20 agosto, 2026

En un acontecimiento sin precedentes para la institución, la reconocida especialista en el Antiguo y Nuevo Testamento, Amy-Jill Levine, fue elegida como la primera presidenta de origen judío de la Asociación Bíblica Católica de América (CBA). Su gestión, que tendrá una duración de un año, buscará estrechar lazos con las comunidades parroquiales y optimizar los materiales de formación bíblica destinados a educadores.

La designación se concretó durante la asamblea general anual de la organización celebrada en el mes de agosto. Vinculada a la entidad desde 1988, Levine ha desempeñado previamente roles fundamentales como la vicepresidencia, además de participar activamente en su junta ejecutiva y en el equipo editorial de la prestigiosa revista académica The Catholic Biblical Quarterly.

Sorpresa y compromiso con el diálogo

A pesar de que la asociación se encuentra abierta a especialistas de diversas confesiones religiosas, la titularidad suele recaer tradicionalmente en figuras católicas. Ante la noticia de su nombramiento, la académica reconoció haber experimentado una profunda sorpresa inicial.

“Cuando recibí la notificación del presidente del comité de nominaciones, le escribí a otro miembro para preguntarle si se trataba de una broma”, dijo. “Me sorprendió muchísimo, quedé atónita. También me sentí, y sigo sintiéndome, honrada y agradecida”.

Su trayectoria investigativa se ha enfocado de manera predominante en los Evangelios. Cabe destacar que también ha hecho historia al convertirse en la primera persona de fe judía en impartir lecciones sobre el Nuevo Testamento dentro del Instituto Bíblico Pontificio con sede en Roma.

“Mi función principal es contribuir al trabajo de la asociación: colaborar con mis compañeros para mejorar aún más un buen trabajo a través del diálogo”, afirmó.

Proyectos estratégicos y visión doctrinal

Aunque la CBA opera de manera independiente respecto a la jerarquía eclesiástica, sus estatutos reflejan su compromiso con el magisterio de la Iglesia y colabora de manera estrecha con la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) en materias de traducción bíblica y catequesis.

Entre las metas prioritarias de su mandato, la nueva presidenta señaló su interés en materializar iniciativas del plan estratégico institucional, tales como “fortalecer la participación internacional y ampliar la programación bilingüe y global, producir recursos para el clero y los educadores religiosos, y apoyar el desarrollo profesional de los estudiosos bíblicos”. Asimismo, aspira a coordinar esfuerzos con el episcopado para “proporcionar directrices bíblicas actualizadas para la predicación del leccionario y la catequesis”.

Frente a cuestiones de índole doctrinal, la erudita aclaró su postura ante los medios: "No me interesa cuestionar la doctrina".

“Me interesan las lecturas que promueven una vida plena, que están bien fundamentadas en la historia y que también conectan con las comunidades de hoy”, expresó.

Sobre la historicidad de las escrituras, manifestó que no considera que cada afirmación atribuida a Jesús provenga de manera directa de él, recordando que el maestro de Galilea predicaba en arameo mientras que los textos originales se redactaron en griego. No obstante, subrayó que “esta postura es totalmente compatible con la doctrina católica”, agregando que “sin embargo, también creo que la proclamación de la Iglesia se basa en las palabras tal como fueron recibidas y no en una reconstrucción académica previa”.

Reflexiones sobre temas contemporáneos y relaciones interreligiosas

A lo largo de su carrera, Levine también ha analizado temas complejos como la sexualidad, los roles de género y el aborto. Al respecto de este último punto, señaló que los pasajes bíblicos alusivos son escasos y que existen posturas divergentes tanto en la tradición judía como en la católica.

En relación con la identidad y las normas de género, enfatizó que "en cuestiones de género y sexualidad, debemos considerar no solo lo que dice la Biblia, sino también lo que dicen las enseñanzas continuas de las tradiciones religiosas, así como lo que enseñan la ciencia e incluso la experiencia personal".

Uno de los ejes transversales de su labor académica y pública ha sido la superación del antisemitismo y el acercamiento entre el judaísmo y el cristianismo. Al recordar episodiose de intolerancia vividos en su infancia, reafirmó su compromiso con el respeto mutuo: “Empecé a hacerme preguntas entonces, y sigo trabajando para asegurar que un Evangelio de amor no se convierta en un arma de odio. Al mismo tiempo, trabajar en los estudios del Nuevo Testamento me ayuda a recuperar parte de la historia judía que la sinagoga no preservó”.

Finalmente, de cara a su gestión al frente de la CBA, adelantó que mantendrá contacto con el Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos de la USCCB para hacer frente al repunte de expresiones judeofóbicas, concluyendo que “la mayor parte del antisemitismo que he escuchado en contextos eclesiásticos proviene de una combinación de ignorancia histórica y falta de sensibilidad”.

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