25 agosto, 2026

Retrato de San Alberto Hurtado en la Misa por el Día de la Solidaridad. Crédito: Arzobispado de Santiago.

Masiva concurrencia al santuario en Santiago

Una multitudinaria asistencia de feligreses se congregó en el templo dedicado al presbítero jesuita situado en la comuna de Estación Central, en la capital chilena. La ocasión principal fue la solemne eucaristía encabezada por el arzobispo local, cardenal Fernando Chomali, desarrollada en el marco de las conmemoraciones por el 74 aniversario del fallecimiento del referente espiritual.

La fecha coincide con la conmemoración nacional del Día de la Solidaridad, un momento propicio para que la ciudadanía evoque la obra del religioso y renueve su compromiso de asistencia hacia los sectores más vulnerables de la población.

Peregrinación y presencia de autoridades

Durante el pasado 18 de agosto, grupos familiares, agrupaciones comunitarias y representantes de diversos sectores sociales llegaron hasta el recinto religioso. El propósito central fue honrar la memoria del sacerdote y reflexionar sobre su premisa de fomentar una convivencia basada en el respeto absoluto a la dignidad humana y la inclusión social.

Entre los asistentes destacados que acudieron al santuario figuró el mandatario del país, José Antonio Kast, acompañado por su esposa, María Pía Adriasola.

Como parte de las iniciativas oficiales impulsadas desde el Ejecutivo para tributar homenaje al sacerdote, la fachada principal de la sede de gobierno, el Palacio de La Moneda, sirvió de lienzo para un despliegue visual nocturno basado en un espectáculo lumínico.

Un mensaje de compromiso permanente

Durante su homilía, el cardenal Fernando Chomali enfatizó que “cada año el Padre Hurtado se hace más vigente”, atribuyendo esta trascendencia a la seriedad con la que el religioso abordó su existencia y su determinación de volcar su labor en favor del prójimo.

El purpurado profundizó en esta idea al señalar que “el Padre Hurtado, si hay algo que hizo, se tomó la vida en serio y se hizo preguntas muy profundas y, gracias a Dios, las respondió bien”, subrayando que su ejemplo continúa cuestionando las estructuras y la actitud de la sociedad actual.

Asimismo, la máxima autoridad eclesiástica de Santiago instó a la comunidad a trascender la simple evocación cronológica, transformando los valores del santo en acciones cotidianas y tangibles.

En su mensaje final, el arzobispo recordó que los creyentes “estamos llamados no solamente a celebrar una vez al año, sino que sobre todo a imitar” al modelo eclesial chileno, quien consagró “su vida, sus manos, su corazón, su tiempo” a la atención de los sectores desfavorecidos.

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