente con la organización social de los pobladores, generando un impacto duradero en la estructura comunitaria de la zona.
Impacto social y proyectos comunitarios
Durante más de cinco décadas, el esfuerzo de los jesuitas dio origen a múltiples iniciativas orientadas al bienestar colectivo, tales como cooperativas de producción y tiendas comunitarias. Asimismo, jugaron un papel fundamental al respaldar a las familias locales frente a problemáticas recurrentes como las inundaciones, la defensa del agua y los desafíos derivados de la actividad petrolera en la región.
La noticia del repliegue causó un profundo desconcierto en las altas esferas eclesiásticas locales. El pasado 9 de agosto, durante una conferencia de prensa, el Obispo de Tabasco, Mons. Gerardo de Jesús Rojas López, reconoció que la medida “no se puede asimilar todavía”.
El jerarca católico añadió sobre el proceso: “A nosotros también nos sorprendió, cuando nos indicaron en la Pascua hace unos meses que se retiraban por falta de personal, que estaban carentes y se retiran”.
Reacciones de la diócesis y emotiva despedida
Para la Iglesia local, la partida de los religiosos representa un vacío complejo de llenar. Mons. Rojas López calificó la salida como “una pérdida grande”, subrayando el valor del servicio, la cercanía, la espiritualidad y la impronta de santidad que aportó la Compañía de Jesús a lo largo de su estancia.
El prelado enfatizó que la decisión no provino de la diócesis, sino de las limitaciones internas de la propia orden religiosa. No obstante, aprovechó la ocasión para expresar su profundo agradecimiento por los frutos cosechados durante el tiempo en que los sacerdotes estuvieron “rindiendo con fruto en nuestra diócesis”.
El cierre oficial de este ciclo se llevó a cabo el 9 de agosto con una emotiva Misa celebrada en la Parroquia San José y Nuestra Señora de los Remedios. A la ceremonia acudieron numerosos sacerdotes que formaron parte de la comunidad a lo largo de los años, acompañados por religiosos, familias, jóvenes, laicos y diversos agentes de pastoral que se unieron para reconocer 53 años de trayectoria y entrega espiritual.








